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Cinco letras históricas
La leyenda de la copla, el canto a la épica de los ruedos
Con acierto se ha escrito que "la copla es cante que nace del pueblo". Expresa de forma vehemente los sentimientos, los amores, los abandonos, los celos y los amores prohibidos. La copla canta historias reales, los anhelos del pueblo. Y los cuenta con estructura argumental. Nada tiene de extraño que el mundo del toro acabe siendo uno sus elementos más simbólicos, en torno a la la figura del torero, su elemento más romántico. Como botones de muestra nada mejor que recordar coplas de distintos autores y distintas épocas.
Actualizado 29 mayo 2012  
Redacción. Servicio de Documentación   

“Todo hecho épico necesita un cantor que lo magnifique, que lo transmita a la historia, o que, simplemente, lo distinga. Y en el devenir del mundo poco hechos coexisten en lo épico de forma tan evidente, como la fiesta de los toros y la copla que la canta”.
Carlos Herrera

Como en ocasiones se ha escrito, si hay un género musical enraizado en el pueblo español, ese es la copla. Sus letras se basan en la vida cotidiana siendo uno de sus elementos de inspiración el mundo taurino. La copla es un cante que nace del pueblo para contar historias, sus letras son poesía popular tal y como habla el pueblo. La copla toma del mundo taurino elementos simbólicos para transmitir las historias del torero, uno más del pueblo.

A principios del siglo XX la copla se consolidó como un género con identidad propia dentro del cante popular español. Conocido es cómo Federico García Lorca y la Generación del 27, por citar dos casos,  mantuvieron una estrecha relación cultural con la copla y sus artistas. De hecho Federico rescató del olvido coplas como Los cuatro muleros, En el café de Chinitas, o Anda Jaleo.

Pero desde ahí, ininterrumpidamente la copla queda ligada al sentir popular, mucho más allá de las circunstancias políticas o sociales de cada época.

Cuando la tonadillera sale al escenario se produce una comunicación con el público sin igual, ella interpreta, dramatiza, vive y trasciende la historia que canta y el público se introduce en dicha historia. Ella es el hilo conductor entre la historia y el público y quizás ella sea protagonista real de un amor con un torero.

Actualmente las tonadilleras continúan con la tradición. Los temas que se cantan se amplían en su campo de contenidos, conforme evolucionan los gustos de los públicos. Pero la copla tradicional sigue vigente hoy como ayer. Aquel “En los carteles han puesto un nombre que no lo quiero mirar...” , sigue siendo actual.

A doña Concha Piquer sigue la sigue escuchando su célebre “Romance de valentía” que narra la historia de un maletilla que quiere ser torero y es cogido haciendo luna. Como la copla “Yo quiero se mataor” de la mano de Antonio Molina sigue en valor.

Y es que torero y copla continúan hermanados: El amor es el tema fundamental para la copla. El amor y el desamor, la mujer y el torero. Si todo se enmarca en el contexton del miedo que se hace épica la lucha entre toro y torero, la tragedia  que se canta con la pena, para llorar al héroe, llega a su culmen.

Al hilo de esta permanente vigencia, traemos a nuestras páginas cinco ejemplos diferentes del sentir popular transformado en copla, que corresponden a etapas y autores diversos.

Silencio por un torero

Compuesta en recuerdo de José Gómez Ortega “Joselito”, Quintero, León y Quiroga compusieron la copla “Silencio por un torero”, que popularizo  Juanita Reina.  La colpa se estrenó el  11 de octubre de 1962, en el teatro Cervantes, de Málaga

Aquella tarde Sevilla
se puso toda amarilla
quebraíta de color.
Y por el aire caliente
su voz clamó de repente
hay que pena y qué dolor.

Silencio en Andalucía,
rezadle un Ave María
y quitarse los sombreros.
Silencio el patio y la fuente,
que está de cuerpo presente
el mejor de los toreros.

"¡Parece que está dormío, Dios mío,
en su capote de brega!"
Y por Gelves viene el río, teñío,
con sangre de los Ortega.

Suspira bajo su velo
la Virgen de la Esperanza
y arría en señal de duelo
banderas la Maestranza.
Y Sevilla, enloquecida,
repetía a voz en grito:
"¡Pá que quiero mi alegría!
¡Pá que quiero mi alegría,
si se ha muerto Joselito!"

Silencio por un minuto,
pintad los campos de luto
el ciprés y el olivar.
De luto las amapolas
de luto Carmen y Lola
Concha, Pepa y Soledad.
Silencio guarda el romero
silencio el torito fiero
y los bravos mayorales.
Crespones en las divisas
silencio pide la brisa
al pasar por los trigales.

"¡Parece que está dormío, Dios mío,
en su capote de brega!"
Y por Gelves viene el río, teñío,
con sangre de los Ortega.

