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ENSAYOS

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500 años de Tauromaquia en México

XXXIV. Notas introductorias al siglo XIX mexicano

Durante aquellos los inicios del siglo XIX España sufría el embate de varias nuevas naciones americanas que logran su independencia, desligándose del control político y económico que impuso la corona en similar número de colonias durante tres siglos. Todo esto creaba en América un nuevo espíritu de libertad y pensamiento bajo un deseo de emancipación que permitió el desarrollo de destinos en sus más diversas variedades de carácter político, social y económico. México no fue la excepción; la Tauromaquia y su desarrollo y evolución en las tierras mexicanas, tampoco.


500 años de Tauromaquia en México

XXXIII. Conclusiones y algunas recomendaciones con obras históricas

A modo de conclusión de lo hasta ahora abordado en su ensayo "500 años de Tauromaquia en México", José F. Coello Ugalde trae a colación el papel de jugó el español Tomás Venegas "El Gachupín Toreador", que dio el soporte técnico a los toreros de a pie, con el cual los diestros mexicanos entendieron perfectamente su papel en la tauromaquia a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Aporta también el historiador distintas fuentes documentales para acercarse con mayor amplitud a los temas abordados en su trabajo.


500 años de Tauromaquia en México

XXXII. Al finalizar el siglo XVIII, estado de cosas respecto al toro de lidia

En esta nueva entrega del ensayo "500 años de Tauromaquia en México", el historiador José F. Coello Ugalde se refiere a un conjunto de nuevos datos, a partir de viejas historias, que nos remiten ya no tanto al origen, sino al desarrollo mismo de la hacienda ganadera con fines y usos destinados a la plaza de toros todavía durante la colonia, pero que alcanzará sus mejores momentos, como inicio de ese sentido profesional que se atribuye, a partir del año de 1887.


500 años de Tauromaquia en México

XXXI. El siglo XVIII, siglo de "las luces": Notas al biombo "Alegoría de la Nueva España"

"Alegoría de la Nueva España" es el nombre con el que se bautizó un biombo de autor anónimo, hoy propiedad del Banco Nacional de México. Esta obra, pintada al oleo sobre tela, fragmentada en diez hojas iguales, representa las fiestas con que se celebraron como recepción del virrey don Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, Duque de Alburquerque, en 1702 en el fantástico bosque de Chapultepec. El autor demuestra ser un agudo observador, cuya mirada captó muy de cerca un episodio taurino ambientado con los usos y costumbres de la Nueva España del siglo XVIII.


500 años de Tauromaquia en México

XXX. El Siglo XVIII, siglo de "las luces": Por lo campos de México

La forma de ser y de vivir del mexicano, del criollo que ya se identifica plenamente en el teatro de la vida cotidiana del siglo de las luces, trasciende a toda la actividad taurina, como se refleja .UN buen relejo de esta realidad se encuentra en la obra "Rusticatio Mexicana", de Rafael Landívar S.J. Un especial interés tiene a este respecto su Libro XV, donde se recoge una amplia referencia a las fiestas taurinas; pero también Libro X: "Los ganados mayores" se apunta la vida del toro bravo en el campo.


500 años de Tauromaquia en México

XXIX. El Siglo XVIII, siglo de "las luces": la "reacción criollista"

Frente a la "reacción castiza" a la orientación taurina que toman muchos ilustrado, en México se levanta la "reacción criollista". Como bien explica en esta entrega el historia José Francisco Coello Ugalde, frente las diatribas que llegan desde España"sirven para mover al criollo a su natural malestar y a preparar respuestas que comprueben no sólo igualdad sino un hondo deseo de mostrar toda su superioridad, lo cual le permite descubrirse a sí mismo".


500 años de Tauromaquia en México

XXVII y XXVIII. El Siglo XVIII, siglo de "las luces".

En el apasionado siglo XVIII de España, se consolida la quiebra dl toreo a la jineta, como base esencial de la Tauromaquia, para dar paso al nuevo modo de torear matando los toros de un modo rudimentario, con arpones y estoques de hoja ancha, y toreando al animal con capas y manteos. Mientras para los ilustrados esas mismas corridas van a ser signo de una sangrienta y bárbara diversión que sólo podía agradar a aquellos que se oponían al progreso y a la civilización, será el pueblo que implante un nuevo concepto para la Fiesta. El historiador José F. Coello Ugalde documenta todas estas cuestiones en esta nueva entrega de su trabajo sobre 500 años de la Tauromaquia en México.


500 años de Tauromaquia en México

XXVI. Caballeros protagonistas y otros personajes.

El siglo XVII es, desde el punto de vista del historiador José F. Coello Ugalde, el espacio temporal en el que se consolida una primera y esplendorosa tauromaquia que operó bajo el control de grupos de poder representados por la nobleza novohispana, visible en los espacios urbanos y donde motivos de diversa índole sirvieron para poner en marcha representaciones espectaculares que diversas "relaciones de sucesos" nos detallan en verso o en prosa, intentando igualar lo majestuoso de aquellas puestas en escena.


500 años de Tauromaquia en México

XXV. Grandes conmemoraciones taurinas novohispanas: La recepción del Virrey del Duque de Escalon

Siguiendo con la descripción de las grandes conmemoraciones taurinas novohispana, ya esbozadas en capítulos anteriores, el historiador José F. Coello Ugalde aborda en esta nueva entrega los fastos que rodearon a la recepción tributada al décimo séptimo virrey de la Nueva España, el Duque de Escalona y Marques de Villena, en la que se incluyeron "comedias, mitotes, saraos, máscara, castillo, arco triunfal y ocho toros…". Entre los muchos trabajos que se realizaron figura la "Comedia de San Francisco de Borja", de Matías de Bocanegra, donde describen notas sobre aquella gran ostentación, gasto y lujo que se desarrollaron en las mencionadas fiestas.


500 años de Tauromaquia en México (XXIII y XXIV)

XXIII y XXIV. Grandes conmemoraciones taurinas novohispanas en 1640

En estos dos capítulos, el historiador José F. Coello Ugalde aborda el estudio la que hasta hoy era una "relación de fiestas" que se consideraba como perdida. Se trata de la obra de doña María de Estrada Medinilla y que presento, tanto en su versión original como modernizada, acompañada del aparato crítico pertinente. Un trabajo realizado sobre el facsimil del documento, gracias a la gentileza de los maestros Dalmacio Rodríguez Hernández y Dalia Hernández Reyes, quienes pertenecen al Seminario de cultura literaria novohispana que acoge el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México, y con la colaboración de Carmen Eugenia Reyes Ruiz en la elaboración del estudio crítico.


500 años de Tauromaquia en México

XXII. De retorno por la ruta del toro en Nueva España

En el desarrollo de la ganadería brava en México, el historiador Coello Ugalde estima que "durante el virreinato, Atenco gozó de enorme importancia debido a sus amplias extensiones, desarrollándose una gran explotación de sus recursos agrícolas y ganaderos, gracias a la mano de obra movidos por los ingresos que provenían de las propias carnicerías de la hacienda, que realizaban gran venta de carne de los propios ganados".


500 años de Tauromaquia en México

XXI. El Paseo del Pendón

A raíz de la entrada de los españoles en la Ciudad de México, el 13 de agosto de 1521, festividad de San Hipólito, la fecha se convirtió en un referente conmemorativo, que se mantuvo hasta 1812. En aquellos fastos no podía faltar nunca las corridas de toros. Y entre otros actos tuvo un gran relieve el Paseo del Pendón que se utilizó durante muchos años durante el virreinato. Esta ceremonia del Paseo del Pendón se verificaba también en otras ciudades de las Indias, y señaladamente en Lima, donde tenía lugar el día de la Epifanía. Pero en México adquiere sus propias señas de identidad.


500 años de Tauromaquia en México

XX. Grandeza mexicana de Bernardo de Balbuena, el arranque majestuoso del siglo XVII

A lo largo del silgo XVII, según documenta el historiador José Francisco Coello Ugalde, en México florecen una amplia diversidad de festejos taurinos, que a su vez dieron un gran realce al desarrollo literario que describía con intensidad aquellas conmemoraciones. Y así Mateo Alemán escribe uno de los relatos más importantes del Siglo de Oro: "Aventura del Pícaro Guzmán de Alfarache". Pero sobre todo destaca la figura de Bernardo de Balbuena con su obra "Grandeza mexicana", cuyo barroquismo no es complicación de conceptos, como en los castellanos, ni complicación de imágenes, sino profusión de adorno, con estructura clara del concepto y la imagen, como en los altares barrocos de las iglesias de México.


500 años de Tauromaquia en México

XIX. Los tres siglos virreinales: la "Relaciones de sucesos"

En este nuevo capítulo sobre los "500 años de la Tauromaquia en México", se refiere su autor, José F. Coello Ugalde, a la localización de tres fuentes que revisten un particular interés para fundamentar la evolución del hecho taurino. Este tipo de textos, que en muchos aspectos pueden considerarse como los antecedentes directos de la prensa diaria en tanto en España como en la Nueva España, eran normalmente conocidos con el nombre de "Relaciones de sucesos".


500 años de Tauromaquia en México

XVIII. El siglo XVII o saliendo de su "oscuridad"

Un tema de particular interés es la forma en que los americanos aceptaron el toreo. Tras el proceso conquistador, lo hicieron suyo y después le dieron interpretación tan particular a este ejercicio convirtiéndose en una especie de segunda sombra que ya de por sí proyectaba el quehacer español. Una segunda sombra pue que al llegar a América y desarrollarse en nuevos ambientes se gestó la necesidad no tanto de cambios; sí de distintas interpretaciones. Y esto pudo darse -seguramente- por dos motivos que ahora analizo: el criollismo americano y la "tibetanización" desarrollada en la península ibérica. Son temas que el historiador José Francisco Coello Ugalde aborda en esta nueva entrega de su ensayo sobre los 500 años de la Tauromaquia en México.


500 años de Tauromaquia en México

XVII. El criollismo y la tibetanización: ¿efectos de lo mexicano en el toreo?

"Mientras el medioevo se prolongó dejando pocas posibilidades de acción e influencia al renacimiento, el barroco permite la liberación de inquietas manifestaciones estéticas, siendo la integración y constitución del "siglo de oro de las letras españolas" el mejor ejemplo de entre los muchos alcances logrados en el ámbito cultural, lo mismo en Europa que en América". Siguiendo esta tendencia, como las describe el historiador Coello Ugalde, la Tauromaquia da nuevos pasos en la Nueva España.


500 años de Tauromaquia en México

XVI. Un cierre poético del primer siglo de convivencia taurina en la Nueva España

Las solemnidades de fiestas o regocijos taurinos de casi cinco siglos, dieron pie a las primeras composiciones poéticas, que tuvieron gran arraigo entre las festividades caballerescas. El caballero lo usaba particularmente en obsequio a su dama o en afrenta gallarda que luego se demostraba en evoluciones vistosísimas en tales demostraciones lúdico-hípicas. A esta temática y a su evolución posterior se refiere el historiador Coello Ugalde en esta nueva entrega de su estudio "500 años de Tauromaquia en México".


500 años de Tauromaquia en México

XV. Los protagonistas, a pie y a caballo, del siglo XVI al XVIII

A lo largo del XVIII se dieron las condiciones para que el toreo de a pie apareciera con todo su vigor y fuerza en México Un rey como Felipe V de origen y formación francesa, comenzó a gobernar apenas despierto el también llamado "siglo de las luces". El borbón fue contrario al espectáculo que detentaba la nobleza española y se extendía en la novohispana. En la transición, el pueblo se benefició directamente, incorporándose al espectáculo desde un punto de vista primitivo, que ya contaba con un basamento que se formó desde el siglo XVI y logró madurez en los dos siguientes.


500 años de Tauromaquia en México

XIV. Los protagonistas, a pie y a caballo

Siguiendo con su estudio acerca de los 500 años de la Tauromaquia en México, el profesor Coello Ugalde inicia con este capítulo en el análisis de los protagonistas de esta historia. Hoy se refiere a los finales del Siglo XV, con una referencia especial a papel que correspondió desempeñar a Hernán Cortes.


500 años de Tauromaquia en México

XIII: Consolidación de las haciendas ganaderas en la Nueva España

Cuando concluía el siglo XVI la Nueva España no había terminado de asimilar cuanto suponía la presencia española. Eran tiempos difíciles con dos culturas, cada una con antecedentes milenarios, buscaban un entendimiento. En ese complejo estado de la cuestión, el asentamiento de la ganadería brava, no destinada sólo al consumo de carnes, se consolidaba. Como observa el historiador Coello Ugalde, en todo este proceso se produce a su adaptación a un tipo de toro destinado para las singularidades de las fiestas que se celebraban por entonces, un camino que corre en paralelo con la propia adaptación de las propias suertes de la Tauromaquia.


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