Viernes, 18 de agosto de 2017
Ahora hace un siglo
Seis toreros vascos en una novillada benéfica del "Club Cocherito"
Fue el 22 de agosto de ahora hace un siglo. La antigua Vista Alagre fue escenario de una novillada extraordinaria, con carácter benéfico, en la que se dieron cita, a plaza llena, seis toreros vascos, como vascos eran la gran mayoría de los componentes de las cuadrillas. La tarde resultó entretenida y hasta "Cocherito de Bilbao" bajó desde el tendido para, vestido de paisano, banderillear a uno de los novillos. Organizada a beneficio de las familias damnificadas por la galerna sufrida unos días antes, en taquilla quedó un resultado líquido de más de 30.00 pesetas de las de entonces.
Redacción

Ahora hace un siglo. Más exactamente lo hizo el pasado día 23.  En el ruedo de la antigua Vista Alegre se dieron cita, a la llamada del Club Cocherito, seis toreros vascos: José Muñagorri, Antolín Arenzana “Recajo”, Serafín Vigiola “Torquito”, Zacarías Lecumberri, Alejandro Saiz “Ale” y Julián Iraola. Los novillos era de la ganadería de Carreros.

Se trataba de una novillada con carácter extraordinario, en la que todos actuaban desinteresadamente y que estaba organizada a beneficio de las familias de la galerna que azotó la costa vizcaina unos días antes. Celebrada a plaza llena, 34.795,69 pesetas líquidas quedaron al final. Las reseñas de esta tarde destaca, muy con el sentir de la época, que “presiden hermosas señoritas”.

Lo que cambian las cosas. Siendo un festejo benéfico los novillos tomaron un total de 28 puyazos, derribando en  más de una docena de ocasiones.

Muñagorri, con un novillo que entró 5 veces al caballo y derribo en dos de ellas, logró sujetar al huidizo novillo con la muleta y en cuanto iguala dejó al volapié media estocada en buen sitio. Su banderillero “Herrerito” había resultado cogido al recibirlo con el capote; un percance de escasa importancia.

A “Recajo” le correspondió un novillo con poder, que tomó cuatro varas, derribando en las cuatro. Del tendido bajó “Cocherito de Bilbao”, quien vestido de paisano le puso dos ovacionados pares de banderillas. Valiente se mostró “Recajo” con la muleta, pese a los problemas que le planteaba su enemigo y tras dejar una estocada desprendida se le concedió una oreja.

Si no hubiera sido por la espada, premio también habría alcanzado “Torquito”, que cuajó una faena, brindada al ganadero Urcola, variada y valiente, adornada con molinetes y pases de rodilla.

Con un cambio de rodillas recibió Zacarías Lecumberri --del que Unamuno escribió que “toreaba en vascuence, sin traducir”-- al cuarto. Por cierto, protagonizó una anécdota, antecedente directo de otras ocurridas últimamente: al desplegar su muleta se podía leer escrita en ella “Caridad”. Cuenta el cronista que en su segundo muletazo resultó volteado, “pero el de los cuernos había leído el letrero de la franela y se muestra caritativo con el torero”. Quizás por eso, pudo seguir toreando de pitón a pitón, hasta que termina con el novillo de pinchazo y estocada.

El 5º fue el novillo con más trapío y “Ale” fue aplaudido en los lances de recibo y en un quite por navarras. Hasta cinco puyazos recibió el de Carreros. Tras banderillearlo con acierto, brinda a “Cocherito” y  realiza “una faena decorosa y alegre”, pero luego pincha hasta seis veces antes de conseguir la media estocada final.

Con el que cerraba la tarde, retinto de capa, Iraola toreó de forma temeraria, “asustando al concurso”.

►Los datos biográficos de cada uno de estos seis toreros vascos puede consultarse en "Toreros de hierro", de Antonio Fernández Casado. Colección "Temas Vizccainos". BBK.