Suspira bajo su velo
la Virgen de la Esperanza
y arría en señal de duelo
banderas la Maestranza.
Y Sevilla, enloquecida
repetía a voz en grito:
"¡Pá que quiero mi alegría!
¡Pá que quiero mi alegría,
si se ha muerto Joselito!" 

¡Ay, soledad!
(A Juan Belmonte)

Se trata de una copla compuesta sobre un poema de Antonio Burgos a la memoria de Juan Belmonte, y al  que puso  música de J.J. Porlán. Rocío Jurado la incorporó a uno de sus discos, en concreto al titulado "Con mis cinco sentidos" ".

Iban muchachos desnudos
ay, soledad de la luna,
a torear junto al río;
hambre de sueño y fortuna.

Planta sus pies frente al toro
y se queda sólo y es una escultura,
y esa belleza desnuda
templa, para y manda por la madrugá,
que el pulso de las muñecas
a su boca seca más valor le da...

La luna llega y la para
qué estampa,
luego, mandando, la templa,
y el campo que lo contempla
se inventa
silencios de Maestranza.

Y en este verte y no verte
la luna en el horizonte
sabe ya que es Juan Belmonte
que va cargando la suerte, 
que va cargando la suerte.

Eran los años oscuros
y anochecer de una vida
tu nombre está en el toreo,
bien ganaste la partía...

A solas está de nuevo,
campo, tierra y cielo,
igual que aquel día
y encierra un toro en la plaza,
templa, para y manda,
la luna no está,
ay si la luna estuviera
mala compañera es la soledad...

La muerte llega y la para,
qué estampa,
luego, mandando, la templa,
y el campo que lo contempla
se inventa
silencios de Maestranza.

Y en este verte y no verte
rompe el vuelo una paloma
y suena aquella pistola
que va cargando tu muerte, 
que va cargando tu muerte.

Coplas a Pedro Romero

Se trata de una bulería creada en los años 40 para doña Concha Piquer, en la época la número 1 del género,  por  Quintero, León y Quiroga, dedicada al legendario Pedro Romero.

En medio de la plaza,
¡olé y olé! ¡tenedme que me caigo!
hay un torero,
que se llama, se llama,
¡olé y olé! ¡tenedme que me caigo!
Pedro Romero.

Traje color manzana, ¡y olé!,
y medias carmesí, ¡que primor!
y unos ojos tan grandes,
¡olé y  olé! ¡tenedme que me caigo!
que me muero yo.

¡Ay, Pedro Romero,
por tu culpa yo me muero, muero!

Toda Andalucía
se hace lenguas de tu valentía.
¡Viva la madre que te parió!
¡Y viva Ronda, que digo yo!

¡Ay Pedro Romero,
por tu culpa yo me muero, muero!

Ha citado a la muerte,
¡olé y olé! ¡tenedme que me caigo!
no quiero mirar.
¡Vaya valor y suerte
¡olé y olé! ¡tenedme que me caigo!
para torear.

El toro es un juguete, ¡y olé!
va donde quiere él -¡míralo!-
y rueda sin puntilla
¡olé y olé! ¡tenedme que me caigo!
por tanto valor.

Novillero

Nacida al otro lado del Atlántico, “Novillero” es la primera obra producto del genio musical que fue el gran Agustín Lara, parece que dedicada al entonces novillero mexicano Fermín Rivera. El primero en incorporar esta canción a su repertorio fue el también mexicano  Pedro Vargas, a partir de 1935.

Un domingo en la tarde
se tir´p al ruedo
para calmar sus ansias
de novillero.

Torero,
valiente,
despliega el capote sin miedo,
sin miedo a la muerte.

La virgen
te cuide,
te cubra en su manto
que es santo mantón de Manila.

Muchacho,
te arrimaslo mismo en un quite gallardo
que en las banderillas.

Torero,
quién sabe
si el precio del triunfo
lo paguen tu vida y tu sangre.

Muchacho,
te arrimas
lo mismo en un quite gallardo
que en las banderillas.

Yo quiero ser matao

“Yo quiero ser mataó” es una obra de Perelló y del maestro Gordillo, que popularizó en una de sus películas el gran Antonio Molina y en su época fue un verdadero boom musical.

Yo quiero ser matao
como el Berry, José
y Vicente Pastor

Yo quiero ser el mejor
y lo tengo que ser
con estilo y valor
no tengo miedo a luchar
el peligro arrastrare
se que mi sino es triunfar
y muy pronto triunfare
ya oigo con emoción
al pasar por ahí
a la sabia afición
saludándome así

Torero de garbo y salero
el del capote bordao
con hebras de mil luceros
torero de rumbo y tronío
más pinturero
ni más gallardo
aun no ha nació

Torero
de empaque y solera
a ti la gente
por lo valiente
te ha de aclamar
cuando tirandote a matar
marcando lento el volapié
de aquel torito de muerte
herio rueda a tus pies
aaaay...aaaay...aaaayyyy
rueda a tus pies

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