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El día 29 se cumplen 150 del nacimiento del escritor
"Sangre y arena", de Vicente Blasco Ibáñez, una novela fundamental dentro de la literatura taurina
Blasco Ibáñez, en la plaza de toros de Valencia
Con "Sangre y arena", la inmortal novela de Vicente Blasco Ibáñez, se abre una puerta por la que llegarían a la Tauromaquia millones de lectores de los cinco continentes. Se escribe una vez que el autor había abandonado la actividad política y en 1916 se lleva al cine –mudo, aún-- bajo la dirección de Max André y con el asesoramiento del propio Blasco Ibáñez. Luego la trama de la novela llegó a Hollywood, donde se ruedan distintas versiones protagonizadas por primeros actores. Como explica José Aledón, un estudioso del escritor valenciano, "Sangre y arena" constituye una rotunda declaración de principios sobre el apasionante y controvertido mundo de los toros, revelándonos a su vez facetas del autor poco conocidas por el gran público, pero coherentes con su pensamiento.
Actualizado 23 enero 2017  
Redacción   
 ENSAYO: Blasco Ibáñez y los toros (Tamano: 3,6 Mb.)

El próximo 29 de enero se cumplirá 150 años del nacimiento del gran escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez[1], una personalidad multifacética --abogado, político, escritor-- cuya novela "Sangre y arena", que él mismo llevó al cine, debe ser considerada como una de las piezas de indispensable lectura entre la literatura taurina. El historiador José Aledón ha estudiado su figura y su relación con la Fiesta, en un ensayo que ahora recobra una nueva actualidad.

En una conferencia pronunciada  en octubre del 2011, con ocasión del centenario de “Sangre y Arena”, José Aledón destacaba que esta novela constituía “una rotunda declaración de principios  sobre el tan apasionante como controvertido mundo de los toros, revelándonos a su vez facetas del autor poco conocidas por el gran público pero rigurosamente coherentes con su trayectoria política y vital para aquellos conocedores de su ingente e importantísima obra periodística”.

Tras un cuidadoso análisis también es posible observar con claridad las raíces valencianas subyacentes a los principales protagonistas de la novela, no siendo difícil identificar en ellos a personas y personajes de la Valencia decimonónica que el novelista conoció y trató.

Algunos autores destacan el paralelismo entre los hechos que narra Blasco Ibáñez y el torero sevillano Manuel García Cuesta “El Espartero”, muerto por una cogida en la plaza de toros de Madrid en 1894. Aledón sugiere  que quien más influyó en el escritor fue el torero Antonio Fuentes, con quien congenió muy bien.

Con "Sangre y arena" Blasco abre la puerta grande de un simbólico e hispánico coso taurino a millones de lectores de los cinco continentes, conduciéndolos, como guía experto, por el laberinto taurino, continuando la labor iniciada por Merimée y Gautier y propiciando con su magistral obra la posterior aparición por esa simbólica puerta de cuadrillas de figuras de la talla de Hemingway y Bataille.

De la mano de Blasco Ibáñez, por lo demás, llega Hollywood la temática taurina. Con la colaboración del propio escritor, en 1916 Max André dirige a primera versión de “Sangre y arena”  En 1922 se realiza una nueva versión, dirigida ahora por  Fred Niblo,  que consolida a Valentino como astro cinematográfico en todo el mundo. En 1941 se hace otra versión con todo lujo de medios y rodándose en technicolor con Tyrone Power, Linda Darnell y Rita Hayworth.  Y ya en los años  80 se rodó una nueva versión de “Sangre y Arena”, dirigida en España por Javier Elorrieta,  que trasladaba el relato  a los años 80[2].

Resulta de particular interés la aportación que realizaba en esa conferencia  Aledón respecto a la posición del escritor frente a la Fiesta. Y lo hace recordando un artículo publicado por Blasco Ibáñez en junio de 1900 en el diario “El Pueblo”, donde Blasco Ibáñez matiza su posición crítica ante el hecho taurino, pero que luego, en “Sangra y arena”, pone en uno de sus personajes, el Dr. Ruiz, la contundente confesión: “Por eso yo, que soy revolucionario en todo, no me avergüenzo de decir que me gustan los toros”.

En el adjunto archivo en formato PDF puede consultar el lector el ensayo de José Aledón, titulado genéricamente “Blasco Ibañez y los toros”.

_________________

[1] Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia el 29 de enero de1867 y murió en Menton (Francia) en 1928. Estudió derecho en su ciudad natal y pronto ingresó en las filas del Partido Republicano. Su talante firme le valió un breve exilio en París, una estancia que permitió entrar en contacto con el naturalismo francés, que ejerció una notable influencia en su obra. En 1894 fundó el periódico “El pueblo”, que sería su plataforma política, primero como portavoz del republicanismo federal y años después para difundir su propio ideario, qur tuvo notable impacto popular.
Obligado a ir de nuevo al exilio, en 1896,  regresó a España dos años después y fue elegido diputado a Cortes en seis legislaturas, hasta que en 1908 decidió abandonar la política.
Buscó fortuna sin ningún éxito en Argentina y se trasladó a París, donde publicó una de sus grandes obras “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Su gran capacidad de imaginación, pero también la fuerza de su expresión, hicieron de Vicente Blasco Ibáñez el último gran autor del realismo decimonónico. Su obra tuvo una gran proyección internacional, ampliada por las versiones cinematográficas de algunas de sus novelas.
Su obra literaria, tanto de naturaleza política como la propiamente novelística, se condensa en 51 titulos.

 [2] Sobre “Sangre y arena”, se han elaborado ensayos muy interesantes; en concreto, sobre sus primeras versiones cinematográficas cabe referenciar dos:

La suerte cinematográfica de “Sangre y arena”, novela de Blasco Ibáñez
Ensayo del profesor Gregorio Torres Nebrera, Universidad de Extremadura, en Revista de la Comunicación. 
Resumen: “Sangre y arena” fue una novela que le otorgó fama enorme a Blasco Ibáñez y ayudó a difundir cierta imagen de España relacionada con el toreo. A esa difusión contribuyeron varias adaptaciones cinematográficas. De dos de ellas, especialmente notables, trata este trabajo, las dirigidas por Fred Niblo (1922) y por Rouben Mamoulian. El análisis de ambas películas se hace subrayando lo que las acerca y lo que las diferencia de la novela de partida.
http://www.revistacomunicacion.org/pdf/n12/Articulos/A7_Torres-Nebrera_La-suerte-cinematografica-de-Sangre-y-Arena.pdf

A propósito de “Sangre y Arena”, de Vicente Blasco ibáñez: miradas a un opúsculo que costaba 10 céntimos
Ensayo de la profesora Claire Monnier Rocha, de la Universidad de Ginebra.
Resumen:  Relaciones estilísticas entre la novela “Sangre y arena”, la adaptación cinematográfica que de ella hizo el mismo Blasco Ibáñez en 1916 y un opúsculo que se publicó relacionado con ésta.
http://cvc.cervantes.es/literatura/cauce/pdf/cauce26/cauce26_11.pdf

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