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LA TAUROMAQUIA DE LOS GRANDES MAESTROS

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De Manuel Jiménez a nuestros días

Antología sobre la chicuelina

Probablemente, la chicuelina es la suerte más practicada cuando se trata de realizar un quite a la salida del toro del caballo. Sin embargo, el lance que consagra Manuel Jiménez "Chicuelo" ni es un mero recurso, ni se trata de una suerte marginal. De hecho, comprobamos como su riqueza de contenido cuando observamos cómo no hay dos chicuelinas iguales. Cada torero la interpreta con un sello personal. Y así, como es escribió sobre el arte taurino "hay chicuelinas alegres y las hay austeras; una son vistosas y otras dramáticas. Hay chicuelinas con las manos altas y las hay con las manos bajísimas; unas se realizan citando al toro desde cerca y otras dándole distancia, dejándole venir e imprimiendo a la suerte una enorme carga emotiva".


Repaso histórico a través de las grandes figuras

El pase natural, la verdad siempre permanente en el Arte del Toreo

Decía Felipe Sassone que "el toreo al natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio". No es fácil matizar más con tan pocas palabras la realidad de una de las suertes fundamentales del toreo, como es el pase natural, que unión con el lance a la verónica conforman el verdadero núcleo duro del toreo de siempre. Aunque en la teoría taurina podemos remontarnos hasta Pepe-Hillo y sus continuadores, hay que reconocer que la realidad del pase natural tal como hoy lo conoceos arranca fundamentalmente de Joselito y de Belmonte, para luego ir adquiriendo una personalidad propia en el quehacer de las grandes figuras, que hicieron realidad esa definición de Sassone: además de la técnica, pusieron el corazón de por medio.


Texto íntegro de su conferencia en el Ateneo en 1950

Domingo Ortega: El arte del toreo

"En la lidia sólo hay dos verdades: o mandas tú o manda el toro". Muy probablemente este pensamiento forma parte de la médula de la concepción del toreo que siempre tuvo Domingo Ortega y que venía a ser el paso previo y necesario para su forma de torear, que algunos definieron como "la ciencia de parar, templar y mandar". Esto quizá explique la convicción popular de que Ortega a un toro malo lo hacía bueno. Ahora que se cumplen 25 años de su muerte, resulta oportuno rememorar su célebre conferencia en el Ateneo de Madrid en 1950, cuatro años antes de su definitiva retirada. Una conferencia que el torero escribió de su puño y letra y que viene a ser un compendio de su permanente Tauromaquia.


"El Juli" y su concepto de la plenitud del toreo

Tras su actuación el pasado Domingo de Resurrección en Sevilla "El Juli" se siente en plenitud, después de haber cuajado una tarde en la que dejó plasmado su concepción del toreo. Se trata de una plenitud que el torero engarza con buen criterio con la propia historia de la Tauromaquia. Dentro de ella, se identifica sobre todo con Joselito "El Gallo": "Me identifico mucho con su persona, con ese afán que tuvo de perseguir un toro cada vez más bravo con embestidas mejores". Ahora, cuando ha llegado a su madurez, el torero confiesa que es más cuando más disfruta de su profesión: "Lo que hoy persigo es que lo que hago en la plaza fluya de la manera más natural posible".


Paco Ojeda y ese terreno inverosímil que pisó en los ruedos

No se creía ni un nuevo Juan Belmonte, ni mucho menos el inventor del toreo. Pero tenía muy clara cual debía ser su meta. No hace mucho venía a decir que había visto que era ese el hueco que quedaba en el toreo de su época para poder destacar. Una modesta forma de explicarse, porque en realidad todo respondía a una concepción del toreo, una intuición quizás, que tuvo desde sus orígenes taurinos: hacerle al toro en la plaza de forma diferente a todos los demás aquello que era capaz de cincelar con las vacas en el campo, cuando ni siquiera tenía claro si iba a dedicarse al toreo.


El lance a la verónica en el toreo de Manolo Escudero

Fue Manolo Escudero un verdadero virtuoso a la hora de ejecutar el lance a la verónica, ese que cuando nacía hilvanado en una serie más parecía un ballet. Sus secretos iban desde la dimensión y la textura del capote hasta la forma de asentar los pies en el ruedo, con los movimientos armónicos de brazos y las muñecas construían el arte mismo sobre la trilogía más clásica, la de parar, mandar y templar.


Elegía al capote de Antonio Ordoñez

"La estética de Antonio Ordóñez toreando de capa no tiene término de comparación. Antonio Ordóñez con el capote es la estatua a la verónica", opinaba Gregorio Corrochano, tras verle lidiar a un toro del hierro de Benítez Cubero en la Real Maestranza. Y añadía: "Antonio Ordóñez soltó el temple que traía envuelto en su capote torero con unas verónicas modelo de serenidad y maestría, que me recordaban las últimas actuaciones de Domingo Ortega, visto desde Ronda". Y es que como testimoniaba en su "Tauromaquia fundamental" un aficionado tan cabal como Rafael Ríos Mozos "con el capote ha sido sin duda el que mayor número de toros ha cuajado".


La faena grandiosa de Silverio Pérez ante "Tanguito", un hito en el toreo mexicano

Entre los hitos que marcan la historia del toreo en las tierras de México, uno de los días más señalados es el del 31 de enero de 1943, cuando Silverio Pérez cuajó una faena que se considera inolvidable ante el toro "Tanguito", del hierro de Pastajé. "Uno por uno fue engarzando bellísimos muletazos coronando de gloria su magistral interpretación del toreo", escribió un crítico de la época. Y otros remató la efeméride con estas palabras: "Nadie ha hecho el toreo como este as de ases, a quien habría que levantarle no una placa sino una pirámide, una basílica o mejor aún, una montaña, para que existiese un monumento digno de su gloria".


Ahora hace un siglo

Joselito, en su alternativa

Rafael El Gallo dio la alternativa a su hermano Joselito en Sevilla, el 28 de septiembre de 1912, ahora se cumplirá un siglo. Como se sabe, la alternativa se tenía que haber celebrado en Madrid un día antes pero la corrida fue suspendida por el mal tiempo. Y José llega al escalafón superior con vocación de mandar en el toreo. Como aquello era otra época muy distinta de la actual, al día siguiente vuelve Joselito a hacer el paseíllo en Sevilla y el 1 de octubre acude a Madrid a confirmar su doctorado.


La saltillera de Fermín Espinosa "Armillita"

Invención del Fermín Espinosa, el iniciador de la larga dinastía de los "Armillita" que llega hasta nuestros días, la saltillera es un pase con el capote en el que su inventor se situaba de perfil de frente, con el capote a la espalda, para vaciar la embestida con un movimiento bastante similar a lo que luego fue la manoletina. La comenzó a instrumentar al final de su carrera profesional y de forma habitual solía darla por el pitón derecho, para acabar el quite con una revolera.


La profundidad del toreo en Manuel Jiménez "Chicuelo"

Cruzarse con los toros, hacerlo con una técnica depurada, pero además con un profundo sentido artístico, ahí radica una de las grandes verdades del Arte del Toreo. Manuel Jiménez "Chicuelo" fue un gran ejemplo de todo ello. Precisamente por eso, su figura tiene una trascendencia que en ocasiones no se la ha reconocido, perdidos en el cante de la pinturería y la sal. Lo dejó inmortalizado en su histórica faena a "Corchaito", que lo consagró en Madrid. Pero lo confirmó en muchas otras ocasiones. Por algo Joselito, tras coincidir con él en el ruedo de Écija, no dudó en afirmar: "Chicuelo es el torero más peligroso que he conocido".


Rodolfo Gaona y su gaonera

Ahora que en Madrid abundan los toreros mexicano, es buen momento der recordar a Rodolfo Gaona y su gaonera. Aunque se adjudica su creación al famoso banderillero Saturnino Frutos "Ojitos", que según la historia fue quien se la enseñó al mexicano Rodolfo Gaona, a éste correspondió luego darle forma en los ruedos. En sus orígenes pasó por ser un lance de toreros valientes, pero también de mucho lucimiento. En este trance, el cuerpo del torero no se ampara tras el capote, sino que deja el toro se arranque al costado del torero.


La faena histórica de El Viti al toro de Samuel Flores

Feria de abril del 1966. Segundo día de farolillos, el miércoles 20 de abril por más señas. Un público expectante asiste a la consagración en Sevilla de un torero de los grandes al que le costaba entrar en el corazón de Sevilla. Fue aquella recordada faena de Santiago Martín "El Viti", al sexto toro, con el hierro de Samuel Flores. Curiosamente la espada no le permitió pasear las orejas de ese toro, pero las dos vueltas al ruedo que los aficionados le obligaron a dar, marcaron un antes y un después. Y es que con todo fundamento se acababa de presenciar --de admirar habría que decir mejor-- una de las faenas históricas que permanecen desde aquel día en los Anales de las grandes obras taurinas de la Real Maestranza.


Ahora que se acerca el 21 de junio

Juan Belmonte y "Barbero", cuando la Tauromaquia paró el tiempo de su historia

Conocida es la costumbre que tenía Juan Belmonte de quitarse el sombrero cada vez que pasaba por delante de la casa de la familia Concha y Sierra, entonces habitada ya por la viuda del creador de esta ganadería. Era su recuerdo y su homenaje a la histórica faena que le realizó en Madrid, en una corrida del Montepío de Toreros, al toro "Babero" lidiado en sexto lugar. Para el gran genio del toreo siempre fue el momento culminante de su vida taurina. Y en efecto, los Anales de la Fiesta la recuerda como algo absolutamente excepcional. Era el 21 de junio de 1917 y el cartel lo completaban Rodolfo Gaona y Joselito. Era, en fin, la tarde en la que el público coreaba el grito de "los dos solos", refiriéndose a sus compañeros de cartel. Hasta que salió ese sexto toro y cambió el cuadro.


La concepción del toreo en Manolo Bienvenida

Este año, en noviembre, se cumplirá un siglo del nacimiento de Manolo Bienvenida, el mayor de la dinastía fundada por Manuel Mejías Rapela y uno de sus exponentes máximos. La Tauromaquia de este Bienvenida, que en su breve carrera llegó a mandar en la Fiesta, encierra una concepción unitaria de cuanto se realiza en un ruedo, un factor que destaca sobre todos los demás que en su momento se le alabaron.


Arte y valor en la Tauromaquia de Diego Puerta

Fue una de las tardes más completas de su vida torera. La Semana Grande donostiarra acogió el acontecimiento el 16 de agosto de 1963. Un maestro en el escribir taurino, Antonio Díaz-Cañabate, recordaba la singularidad de esta tarde: "Diego Puerta unió el valor al arte y está conjunción solo contadísimos toreros la consiguen. La faena de Diego Puerta sobrecogía, y, al mismo tiempo, admiraba", La crónica de aquel día, que dio la vuelta a la geografía de la Fiesta, la tituló el maestro "Diego Puerta y la Zurriola".


Nicanor Villalta y su preocupación por la estética

Su toreo fue valeroso y sobrio, destacando sus naturales, y se ha erigido en la historia de la tauromaquia como uno de los toreros que mas trofeos ha cosechado en Madrid, un total de 52 orejas y 3 rabos. En España se le cantó y mucho su forma de ejecutar el volapié. En México, que era como su segunda tierra, se ensalzó también sus aportaciones a la evolución del toreo. Pero a un lado y otro del Atlántico, Nicanor Villalta siempre tuvo la preocupación de no romper la estética taurina, algo que de otra forma saldría de forma inevitable dada su estatura y sus propias hechuras. Por eso, si se repasan las hemerotecas se encuentran fotografías como ésta, tomada en México.


Cargar la suerte, en la concepción orteguiana del toreo

Sabido es que Domingo Ortega concedía la mayor importancia al hecho de cargar la suerte cuando se torea. Le daba tanta relevancia que dejo escrito que si no se así, en realidad se está "destoreando". La imagen que ilustra estas líneas es un buen ejemplo de ello: con la pierna contraria adelantada, sacando todo el toro por delante, este pase de pecho puede ser un buen ejemplo de esa concepción orteguiana del toreo.


La poesía de "El Calesero"

Tan sólo por su belleza, la fotografía ya de por si vale la pena de reproducirse. Es obra de Carlos González y fue tomada el 1 de enero de 1962 en la plaza de toros "El Toreo" de Cuatro Caminos, en México DF. Como queda patente, Alfonso Ramírez "Calesero" está ejecutando una singular revolera ante el toro "Jacalero", del hierro de Pastejé. Pero en esta imagen se resume con acierto la mística de este torero, también llamado "el poeta del toreo", de irregular trayectoria como todos los que se basan en la inspiración.


El sello personal de Julio Robles en su media verónica

Recordaba Julio Robles que la primera vez que hizo esta suerte de rodillas fue en 1976 en la plaza de Madrid. "Antes le había hecho un quite de tres verónicas muy lentas, tan a gusto, que me sentí inspirado y le eché las dos rodillas al suelo para rematar con esta media verónica". Y explicó: "Antes que en Madrid la hice en el campo, en los tentaderos, (….) porque quería tenerlo practicado y estar seguro de que me iba a salir bien. Yo no lo había visto hacer a nadie, sólo a Marcial en una foto".


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