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Tomó antigüedad en Madrid hace 70 años
Orígenes del actual hierro de Cebada Gago
El 28 de julio se cumplirá 70 años de la toma de antigüedad en Madrid de la ganadería de Cristina de la Maza y Falcó, fundamentada en vacas y sementales procedentes de la ganadería de Juan Belmonte. 16 años después daría origen a la de Cebada Gago, quien más adelante cambiaría de encaste, primero para centrarse en el de Núñez y luego para asentarse definitivamente con reses de procedentica de Rincón, Juan Pedro Domecq y Torrestrella. Con los altibajos que se dan en todas las dehesas, la vacada que pasata en "La Zorrera" alcanzó pronto sus primeros éxitos. Y así, en 1986 su torero "Pregonero", lidiado por Espartaco, fue indultado en la corrida concurso de Jerez
Actualizado 16 julio 2016  
Carmen de la Mata Arcos   
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El inminente 28 de julio se cumple el 70º aniversario desde que la divisa, que entonces se anunciaba a nombre de Cristina de la Maza y Falcó, tomara antigüedad en la plaza de Las Ventas. A partir de aquella encastada novillada, la vacada, que fue vendida en 1960 a la familia Cebada Gago, ha cosechado destacados éxitos en la práctica totalidad de los ruedos del mundo. Valorando, justamente, dichos triunfos lo más importante en todo este período de tiempo es la personalidad y el sello propio que se ha imprimido a las reses que se crían en “La Zorrera”.

El festejo programado en la monumental madrileña para el domingo 28 de julio de 1946 contaba con el especial aliciente para el aficionado de presenciar el juego que ofrecerían en el palenque venteño los ejemplares de Cristina de la Maza, que en la fecha indicada se presentaban en Madrid. Finalmente, de los astados enviados desde Morón de la Frontera tan sólo saltaron cinco al coso de la calle Alcalá; el lote se completó con un novillo del Conde de Antillón. La terna de espadas estaba compuesta por el diestro sevillano José Montero y dos jóvenes aspirantes que trenzaban su primer paseíllo en tan relevante escenario, Sergio del Castillo y José Poveda.

Pese a que la jornada era bastante calurosa, el público cubrió en número aceptable los escaños del recinto taurino capitalino. En conjunto, los cornúpetas de la ganadería hispalense brindaron un gran espectáculo en Las Ventas, tanto en el caballo como en la muleta, si bien no siempre fueron aprovechados por sus matadores. Entre todos ellos, sobresalieron los que saltaron a la arena en quinto y sexto lugar.

Montero sorteó en primer término un burel noble y codicioso aunque al último tercio llegó con ciertas complicaciones. El novillero derrochó voluntad y deseos de agradar, no obstante su falta de oficio quedó patente en el transcurso del trasteo con la franela. Manejando el estoque tampoco estuvo demasiado acertado, por lo que su actuación fue silenciada. Su segundo antagonista fue la referida res con la divisa de Antillón.

El diestro de Almería Sergio del Castillo dejó una grata impresión a la afición madrileña ante su primer oponente, fundamentalmente al pasarlo de muleta sobre la mano derecha. La demora al pasaportar al astado de Cristina de la Maza, le impidió conseguir premio tangible. Saludó la ovación del respetable. El quinto de la tarde, “Fastidioso”, resultó el ejemplar de mejores condiciones del festejo, permitiendo al almeriense instrumentarle buenos lances en el saludo capotero. El animal se había desplazado con bravura y clase tras los engaños, por lo que el público se mostraba esperanzado en presenciar una faena de altura. Sin embargo, no se acopló en ningún momento con el burel, intentando suplir con valor las lógicas carencias técnicas que aún poseía. Tal arrojo llegó incluso a costarle una fuerte voltereta. Los fallos reiterados con el acero contribuyeron más que nada a deteriorar la pobre imagen que el espada de Almería evidenció ante “Fastidioso”. El novillo recibió el homenaje de la numerosa concurrencia que se encontraba en el coso venteño durante su arrastre por parte de las mulillas. La ganadera debió quedar también plenamente satisfecha con las extraordinarias cualidades exhibidas por el citado cornúpeta, puesto que quiso llevarse para la finca el recuerdo de su cabeza.

El escaso rodaje del tercer novillero, José Poveda, fue, igualmente, determinante para no conseguir apenas instantes estimables frente a ambas reses. Curiosamente, lo mejor de la labor del alicantino llegó en la suerte suprema, en la cual estuvo habilidoso. Pese a que el balance final de los diestros fue bastante pobre, los astados de la vacada hispalense tuvieron un magnífico estreno en la plaza de la calle Alcalá.

Los orígenes

La ganadería, a cuyo frente figuraba Cristina de la Maza, fue formada alrededor de 1935 por su padre, Leopoldo Sainz de la Maza, con vacas y sementales de Juan Belmonte. En 1938 la cedió a su hija, que dos años después la aumentó con una treintena de hembras procedentes de Gallardo y un par de machos seleccionados, nuevamente, de Belmonte, que tenían encaste Parladé a través de Gamero Cívico.

En paralelo a esta historia, la familia Cebada comenzó su andadura con los animales bravos en la década de los cuarenta, ya que con anterioridad se habían dedicado a la crianza del manso. Personaje fundamental también en este caso fue “El Pasmo de Triana”, a quien conoció Salvador García Cebada practicando acoso y derribo. Tres vacas que ya tenía desechadas el torero sevillano junto con un semental, le fueron entregadas al ganadero gaditano, que estaba decidido a modificar la sangre de sus productos.

Pasado un tiempo, Salvador le devolvió el citado reproductor a su propietario, adquiriéndole para sí un raceador ya marcado con su hierro. El siguiente paso era comprar vientres de calidad que pudieran enlotarse con el aludido semental, eligiendo para ello la divisa de Carlos Núñez. De esta unión, nacieron aproximadamente un centenar de reses a las que hay que añadir los becerros que vinieron con sus madres cuando se efectuó el referido trato.

En torno a 1960 es cuando D. José Cebada Gago adquiere a Cristina de la Maza el hierro y todos los animales que poseía, unas 150 cabezas entre machos y hembras. Tras llevar a cabo una escrupulosa tienta, se decidió eliminarlo todo, conservando únicamente la marca que portarían en su piel a partir de ahora los bureles que vinieran al mundo en esta casa ganadera. Al fallecimiento de D. José, sus descendientes deciden retentar todas las vacas procedentes de Núñez con el objetivo de realizar una selección atendiendo a unos determinados parámetros de bravura que tenían los nuevos responsables de la vacada.

Con los cornúpetas que superan dicho examen, así como con los productos de sangre Jandilla comprados a don Juan Pedro, inicia el camino la divisa. Además, D. Álvaro Domecq --que limitaba con la finca recién adquirida por la familia Cebada, “La Zorrera”--, le prestó varios reproductores del origen predominante en la ganadería, Núñez. Tres sementales de capital importancia en aquellos primeros años fueron “Fiscal”, “Ajustador” y “Chiclanero”. Cada uno de ellos representaba a una de las ramas que conformaban el hierro asentado en tierras de Cádiz: Rincón, Juan Pedro y Torrestrella. Referir que, desde la muerte de D. Salvador, ocurrida en mayo de 2012, son los hijos de éste, José y Salvador, los responsables de la cría de bravo.

Los cinco indultos

Desde los años sesenta hasta la actualidad son bastantes los astados de Cebada Gago que han destacado por sus sensacionales cualidades para la lidia, dejando grato recuerdo entre los aficionados. Cinco de estos ejemplares consiguieron incluso regresar con vida al campo.

El primero de ellos fue “Pregonero”, nº 4, de 492 kilos y de pelo negro, que  obtuvo tal honor el 9 de mayo de 1986 en la corrida concurso celebrada en la plaza de Jerez de la Frontera, conquistando además el preciado “Catavino de Oro” que se ponía en juego. El diestro que tuvo la fortuna de encontrarse con él fue Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, quien paseó las dos orejas simbólicas.

