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También hubo polémica con los carteles en 1966
Rumores y carteles: Lo que sucedió en Sevilla hace 50 años
Ilustración de "El Ruedo", en la crónica sobre los carteles
"De los tres nombres que faltan, sólo uno quería ir", es el "se dice" de la calle de las Sierpes". Viene a ser el resumen que Don Celes --en la vida civil, Celestino Fernández Ortiz-- hacía en las páginas de "El Ruedo" acerca de todo el proceso de confección de la feria abrileña de Sevilla de hace 50 años. Se ve que en el toreo se sigue al pie de la letra el viejo refrán de "no hay nada nuevo bajo el sol". También en aquel 1966 hubo sus polémicas, sus dimes y diretes, acerca de las presencias y, sobre todo, de las ausencia de las combinaciones preparadas por don Diodoro Canorea. Pero también entonces hubo su polémica sobre los precios: "a estos precios, no se puede ir a todas las corridas".
Actualizado 19 febrero 2016  
Don Celes   

En cierto verano, hace de esto muchos años, en la Sevilla pintoresca de los finales de siglo, cierto personaje local se debatía en larga y sorprendente agonía. Diariamente, los periódicos, durante una buena temporada, informaron del curso del prolongado final de aquel hombre. Y cuando se produjo el óbito, un diario lo tituló así: "Al fin, murió ayer don..."

Algo que nos lo ha hecho recordar ha sucedido este año con los carteles de la Feria. No se ha tratado en este caso de una muerte, pero sí de un parto laborioso e inacabable. Pero como hasta lo inacabable se acaba, he aquí que el sábado don Diodoro Canorca se reunió con los representantes de la crítica y la información taurina en el tradicional almuerzo para ofrecerles los carteles con las combinaciones de sus diez festejos de mayor cuantía: nueve corridas de Feria y la prologal del Domingo de Resurrección.

En realidad, se trataba de un secreto a voces, porque ya hacía días --muchos-- que todo el mundo conocía, salvo detalles, en qué iba a consistir la primera Feria de España, y quedaba por perfilar muy poco o nada, que apenas si necesitaba más que la simple confirmación. Secreto a voces. En verdad, con eso de haber llovido sobre las negociaciones bastante publicidad por parte de algunos interesados, la elaboración de la Feria --y en especial sus dificultades-- ha ido sabiéndose paso por paso, con muchas incidencias, anécdotas, tira y afloja, fintas, promesas, retos y demás números apropiados de ese mundillo del toro, por el que corre tanta malicia, tanto ingenio y tanta gracia pajolera.

Lo que de todo esto queda, vale más, naturalmente, para los excluidos que para los incluidos toreros y ganaderos. Los incluidos lo fueron porque las conversaciones y las negociaciones cuajaron en acuerdos. Y de ellos casi ni se habla. De los excluidos se habla, en cambio, incansablemente. Y no siempre, claro, con fundamento serio, porque los más interesados directamente o no hablan o no dicen la verdad completa. Todo lo que vamos a referir tiene así la pobre garantía del rumor más o menos verosímil y responde al epígrafe del "se dice".

Se dice así que de los tres toreros excluidos, y que en principio figuraban en la intención de la Empresa de la Real Maestranza --Antonio Ordóñez, Diego Puerta, Mondeño--, dos de ellos realmente no querían venir a la Feria; el otro, sí, pero le fallaron sus cálculos. Los dos primeros son Ordóñez y Mondeño, el tercero es Puerta.

Parece evidente --se dice, siempre se dice-- que Ordóñez no tenía intenciones de torear esta Feria. Y por eso puso condiciones inaceptables desde el punto de vista de la Empresa: millón y medio por corrida, prohibición de alza de precios del billetaje, días determinados, toros determinados y compañeros determinados. Creímos ver, en palabras de Canorca, referidas a Manuel Benítez "El Cordobés", en la comida del sábado, por elevación, una crítica a las pretensiones de Ordóñez. Aunque no le citó, cuando decía: "Miren ustedes. El Cordobés no exige fechas, ni toros, ni compañeros... Se limita a señalar sus honorarios. Y nada más. Y uno queda en libertad de acoplarlo de la manera más conveniente."

Se sabe, desde luego, que Canorca rechazó de plano las pretensiones del diestro de Ronda y que en un interregno de las conversaciones que venían sosteniendo en Madrid, Canorca marchó sigilosamente a San Sebastián y contrató con Chopera la actuación de El Cordobés. Desde ese momento, Antonio quedaba descartado, dado que por mucho que bajara en sus pretensiones es evidente que los dos eran incompatibles en el presupuesto. Pero si Ordóñez hubiera querido de verdad participar, ¿se hubiera mostrado tan exigente? Es una pregunta que se hace la afición.

Sobre Mondeño se hacen reflexiones parecidas. El empresario deseaba incluirlo y en este sentido habló al apoderado del diestro gaditano, señor Pérez Vito, cuando éste se disponía a partir para América.

--Cuando vuelva, hablaremos, dijo Pérez Vito.

Pero los días transcurrían y el apoderado no volvía de Ultramar. En honor a él se aplazó más de una vez el definitivo cuajo de los carteles. De América llegó al fin una carta que contenía, al parecer, pretensiones no sólo para Sevilla, sino para otras plazas de la Empresa Pagés, Se dice, quede claro, se dice... Luego, Pérez Vito arribó a Madrid y en Madrid se quedó, sin darse ninguna prisa en concertar con Canorca. ¿Qué significa esto? La afición ha hecho sus reflexiones y ha pensado que Mondeño, tras su curiosa y original aventura religiosa, no ha tenido demasiado empeño en pisar el albero amarillo sin haberse entrenado y placeado antes en otros cosos de menos monta. Puede que sí, puede que no.

El caso bomba ha sido Puerta. Es un caso lamentable, porque a Diego se le quiere en Sevilla y él sabe corresponder. Lleva, además, toreando muchas Ferias sin decepcionar en ninguna. ¿Por qué entonces no figura en los carteles? Tenemos para nosotros que el caso Puerta empezó el año pasado, cuando a raíz de la Feria el Jurado de la Real Maestranza otorgó el premio a la mejor faena a Curro Romero. Hubo división de opiniones. Y algunos partidarios muy cercanos al diestro llevaron su discrepancia al extremo de hacer campaña contra un fallo dictado, con total limpieza, aunque no con unanimidad. Desde entonces se ha desencadenado toda una campaña a favor de demostrar que a Puerta no se le trata en justicia. La revista "Oiga", en su concurso, le otorgó el Premio a la mejor actuación de la Feria de 1965. Era una réplica, se quiera o no, al fallo maestrante.

Una vez que las campañas se montan sus efectos se hacen múltiples y su prolongación acabó interfiriéndose en la contratación del diestro, deseada en general por todos y en especial por el empresario. Ultimamente, la campaña giraba en torno al "slogan": "Puerta pide tres corridas y la de miuras." De esta manera querían romper el número clausus de la Empresa a las figuras: tres. Puerta quería tres y la de Miura, que son cuatro, si Pitágoras no nos desmiente. Por parte de Canorca, según sus manifestaciones, en la comida se mostraba sorpresa por esta insistencia en torear los miuras, cosa que le propuso ya al final de la temporada de 1965, con ocasión de las corridas del Pilar, y el torero rechazó de plano. Según el mismo señor Canorca la decisión de pedir los miuras no era más que una manera de romper con la oferta de tres, que la Empresa no podía en modo alguno rebasar, dado el planteamiento de principio. Efectivamente, parece ser que no se habló de dinero en ninguno de los encuentros que Canorca y Puerta tuvieron en el domicilio de ésté último, en la plaza de Cubas, casi vecino al del empresario. Pero el clima de las negociaciones debió ser siempre tenso, dado que el "entourage" del torero venía proclamándole todo el invierno el primer torero de la Feria, con derecho a exigir más que el que más, incluido El Cordobés, en público y en privado.

Se ve que no se ha deslizado en el caso ninguna inquina ni ningún veto, ni ningún otro elemento extraño. Ha sido cuestión de cifras. Cifras de corridas...,y en lontananza próximas, cifras por corrida. Y las cuestiones de cifras son para tratarlas con cierta reserva y cautela. Las declaraciones públicas de una parte y de ofera agriaron más la cosa. Y tal vez la atirantó del todo el homenaje a Diego, que con inoportuna "oportunidad" buscada organizó la revista "Oiga" para entregarle el trofeo de la Feria de 1965.

En las ganaderías también ha habido una excluida: la de Tulio e Isaías Vázquez. La Empresa quería dar una corrida con estos bravos toros. Pero la verdad, no ha habido, ni entre los modestos ni las figuras, quienes quisieran verse las caras con ellos.

Excluidos también --aunque al parecer de primera intención-- han sido los rejoneadores. Este año así tendremos una Feria sin caballos, en el buen sentido de la expresión, claro.

 ASI QUEDO...

Creo que sin ser perfectos, porque nada lo es en la vida, los carteles de la Feria, en todas sus corridas son interesantes y buenos y que los mismos reflejan el esfuerzo de la Empresa por servir los intereses de la afición. Esta es la fisonomía de la Feria que ha presentado a la critica sevillana don Diodoro Canorea en la comida del sábado. De los rumores que sobre su gestación corren y del impacto que han hecho en la ciudad damos información en estas páginas:

Día 10 abril. Toros de SALVADOR GUARDIOLA y uno de BARCIAL, para RAFAEL PERALTA, EMILIO OLIVA, CARLOS CORBACHO y GABRIEL DE LA HABA “ZURITO”

Día 16. Toros de BENITEZ CUBERO para JAIME OSTOS, CURRO ROMERO y EL CORDOBES.

Día 17. Toros de BOHORQUEZ para LITRI, VALENCIA y EL PIREO.

Díe 18. Toros de CARLOS NUÑEZ para PACO CAMINO, ANDRES HERNANDO y EL CORDOBES

Día 19. Toros de CUADRI para El LITRI, JAIME OSTOS y PACO CAMINO.

Día 20. Toros de SAMUEL FLORES para VALENCIA, CURRO ROMERO y EL VITI.

Día 21. Toros de ALIPIO PEREZ-TABERNERO para JAIME OSTOS, CURRO ROMERO y PACO CAMINO.

Día 22. Toros de MANUEL ARRANZ para CHAMACO, EL VITI y EL PIREO.

Día 23. Toros de PABLO ROMERO para CHAMACO, ANDRÉS HERNANDO y EL MONAGUILLO.

Día 24. Toros de EDUARDO MIURA para JOAQUIN BERNADO, EMILIO OLIVA y SANCHEZ FUENTES.

© El Ruedo, Nº 1.132. 1 de marzo de 1966. 

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