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Político, historiador, economista y defensor de la Fiesta
Antonio de Capmany y Montpalau y su "Apología de las Fiestas públicas de toros"
Dentro de una biografía extensa y densa, en la que abarca facetas tan diferenciadas como las de militar, filósofo, historiador, economista y político, el catalán Antonio de Capmany y Monpalau tuvo en las Cortes de Cádiz, en 1812, una activa participación frente a aquellos grupos de diputados que trataron de implantar una nueva prohibición de las corridas de toros. En esta sección se incluye en versión pdf su "Apología de las fiestas públicas de toros".
Actualizado 22 septiembre 2011  
Redacción   
 Documento: Apología de las fiestas públicas de toros (Tamano: 428,1 kb.)

Militar, filósofo, historiador, economista y político,  Antonio de Capmany y Montpalau  nació en Barcelona el 24 de noviembre de 1742. En su juventud Antonio de Capmany estudió Lógica y Humanidades en el Colegio Episcopal de Barcelona, para luego ingresar en el ejército, concretamente en el Regimiento de Dragones de Mérida. Tras abandonar la milicia --donde fue subteniente del regimiento de las tropas ligeras de Cataluña, habiendo participado en la guerra contra Portugal en 1762--, un año después de contraer matrimonio en Sevilla con Gertrudis de la Polaina y Marqui, se retiró del ejército en 1770. volvió a la vida civil en 1770, dedicándose fundamentalmente al estudio de la historia y de la literatura.

Colaborador de Pablo de Olavide en el proyecto ilustrado de traer familias centroeuropeas para repoblar Sierra Morena, en 1770 publicó su gran obra en cuatro volúmenes, Historia del comercio y las artes de la antigua Barcelona. Por ésta época también se encargó de la reorganización del Archivo del Real Patrimonio de Cataluña.

Fue miembro de la Real Academia de la Historia en 1776, siendo nombrado secretario perpetuo en 1790. Durante los Gobiernos de Godoy se mantuvo al margen de la actividad oficial, mostrando su recelo hacia las nuevas ideas que venían de Francia, por lo que veía en las viejas tradiciones el mejor medio de combatirlas. En 1808, al comenzar la Guerra de la Independencia, su publicación El Centinela incitaba a los españoles a una lucha contra los franceses  y contra Napoleón, al que consideraba la Anti-España.  Se refugió en Cádiz, donde dirigió la Gaceta de la Regencia de España e Indias que se publicaba en vez de la Gaceta de Madrid.

Fue elegido diputado por el Principado de Cataluña por las Cortes de Cádiz. Liberal moderado, perteneció a la comisión que debía elaborar el Proyecto de Constitución y, junto con Agustín Argüelles y Jaime Creus, formó parte de una junta especial de inspección para dar el visto bueno a dicho Proyecto, donde se acordó, entre otras disposiciones, el hacer un Diario de Sesiones. También perteneció a la Comisión de once diputados, encargada de elaborar el proyecto de libertad de imprenta, que defendió con gran entusiasmo y a la Comisión de doce diputados encargada de elaborar el reglamento interior de las Cortes.

A él se debió también la iniciativa de que en la plaza principal de todos los pueblos de España se colocara una lápida conmemorando la promulgación de la Constitución. Volvió a ser diputado, suplente, por Cataluña en las Cortes Ordinarias de 1813, pero víctima de una epidemia moría en Cádiz ese mismo año.

A lo largo de su vida fue un autor prolífico y multidisciplinar. Y así, publicó en 1776 sus obras Discurso analítico sobre la formación y perfección de las lenguas y el Arte de traducir el idioma francés al castellano. Vinieron luego la Filosofía de la elocuencia (Madrid, 1777), y las Memorias históricas sobre la Marina, Comercio, y Artes de la antigua ciudad de Barcelona (Madrid, 1779-92), en las que realiza una amplia defensa de la literatura española en contra de los críticos de la enciclopedia francesa, que la despreciaban totalmente. Contribuyó con adiciones a la cuarta y quinta ediciones del Diccionario Geográfico Universal de Lorenzo Echard (Madrid, 1783 y 1793; 3 vols.).

Académico de la Historia y de la Academia de Buenas Letras de Sevilla, leyó en la primera un discurso el 14 de mayo de 1784 sobre las Grandezas de la Historia de España, al que siguió el Compendio cronológico-histórico de los soberanos de Europa (Madrid, 1784), continuado con la Descripción política de las soberanías de Europa (Madrid, 1786), Antiguos tratados de paces y alianzas entre algunos reyes de Aragón y diferentes príncipes infieles de Asia y África desde el siglo XIII hasta el XV (Madrid, 1786), y Discurso económico-político, en defensa del trabajo de los menestrales, y de la influencia de los gremios en las costumbres populares, conservación de las artes y honor de los artesanos, publicado con el seudónimo de Ramón Miguel Palacio (Madrid, 1788). En 1785 se le encargó el reconocimiento de los archivos de Barcelona.

También publicó el Código de las costumbres marítimas de Barcelona..., vulgarmente llamado el "Libro del Consulado" (Madrid, 1791). Fue editor de la Vida del falso profeta Mahoma (Madrid, 1792), y autor de "Noticia del origen, progresos y trabajos literarios de la Academia hasta Agosto de 1796", incluido en las Memorias de la Real Academia de la Historia (Madrid, 1796). También es suyo el "Comentario con glosas críticas y joco-serias sobre la nueva traducción castellana de las Aventuras de Telémaco", publicadas en la Gaceta de Madrid del 15 de Mayo de 1798.

Publicó el Nuevo Diccionario Francés-Español (Madrid, 1805; con nueva edición en 1817), y las Cuestiones críticas sobre varios puntos de Historia económica, política y militar (Madrid, 1807) y dirigió la Colección diplomática de los reinados de Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV (Madrid, 1808; 3 vols.).

Más tarde publica Gritos de Madrid cautivo a los pueblos de España (Sevilla, 1808) y Centinela contra Franceses, primera y segunda parte (Madrid, 1808), libro dedicado a Lord Holland, y que tuvo varias ediciones posteriores, entre ellas las de México, Habana y Lima (1809), y traducciones al portugués (1808-1809), inglés en Nueva York (1809), italiano (1814), francés y alemán. La junta de ceremonial de Cortes, emanada de la Central, le encargó recoger cuantas memorias históricas pudiese hallar sobre las antiguas Cortes de Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia y Navarra. Dirigió la Gaceta del Gobierno (Sevilla, 1809-1810), órgano de la Junta Central.

Publicó en Cádiz el periódico Centinela de la patria, por encargo del Gobierno, entre el 20 de junio y el 22 de agosto de 1810; fueron cinco números en total, reunidos luego en un volumen, impresos en la Imprenta Nacional. Suya fuer también la Carta de un buen patriota que reside disimulado en Sevilla escrita a un amigo suyo domiciliado hoy en Cádiz (Cádiz, 1811), fechada a 18 de mayo, y la Segunda carta del Buen patriota (Cádiz, 1811), fechada a 20 de junio de 1811, que dio lugar a una polémica en la que, junto a los dos protagonistas, intervinieron Eugenio de Tapia y Francisco Martínez de la Rosa, y acaso también José Vadillo, si éste es el J.V. que firmó Chismografía literaria (Cádiz, 1811).

Utilizó a menudo diferentes pseudónimos, tales como Ramón Miguel Palacio, Pedro Fernández y Antonio Filopolita. El 4 de septiembre de 1812 presentó en las Cortes una Exposición preparatoria [...] antes de abrirse la discusión sobre la minuta de decreto contra los que han servido al Gobierno intruso, de la que hizo tirada aparte (Cádiz y Palma, 1812), en la que asumía una postura radical contra los afrancesados.

Publicó Traslado de la correspondencia del Teniente General Marqués de Palacio con Don Joaquín Blake (Cádiz, 1812), y con el seudónimo de Antonio Filopita, los Sueños del Marqués del Palacio, y desvelos de la provincia de Cataluña (Cádiz, 1812).

Un artículo titulado "Anécdota histórica", redactado en Cádiz, el 26 de septiembre de 1813 --publicado en el Redactor General de España del 1 de octubre de 1813--, demuestra que continuó su labor de erudito, pues se refiere a los Dietaris del Ayuntamiento de Barcelona, en el período comprendido entre 1249 y 1611, con referencia expresa a las gracias de Felipe III en las Cortes del 11 de julio de 1599. Tradujo una nota del dietarista sobre "la fanfarria y vanidad de los catalanes", y sobre su venalidad; acaso Capmany quería trasladar esta nota del tiempo en que se originó al que él mismo estaba viviendo.

Sus obras póstumas son la Apología de las fiestas públicas de toros (Madrid, 1815) y la Práctica y estilo de celebrar Cortes en Aragón, Cataluña y Valencia, y una noticia de las de Castilla y Navarra (Madrid, 1821). Una antología brevísima de La antigua Marina de Barcelona se tradujo al catalán por Alfonso Maseras (J. dels Domenys), en 1937.

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