El 30 de junio de 1990 el astado que con su bravura engrandeció la historia de la ganadería fue “Comedia”, que saltó en la fecha indicada al coso de Algeciras. Dicho animal era negro bragado, estaba herrado con el nº 59 y dio en la báscula un peso de 539 kilos. Emilio Muñoz le cuajó una espléndida faena, cortando los máximos trofeos. Por desgracia, el derecho que se había ganado ampliamente en el ruedo algecireño pudo disfrutarlo poco más de un mes, ya que el 4 de agosto siguiente “Comedia” dejaba de existir al no sobreponerse de las heridas sufridas.

La suerte sonrió, nuevamente, a “Espartaco” el 6 de septiembre de 1992, pues sorteó a “Juguetón”, nº 50, de 480 kilos, que pisó la arena de la plaza aragonesa de Ejea de los Caballeros. Las excelentes condiciones exhibidas le hicieron merecedor del perdón, consiguiendo el torero sevillano las dos orejas y el rabo.

El público francés de Istres también tuvo la oportunidad de presenciar el gran espectáculo brindado por un cornúpeta de Cebada Gago, que terminó volviendo a la dehesa el 22 de junio de 2003. “Castillerito” era su nombre y estaba herrado con el nº 137 en los costillares. El diestro murciano Pepín Liria logró un clamoroso éxito al cortar el rabo simbólico.

Finalmente, el peculiar recinto taurino de Santa Cruz de Mudela ha sido el escenario del último de los indultos de la divisa gaditana, acaecido el 8 de septiembre de 2012. Los protagonistas fueron “Pensador”, nº 163, de capa castaña y el espada manchego Aníbal Ruiz, quien alcanzó un triunfo resonante.

Otros toros premiados

En cuanto a los ejemplares que recibieron el honor de la vuelta al ruedo póstuma, suman un total de veintiséis, bastantes de ellos lo fueron en plazas de primera categoría. Éste es el caso de “Astillero”, nº 116, que se hizo acreedor a tal distinción el 11 de septiembre de 2004 en el Coliseo romano de Arles. Su lidiador, Luis Miguel Encabo, le cortó una oreja, premio que aumentó hasta el doble apéndice el 15 de octubre de 2005 en el coso de Zaragoza. El diestro madrileño firmó una redonda faena ante “Aseadillo”, nº 80, burel que también fue reconocido como el más bravo de aquella feria del Pilar.

El resto de reses galardonadas con la vuelta al anillo en recintos de máximo nivel tuvieron por escenario distintos circos franceses, como los de Beziers, Bayona, Vic-Fezensac o nuevamente Arles. En el primero de los citados, la res que centró la atención de los espectadores y fue objeto de todas las alabanzas fue “Melenudo”, que pesó 515 kilos, estaba herrado con el nº 39 y era de pelaje negro. El espada de Cehegín, Pepín Liria, conquistó el doble trofeo. El hecho tuvo lugar el 13 de agosto de 1999.

En Bayona, dos toros fueron los paseados por el redondel en años consecutivos, ya que el 1 de septiembre de 2012 saltó al ruedo “Cencerrillo”, nº 33, de 463 kilos de peso, burel que le correspondió al torero mexicano Arturo Saldívar, que paseó un apéndice. Doce meses después, concretamente el 31 de agosto de 2013, fue el turno de “Compuesto”, nº 60, que alcanzó en la romana los 470 kilos y que propició el éxito de Fernando Robleño.

La exigente afición de Vic-Fezensac también ha presenciado la lidia de hasta tres astados de Cebada Gago que ofrecieron un extraordinario espectáculo en todos los tercios. “Sonámbulo” salió por chiqueros el 19 de mayo de 2013, posibilitando a David Mora lucirse con él. En el serial de primavera de 2014 los elogios fueron dirigidos a “Castañuela”, que acaparó los galardones más importantes destinados al animal con mayores virtudes del conjunto de los lidiados en el ciclo. El torero gaditano Pérez Mota logró un triunfo de peso, pues recorrió el redondel con los dos apéndices en la mano. El 23 de mayo de 2015 fue “Ancianito”, nº 12, negro, quien hizo vibrar al público francés. El matador, nacido en el país vecino, Thomas Dufau cortó una oreja.

Para finalizar con los cosos de primera, “Lagarto”, tostao, nº 4, fue el ejemplar más destacado de la Feria de Pascua de Arles del año 2013. Dicho burel fue enlotado por el diestro de la tierra Marco Leal.

Los demás cornúpetas obtuvieron el mencionado privilegio en plazas de segunda y tercera categoría, distinguiéndose, principalmente, los conseguidos en el coso de Logroño. El 21 de septiembre de 1992 “Detenido”, nº 118, cárdeno salpicao, con 458 kilos, sobresalió por su bravura y transmisión, tanto que fue condecorado por el Club Taurino Logroñés como el mejor toro de la feria de San Mateo de aquel año. Juan Mora alcanzó un notable éxito al cortar una oreja.

Ocho ediciones más tarde del aludido serial septembrino, los honores fueron para “Trianito”, nº 19. Frente a él estuvo Juan José Padilla, quien le ejecutó una sensacional faena tras la cual paseó las dos orejas. También cabe resaltar el magnífico juego brindado por “Pinturero”, de capa castaña, que sobrepasó la media tonelada de peso y que llevaba en los costillares el nº 125. Fue embarcado con dirección al recinto taurino de Almería, pisando la arena el 25 de agosto de 2008. A las manos de José Pedro Prados “El Fundi” fueron a parar los dos apéndices auriculares del ejemplar de Cebada Gago.

A estas reses hay que sumar otras que cosecharon el galardón de la vuelta al anillo en plazas como Colmenar Viejo, La Línea, Tarazona de Aragón, Santa Cruz de Mudela, Valdemorillo, Algemesí o Calasparra en dos ocasiones. Más allá de los referidos premios, los toros y novillos del hierro gaditano han llenado de trofeos las vitrinas de la finca.

Uno de los principales que se otorga cada temporada es el que señala al mejor astado de la Feria del Toro de Pamplona. Hasta tres veces han resultado ganadores del prestigioso Trofeo Carriquiri que concede la Casa de Misericordia pamplonica. “Trepador”, “Panadero” y “Manzanito” han contribuido con sus excelentes condiciones a dar gloria a la divisa en uno de sus bastiones fundamentales. El reputado Club Cocherito de Bilbao también ha distinguido a un animal de esta vacada como el más sobresaliente de la Aste Nagusia. Ocurrió en las Corridas Generales de 1997, siendo “Retrasado” el burel que mereció dicho honor. La Peña Taurina “La Madroñera”, una de las más señeras de la ciudad de Zaragoza, tuvo a bien otorgar a “Juncal” y a “Escandaloso”, animales de Cebada Gago, el galardón al toro más bravo de los ciclos de 1998 y 1999 respectivamente.

Desde aquella primera tarde en Las Ventas, cuando todavía los ejemplares se anunciaban a nombre de Cristina de la Maza, la bravura encastada ha sido uno de los pilares fundamentales de esta ganadería. Dicha virtud le ha reportado el reconocimiento de la mayoría de la afición, deseosa de vivir en plenitud el espectáculo taurino. Actualmente, la divisa asentada en tierras de Cádiz continúa disfrutando de gran prestigio, aguardándose siempre con interés la lidia de sus reses.

BIBLIOGRAFÍA

Cossío, José María de: “Los Toros. El Toro Bravo II”. Tomo 3. Editorial Espasa Calpe. Madrid, 2007.

Vera, Alberto (Adeva): “Orígenes e historial de las ganaderías bravas”. Artes Gráficas E.M.A. Madrid, 1961.
HEMEROGRAFÍA

Revista 6 Toros 6

Revista Aplausos
PÁGINAS WEB

www.bibliotecadigital.jcyl.es

www.hemeroteca.abc.es  

© Carmen de la Mata Arcos/2016

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