Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Antes y después de la tarde de Nimes
José Tomás, frente al reto de su responsabilidad ante la Fiesta y ante la Historia
Hacia tiempo que un triunfo tenía semejante eco
El triunfo clamoroso de Nimes no ha sido más que un episodio más. No es el único ni el definitivo. Pero cuando se mira con una cierta perspectiva la historia del toreo y se cotejan las circunstancias actuales, hay que concluir que José Tomas se encuentra en una importante encrucijada. Le guste o no, le convenga más o menos, lo cierto es que tiene un auténtico compromiso ante la Historia y ante la propia Fiesta. Ante la Historia lo viene resolviendo con la espada y la muleta, siendo un torero singular; frente a la Fiesta, en cambio, tiene pendiente asumir voluntariamente la pesada carga de echársela a las espaldas, para convertirse en la columna fundamental que permita resolver, con la colaboración de otros, la difícil etapa que atraviesa desde lo economico hasta lo social.
Actualizado 17 septiembre 2012  
Antonio Petit Caro   
 José Tomas convierte en realidad el sueño inabarcable del toreo

No hay quien discuta el éxito clamoroso de José Tomás en su encerrona de Nimes. Ni sus críticos lo ponen en duda.  Ha sido algo fuera del catalogo habitual de una temporada. Pero las glorias de una tarde pasan, para quedarse en los recuerdos de una tarde que se irá deformando poco a poco conforme los unos nos la contemos a los otros. Y los públicos en no pocas ocasiones son olvidadizos. Parece que son reglas inexorables de la Historia. Sin embargo, la realidad es que la verdad histórica se construye y nos sobrevive precisamente por personajes singulares que protagonizaron actuaciones irrepetibles.

Esta realidad, se quiera o no, representa una importante responsabilidad para quienes son sujetos de la Historia, quienes la construyen para las generaciones venideras. Y frente a ella se encuentra en estos momentos un torero llamado José Tomás, una posición que ya tenía antes de Nimes, pero que en el Coliseo se consolidó y elevó a la condición de categoría.

Quienes, quizás por razones de edad, fuimos educados taurinamente en el respeto a la historia, aprendimos que los triunfos de los ruedos conviene dejarlos reposar, hasta comprobar que el paso del tiempo no los arrumba. No digo yo que haya que hacer lo que recomendaba un viejo y buen aficionado sevillano, cuando ante los comentarios casi ditirámbicos sobre un torero que acababa de triunfar, recomendaba: “Cuando haya salido 7 tardes por la Puerta del Príncipe, me contáis como es ese torero”. Entre otras cosas, porque semejante axioma no es verdadero: en los Anales del Toreo inscribieron su nombre por derecho propio toreros que tan sólo traspasaron semejante Puerta andando y como aficionados camino del tendido.

Y es así porque la gloria en el toreo, que es lo que verdaderamente importa, no guarda necesaria relación con las estadísticas taurinas. Se pueden cortar muchas orejas, torear en agosto más días de los que tiene el mes…. Y que todo quede al final resumido en cuatro líneas. La gloria del toreo es otra cosa, es dejar una impronta imborrable en esa sucesión de hechos singulares que forman una cadena desde Pedro Romero a nuestros días.

José Tomás, incluso a pesar de sus deseos personales, se ha situado hoy frente al camino de esas responsabilidades. Bajo criterios objetivos, al margen los cantos de las gentes tomasistas, resulta innegable que se trata de un torero con una marcada e inconfundible personalidad, que tiene un sello propio y diferenciador de todos los demás. Contar con un perfil propio y distintos en unos Anales que reúnen a una multitud de toreros, ya es de por así una nada despreciable responsabilidad.

Sin embargo, todos sabemos que en la Historia se contienen también casos de toreros que con esas mismas características, luego por ésta causa o por aquella no se atrevieron a irrumpir en ella, quizás porque eso suponía un peso excesivo para sus fuerzas. No es más que la demostración palpable de la dureza de ser no ya primera figura, sino directamente una figura histórica. Asumir este reto es lo que hoy tiene por delante este torero.

Incluso con ocasión de la apoteosis de Nimes, hubo quien le ha vuelto a recordar que al fin y a la postre no ha sido más que una ridícula temporada de tres tardes, sin acudir a las plazas donde se dilucidan compromisos mayores. El dato es discutible, además de pertenecer a su esfera más personal. En pleno apogeo, Juan Belmonte dejó ir en blanco una temporada cuando la competencia con Joselito estaba en carne viva. Y Manolete decidió que, en  su momento álgido, en una temporada en España tan sólo toreaba una tarde. Ni uno ni otro perdieron su lugar en la Historia por ello; tenían otros valores mucho más relevantes para ser figuras permanentes en el discurrir de los años. Y José Tomás los tiene. Ahí radica la debilidad de las críticas a algo tan personal como la organización de su temporada.

Sin embargo, respetando que como todo artista creativo a él le corresponde establecer su propio calendario para legarnos obras singulares, esta realidad ni puede ni debe separarse del contexto concreto en el que se desarrolla. De alguna forma puede afirmarse que todo artista tiene contraído un importante compromiso con su propio tiempo histórico.

El tiempo que le toca vivir a José Tomás es bien conocido.  La Fiesta vive una de sus etapas más difíciles, desde el punto de vista económico pero también bajo el prisma del clima social y hasta por el momento propiamente taurino que vivimos. Quien  sienta la responsabilidad de prestar su colaboración --que casi es un deber-- a superar una de las encrucijadas masa difíciles del Arte del Toreo no puede permanecer de brazos caído ante realidad. Supondría eso tanto como hace dejación del papel que la Historia le ha adjudicado.

Cuando en la literatura taurina se lee eso de que tal o cual torero se “echó el toreo a las espaldas”, lo que se quiere decir es que asumió, incluso más allá de sus propias conveniencias, la pesada carga de convertirse en verdadero arbotante sobre el que se asiente sólidamente la Fiesta. A la vista está que en los momentos actuales, con toreros de valores muy apreciables, a José Tomás le corresponde esa misión.

Pero todo depende de él. Frente a la Historia se ha justificado en el centro de los ruedos. Frente a la Fiesta tiene una papeleta pendiente de escribir. De que lo haga o no dependerán muchas cosas y no pocas responsabilidades.

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 1
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.


JCM
26/10/2012
No depende sólo de él..
No es correcto que sólo dependa de él. Si sólo dependiera de él, ¿no hubiera toreado en Sevilla, al menos, dos o tres veces, o más incluso, tras su reaparición en 2007? ¿No hubiera toreado en 2009 en Madrid? Pero si para conseguir que lo contrataran en Bilbao en 2010 tuvo que donar previamente los honorarios a la Casa de Misericordia. Si sólo dependiera de él, ¿no hubiera toreado en Málaga el año pasado el día de su cumpleaños, como viene haciendo en los últimos años? ¿No hubiera toreado en Almería o en Córdoba?
Yo creo que no depende sólo de él. Yo creo que hay que demandarles a los señores Canora, Martínez Uranga y Chopera que pidan disculpas públicamente, si no a él, a los aficionados por el hurto cometido a la Historia de la Tauromaquia, y que lo traten con respeto y lo contraten.
Comparto el análisis y la descripción en relación a la singularidad y la grandeza de la figura de José Tomás, pero creo también que, aunque no pueda decirse que se haya echado el peso de la Fiesta a sus espaldas, sí que puede afirmarse que es en la actualidad el torero que, con diferencia, más emoción genera en la plaza y el que más interés genera en la afición, ensanchando incluso las fronteras del mundo taurino. Si lo está haciendo padeciendo el boicot de los empresarios de las principales plazas, ¿que no haría si le dieran facilidades?
Esta es la lectura, a mi juicio. Y la demanda.
 Otros artículos de La opinión
José Tomás, el misterio de ser en exclusiva el único dueño de su propio destino
Tu tiempo no se acaba, Paco Ureña, que el sol de tu toreo saldrá en cada nuevo amanecer
Vista Alegre: Tres condiciones relevantes en las que el pliego del concurso debiera acertar
The life I sing about in my songs
El cambio de paradigmas en la crianza del toro de lidia, la raíz del mal de nuestros días
Cantos de sirena en favor de una pretendida modernización de la Tauromaquia
El alcalde de Bilbao fijará el "Dia D, hora H" para iniciar el cambio de modelo de gestión
La magia de Morante, en la hora de su adiós
Sanfermines, un capítulo imprescindible de la Tauromaquia
Los insondables misterios del abono de Sevilla
PUNTO DE VISTA
Con demasiados problemas sin atender

La hora de los despachos


Metidos ya en el otoño, con la vista puesta en el circuito americano, se echa en falta que los responsables de todos los sectores taurinos aborden de una vez los problemas estructurales que atenazan a la Fiesta. El juego de cromos de quien apodera a quien, o quien gana tal o cuál concurso, a efectos de futuro no pasan de ser meros hechos episódicos. Lo relevante radica en abordar los problemas de fondo que afectan a todo cuanto se refiere a la Tauromaquia. Lo importante radica en dejar de pensar en el "que hay de lo mío", para resolver lo que todos afecta.


Ortega y Gasset

LA TAUROMAQUIA DE LOS GRANDES MAESTROS
Repaso histórico a través de las grandes figuras


El pase natural, la verdad siempre permanente en el Arte del Toreo


Decía Felipe Sassone que "el toreo al natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio". No es fácil matizar más con tan pocas palabras la realidad de una de las suertes fundamentales del toreo, como es el pase natural, que unión con el lance a la verónica conforman el verdadero núcleo duro del toreo de siempre. Aunque en la teoría taurina podemos remontarnos hasta Pepe-Hillo y sus continuadores, hay que reconocer que la realidad del pase natural tal como hoy lo conoceos arranca fundamentalmente de Joselito y de Belmonte, para luego ir adquiriendo una personalidad propia en el quehacer de las grandes figuras, que hicieron realidad esa definición de Sassone: además de la técnica, pusieron el corazón de por medio.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2019 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |