Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Por la omisión a los derechos y libertades constitucionales
Toros en Cataluña: sentencia de muerte
La ley catalana ha sido declarada inconstitucional, sí, pero el fallo no se fundamenta en una lesión de los derechos y libertades constitucionales, sino en razones de índole competencial. En esta razón última se fundamenta la opinión del profesor Hurtado González, de la Universidad hispalense, tras analizar el texto íntegro de la sentencia del Tribunal Constitucional. Buen conocedor del Derecho taurino, el profesor Hurtado al exponer su criterio tiene en cuenta, además, un par de afirmaciones extensivas de las competencias autonómicas y, sobre todo, el completo silencio de la sentencia acerca de cuál sea el contenido mínimo de la competencia estatal para la conservación de dicho patrimonio común.
Actualizado 21 noviembre 2016  
Luis Hurtado González. Profesor de Derecho del Trabajo, Universidad de Sevilla   
Ilustración de ROSELL, en Diario de Sevilla
 El anclaje constitucional de los toros
 "Toreros y Derecho", una aproximación al régimen jurídico de la profesión
 Los toros, de nuevo entre la política y el Derecho

Nada más darse a conocer la noticia, en los chats y foros en los que me muevo saltaban chispas de alegría. Todos los mensajes eran de felicitación incontenida: ¡Por fin, el TC ha declarado inconstitucional la prohibición de los toros en Cataluña! Enhorabuena a todos. Besos, abrazos. Por supuesto, también a mí me colmó de satisfacción la noticia. Y de esperanza: la de que los razonamientos del TC confirmaran el blindaje constitucional que, a mi juicio, los toros tienen desde la Ley 10/1991 y que, más certeramente, ha venido a reforzar la Ley 18/2013, de la tauromaquia como patrimonio cultural.

Pronto, sin embargo, me asaltaron las dudas. Y una primera y apresurada lectura del extracto publicado de la sentencia, confirmó mi recelo y transformó la satisfacción en preocupación. Porque la ley catalana es declarada inconstitucional, sí, pero el fallo no se fundamenta en una lesión de derechos y libertades constitucionales alguna (cuestión en la que el TC no llega a entrar, por lo que se ignora si, para él, hay o no tal lesión), sino que lo funda en razones de índole competencial: la prohibición, dictada en ejercicio de competencias autonómicas, priva de eficacia en esa parte de España a unas leyes del Estado (las antes citadas, más la Ley 10/2015, de patrimonio cultural inmaterial), dictadas (en ejercicio de legítimas competencias estatales) para lo contrario, para la conservación del patrimonio cultural común, que las corridas -reconoce el TC- son.

¿Cuál es, entonces, el motivo de mi preocupación? Pues que este razonamiento se acompaña de un par de afirmaciones extensivas de las competencias autonómicas y, sobre todo, de un completo silencio, en cambio, sobre cuál sea el contenido mínimo de la competencia estatal para la conservación de dicho patrimonio común.

Las afirmaciones a que me refiero, si no quedan desvirtuadas en el texto íntegro de la sentencia, serán más peligrosas para las corridas que si la prohibición no hubiese sido recurrida. Porque enseñarían el camino "bueno" a seguir para una futura supresión indirecta de aquéllas: a) que la competencia sobre espectáculos públicos permite a las comunidades autónomas "regular el desarrollo de las representaciones taurinas"; b) que su competencia sobre protección de los animales les permite, además "establecer requisitos para el especial cuidado y atención del toro bravo".

No dice el TC, en cambio, que esas competencias autonómicas tengan algún límite. Se ignora, pues, si la competencia del Estado para la conservación de las corridas como patrimonio cultural común permite el señalamiento de los elementos arquetípicos de este patrimonio (toros de raza, alguacilillos, caballos, muletas, estoques, sorteo, presidente administrativo…; secuencia o tercios: varas, banderillas y muerte; … avisos, orejas, indulto), es decir, si esa competencia estatal incluye el dictado de las normas esenciales que han hecho y siguen haciendo reconocible la "corrida de toros moderna", las que, precisamente, impiden su degradación y conversión en otra cosa; las normas que fijaron las Tauromaquias de Pepe-Hillo y Paquiro, las que adoptaron los primeros reglamentos de plaza y que después generalizaron para todo el país los reglamentos del siglo XX, las reglas, en fin, que hoy están (hay que buscarlas, eso sí), pero están, en la Ley 10/1991.

Si se confirma que todo esto es así (que las comunidades autónomas pueden regular el desarrollo de "toros" como quieran --no digo "los toros", serían "sus" toros--, si pueden establecer las medidas "especiales" de protección de la res que les parezca, si las normas del Estado sobre elementos esenciales y secuencia de la corrida no entran en la competencia estatal para conservar el patrimonio común y, por tanto, no limitan aquellas competencias autonómicas…) ¿qué impide a la Comunidad catalana, o balear, o gallega (más todas las que, por la moda de la corrección política, se sumen después a la idea) dictar un reglamento del "desarrollo de la representación taurina" sin, por ejemplo, exigencias de raza a las reses, sin reconocimientos de éstas, sin Presidente administrativo…? ¿Qué les impide regular el desarrollo de la corrida sin que ésta incluya la suerte suprema? ¿Qué les impide modificar después esa regulación y suprimir también la suerte de la pica? ¿Qué les impide implantar en el tercio de banderillas unas con ventosas en lugar de arpón? ¿Acaso una regulación autonómica semejante no acabaría con los toros, sin necesidad prohibirlos?

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Tribuna abierta
Toros: de la prohibición a la desregulación
Los Lozano, una saga paradigmática
9 ataques antitaurinos, 9 respuestas taurinas
Cuernos entre tinieblas
@corrida, la Tauromaquia en el siglo XXI
Ni habrá nadie que la abole
La gestión de la plaza de Bilbao: Renovación o decadencia
La peligrosa deriva del zoofascismo
El Rector corta orejas
El por qué de los avisos
PUNTO DE VISTA
Cuando Madrid se convierte en espejo para otras ferias


Tres referentes para el largo serial de San Isidro


Con el más largo serial de la temporada, Madrid pasa ser eje y espejo del momento actual de cuantos componen la Tauromaquia. Un compromiso grande cuando se va a ser referente para muchos. Entre otros muchos elementos que podrían abordase, aquí nos ceñimos a tres aspectos concretos: la adecuada y actualizada definición de lo que supone un "toro de Madrid". la imperiosa necesidad de que se de una unidad de criterio entre los distintos equipos llamados a presidir los festejos y la redefinición concreta de los valores que deben componer eso que podríamos definir como "una buena lidia".


Ortega y Gasset

DOCUMENTOS
Medio siglo después la conferencia sigue teniendo vigencia


Marcial Lalanda: "Cincuenta años viendo toros"


En todos sus pasajes fundamentales, la conferencia parece premonitoria de las circunstancias que hoy vivimos. Pero están dichos ahora va ya para medio siglo. Se trata de la conferencia que en marzo de 1967 pronunció Marcial Lalanda en la Peña "Los de José y Juan", bajo el título "Cincuenta años viendo toros". Traemos a nuestras páginas el texto íntegro de aquella disertación, en la que Lalanda se sincera de una forma directa, sin andarse con rodeos. Naturalmente, como corresponde a una conferencia, no estamos ante un tratado histórico; más bien habría que hablar de un relato de sus memorias, en las que no elude ningún aspecto. Llama poderosamente la atención como en aquel 1967, Marcial ya adelanta los riesgos por los que hoy atraviesa la Tauromaquia.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2017 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |