Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Mirando hacia atrás sin ira
Arrumbemos las nostalgias del pasado; a la Fiesta ha llegado la "planificación eficiente"
Dicen que es la modernidad. Apena un poco que llegue de la mano de los fotocall, como si de una reunión de la jet se tratara. Algunos le llaman "marketing relacional"; otros los definen en términos más cursi todavía. Y siempre se hace, con una excelente buena voluntad, en aras de una "planificación eficiente" del año taurino. Lo cierto que cuando aún no nos hemos sacudido el muermo del invierno, ya sabemos por donde andarán las figuras cuando nos asomemos al otoño. Resulta dudoso que en eso consista la apertura de la Fiesta a las nuevas realidades sociales. La verdad permanente del toreo siempre seguirá basándose en la integridad del toro y la autenticidad del hacer del torero. Con actos sociales y sin ellos. ¿Será todo esto una pura nostalgia?, ¿vivimos quizá en la añoranza del pasado?
Actualizado 27 febrero 2014  
Antonio Petit Caro   

Nos dicen que vivimos instalados ya en la era postmoderna. Los augures que hacen de alquimistas del futuro ponen buen cuidado, en cambio, a la hora de  decirnos que tal instalación vaya a suponer de hecho  el colmo de las felicidades; tan sólo anuncian una cuestión de calendarios. Pues mire usted, a lo mejor por nostalgias, pero para calendarios prefiero el “Zaragozano”, que además cuenta con amenidad garantizada.

En aras de esa nueva era que se abre ante nuestros ojos, la programación y la eficiencia –espantoso palabro que sirve como el comodín de la baraja: a cualquier cosa se le puede endosar-- preceden a otros muchos valores; sacrificamos nuestra capacidad de vernos sorprendidos, renunciando a otros tan interesantes como los que nacen de la propia improvisación. “Planificación eficiente”, esa es la meta en la que nos dicen que hallaremos no sólo la tierra prometida, sino toda suerte de bienes y bienaventuranzas.

En el mundo taurino se ha tomado ahora ese camino. Bueno, en realidad lo han tomado quienes tienen posibles para comprar semejante billete; es decir: los que tienen garantizados de fijo que estarán en los carteles. Pero, en el fondo, es una moda que para sí quisieran todos esos otros, que están en la ansiosa espera de que suene el teléfono porque en vaya usted a saber en que pueblo organizan, al menos, un festival picado.

En la senda de las modernidades, lo hizo un  par de días atrás Manzanares, lo acaba de hacer El Juli y ya nos anuncian otro tanto la avanzadilla de los pajes del cortejo que nos traerá en pocas fechas a Morante. Se presupone que, entre otras cosas, es una forma de reivindicar sus nombres y sus valores, que les guste o no han quedado muy tocados a ojos de la afición después del plante de Sevilla, incluso entre quienes sostienen la hipótesis que la Casa Pagés es el cúmulo de todos los males del averno, que tampoco es para tanto si se contempla en el contexto de la sempiterna picaresca del toreo.

A lo suyo Morante lo titula “30 corridas, 30 eventos”; El Juli lo ha venido en definir, más en plan poético, como “cada cita será un sueño”; Manzanares reunió al personal en un acto taurino-informativo para explicar “sus sentimientos”. [Por cierto, a los redactores de Globomedia les resultará imposible en el futuro escribir una convocatoria más cursi como la que hicieron en nombre del torero de Alicante]. Y todos, con su correspondiente derecho a fotocall, para que los invitados puedan posar delante de un cartelón plagado de marcas comerciales, al estilo de la jet.

Ha llegado la modernidad, que por el momento se centra en una agenda completa de en dónde y cuándo nos podemos encontrar con esos toreros desde Olivenza a Zaragoza, desde marzo hasta octubre. Y eso dicho cuando aún estamos en pleno invierno.  A la marcha que vamos, a partir de ahora el torero que quiera hacer algo diferente se quedará a un tris de ofertar un abono tres en uno: tren + hotel + entrada y a precios especiales, para seguirle durante todo el año, aprovechando lo extendido que en nuestro país está el AVE. ¿Dónde queda un hueco para la sorpresa y la improvisación si todo se cumple según la susodicha planificación eficiente?

A lo mejor es que nos vamos haciendo mayores, pero uno añora aquellos años cuando un novillero se presentaba el jueves en Las Ventas con la promesa de verse repetido, incluso al domingo siguiente, si alcanzaba el triunfo. Un jovencísimo Diego Puerta llegó, después de mucho esperar y no menos insistir, una noche de agosto a la plaza de Barcelona y acabó el año allí con 11 paseíllos uno de tras de otro. El otro día, daba gusto leer en “Aplausos” la entrevista, tan bien llevada como estaba por el maestro Benlloch, en la que Dámaso González recordaba algo parecido: por empeño personal de don José Camará, de un día para otro lo puso Pedro Balañá en los carteles de la Monumental y en los meses siguientes hubo hasta que habilitarle un hueco en las corridas de toros.

Pero por lo visto todo eso forma parte del pasado. Lo actual es que en febrero sepamos donde deberíamos estar, allá cuando lleguen los albores del otoño, para ver a Fulano o a Zutano. Está todo programado. [El estricto aficionado con buen criterio añadiría a lo escrito: “… todo menos el toro, que luego es el que puede descomponer el cuadro”.]

Por si estas añoranzas pudieran confundir al amable lector, no se trata aquí de defender que todo lo pasado fue mejor, entre otras cosas porque la historia desmiente de modo irrefutable que todas aquellas glorias, que de generación en generación nos repetimos los unos a los otros, fueran ni tan verdaderas ni tan refulgentes. Menos se trata de acudir como argumento a la más profunda de las nostalgias taurinas que puedan imaginarse: sostener como razón última que “eso no lo habrían hecho ni Joselito ni Belmonte”.

Por esa línea acabaríamos, llevándolas al extremo, en un  verdadero sinsentido, como pretender que las lesiones taurinas de hoy se curasen como hace un siglo, a base de friegas con aquel ungüento célebre del “tío del bigote” que servía para casi todo. Y no, no es eso. Nos guste más o nos guste menos, somos hijos de nuestro propio tiempo. Pero nuestro tiempo, también nos guste o no, es fruto y toma su razón de ser  de nuestro propio pasado.

Aunque algunos los quisieran ver incluidos en aquella deliciosa carpeta que se cerró con John Wayne y sus western, hoy siguen teniendo su sentido los ancianos de la tribu. Al menos los de mi tribu, tienen un aforismo muy cierto: “mirando hacia atrás, no se puede avanzar en el camino”. Ni en aquellos agrestes paisajes del lejano Oeste, ni en nuestras modernas calles, tan llenas como andan hoy de baches fruto, cómo no, de la crisis. Lo más que ocurre en ese andar con la cara vuelta es que uno acabe chocándose con la farola, que el concejal de turno acaba de poner en un lugar definido como “aquí antes no estaba esto”.

Pero ni todas las nostalgias, ni todas esas miradas al pasado, son por ello completamente inútiles: al menos nos recuerdan los valores y razones por las que hubo quienes en el pasado acertaron a forjar nuestro presente. Olvidarse de esas enseñanzas, considerarlas como unas antiguallas dignas de estar en el desván, acaba por empobrecernos. No habrá que convertirlas en ley de nuestras vidas en el hoy, pero aprendemos demasiadas cosas de ellas como para  depositarlas en el baúl de lo inútil.

En esta línea, resulta muy de desear que las técnicas modernas en esa pedantería que denominan el “marketing relacional” llegue a la Fiesta. Con que sirvan para que unos centenares de jóvenes se acerquen a cuanto significa el toreo, ya las debiéramos dar por buenas. Pero eso no quita para que, a la vez, sostengamos que sin capacidad de sorpresa, sin misterio que descubrir incluso en un lugar insospechado, arramplamos con una de las constantes que han hecho grande a la Tauromaquia.

Por eso no nos quejamos de tanto fotocall y tanta imagen, que acaba por ser la verdadera tirana de los tiempos modernos. Lo que echamos en falta, lo que no nos gusta, es que entre todos anulemos esa capacidad de sorprender que siempre anidó en los misterios del toreo. ¡Con lo bonito que es bajar en pleno verano por la calle de Alcalá, o andar por la calle Adriano cuando se está en Sevilla, en la espera ilusionada de que un torero, del que a lo mejor no conocemos ni el nombre, nos sorprenda con media docena de naturales hondos, templados, largos, sublimes…!

Una nota marginal
Es una pura y simple curiosidad: de las 36 tardes que compondrán en 2014 la temporada de El Juli, un tercio de ellas serán en las plazas que regenta Simón Casas. Exactamente 12 ó 14 --según se cuenten las de Madrid--  de 36.

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de La opinión
El alcalde de Bilbao fijará el "Dia D, hora H" para iniciar el cambio de modelo de gestión
La magia de Morante, en la hora de su adiós
Sanfermines, un capítulo imprescindible de la Tauromaquia
Los insondables misterios del abono de Sevilla
Pepe Luís conmovió a la nueva generación, con la verdad permanente del arte del toreo
La vuelta a la integridad del toro bravo, condición necesaria para la regeneración de la Tauromaquia
El respetuoso sentido por la Historia
Se acabaron "los días de vinos y rosas"
La reducción del IVA taurino, largo me lo fiáis...
Málaga no cambiará el rumbo del mundo del toro
PUNTO DE VISTA
La opacidad no es buena compañera

La forma ancestral del negocio taurino


Muchas veces los aficionados se quejan de que la Fiesta de los toros se gestiona hoy con las mismas ideas y formulaciones del siglo XIX. Y es cierto que así ocurra. Las relaciones contractuales, la gestión de los pagos o las auditorías de las cuentas, por ejemplo, son elementos poco o mal conocidos en el Sector. Sin embargo, para encarar el futuro se necesita de una gestión actualizada y transparente. Es el hueso "duro de roer" que casi ninguno se atreve a resolver


Ortega y Gasset

DOCUMENTOS
Medio siglo después la conferencia sigue teniendo vigencia


Marcial Lalanda: "Cincuenta años viendo toros"


En todos sus pasajes fundamentales, la conferencia parece premonitoria de las circunstancias que hoy vivimos. Pero están dichos ahora va ya para medio siglo. Se trata de la conferencia que en marzo de 1967 pronunció Marcial Lalanda en la Peña "Los de José y Juan", bajo el título "Cincuenta años viendo toros". Traemos a nuestras páginas el texto íntegro de aquella disertación, en la que Lalanda se sincera de una forma directa, sin andarse con rodeos. Naturalmente, como corresponde a una conferencia, no estamos ante un tratado histórico; más bien habría que hablar de un relato de sus memorias, en las que no elude ningún aspecto. Llama poderosamente la atención como en aquel 1967, Marcial ya adelanta los riesgos por los que hoy atraviesa la Tauromaquia.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2017 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |