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Un movimiento creciente desde el siglo XVI
Ganaderías históricas de bravo en Salamanca y Ciudad Rodrigo
Salamanca es desde la antigüedad una zona privilegiada para la cría de ganado bravo; sin duda por la existencia de esos ecosistemas tan peculiares que son las dehesas, principalmente en el Campo Charro. Además, el ganado vacuno ha sido también importante en Salamanca y Ciudad Rodrigo, desde el siglo XVI en que su demanda aumentó para abastecer a Madrid, iniciándose un gran desarrollo de las vacadas y provocando una fuerte concentración de la propiedad ganadera. Todo este proceso histórico es analizado en un documentado trabajo por el profesor salmantino Dionisio Fernández de Gatta.
Actualizado 3 diciembre 2014  
Dr. Dionisio Fernández de Gatta Sánchez, Universidad de Salamanca   

1. Los antiguos ganaderos de Salamanca

Salamanca es desde la antigüedad una zona privilegiada para la cría de ganado bravo; sin duda por la existencia de esos ecosistemas tan peculiares que son las dehesas, principalmente en el Campo Charro[2]. Además, el ganado vacuno ha sido también importante en Salamanca y Ciudad Rodrigo, desde el siglo XVI en que su demanda aumentó para abastecer a Madrid, iniciándose un gran desarrollo de las vacadas y provocando una fuerte concentración de la propiedad ganadera (así, en el siglo XVIII, en Salamanca y Ciudad Rodrigo 10 propietarios de más de 500 cabezas de ganado vacuno poseen 6.678 reses vacunas y en la provincia hay más de 160.000 cabezas).

La aparición concreta del toro bravo en Salamanca se desconoce, si bien lo más probable es que antes del siglo XVII algunos novillos más o menos “bravos” de esas vacadas se lidiaran en capeas de pueblos y fiestas de ciudades. En ese siglo ya debía de haber en Salamanca un cierto desarrollo de la cría de ganado bravo, pues en los festejos celebrados en Madrid se utilizan toros salmantinos (concretamente, de D. Antonio del Castillo, regidor de Salamanca, quien en 1617 pone a disposición del Ayuntamiento de Madrid más de 100 toros; del Duque de Béjar en 1649 para festejar la entrada en Madrid de la Reina Dña. Mariana de Austria, y de D. Fernando de Rojas en 1675 y D. Manuel González Reyero, que también era regidor de Salamanca, en 1685) [3] , y asimismo en Pamplona (del mismo González Reyero, y de D. Francisco Hipólito Miranda y D. Antonio  Anaya)[4]; destacando el renombre que tenían entonces los toros de Raso del Portillo, en Valladolid (adquirida por D. Matías Sánchez Cobaleda a Dña. Manuela Sanz en 1910).

Será en el siglo XVIII cuando se pueda hablar de verdaderas ganaderías de bravo (sobresaliendo ya las castas andaluzas de Cabrera, Vistahermosa y Cabrera, la Jijona de Ciudad Real y las navarras de Zalduendo y Carriquiri; ganadería fundada en 1864 y que en 1908 adquiriría D. Bernabé Cobaleda, de Campocerrado; si bien su hijo, D. Juan, la sustituiría completamente en 1925 por reses de Vistahermosa, así como su yerno D. Atanasio Fernández, de Campocerrado).

En Salamanca, destacan los ganaderos D. José Narciso Álvarez y su hijo D. Sebastián Álvarez, así como D. Pedro Mercadillo Puga, y su viuda Dña. Antonia Campo Trillo, y D. Gabriel Zurita, que ya lidian en la ciudad. También lidiarán en Salamanca D. Francisco Gallego y D. José Tejerizo, de Llen; D. Manuel Sánchez y D. Bartolomé Joli, de Terrubias; D. Diego Niño, de Ledesma; D. Francisco J. Vázquez Somoza, de Alba de Tormes; debiendo resaltarse los famosos ganaderos “peñarandinos” D. Santiago Rodríguez, los hermanos Rodríguez de San Juan (cuyo célebre toro Barbudo mató a Pepe-Hillo en 1801), D. José Antero, y su viuda María Fernández, D. Joaquín J. de la Peña Muñoz, y D. Manuel Sánchez Ruiz, de Peñaranda de Bracamonte, y especialmente D. Vicente Bello, de Palacios Rubios, cuyos toros gozaron de fama en Madrid hasta la Guerra de la Independencia [5].-

Las vacadas salmantinas más importantes del siglo XIX (pues, 21 ganaderías de las presentadas en Madrid proceden de la provincia)[6] serían la de D. Ildefonso Sánchez Tabernero, con vacas del matador Julián Casas, que luego pasarán a su viuda Dña. Carlota Sánchez, y las de sus hijos D. Juan Sánchez y Sánchez (con una corrida para el recuerdo celebrada en Salamanca el 12 de septiembre de 1889), D. Carlos (cuyos hijos Ildefonso y Fernando continuaron la ganadería a nombre de Hermanos Sánchez Rico) y D. Santiago Sánchez de Terrones; la ganadería del torero Julián Casas “El Salamanquino”, que pastaba en Béjar y que en 1872 adquirió D. Leopoldo Maldonado; los famosos toros de D. Juan Manuel Sánchez de Carreros, “Juanito Carreros”, con reses jijonas desde 1870, estrenándose en Madrid en 1886 (y que continuará la familia Martín Aparicio); la ganadería de D. Fernando Pérez Tabernero, de Continos, con ganado de Veragua, Miura y de Biencinto, procedentes del conde de Trespalacios (que acabaría comprando D. Matías Sánchez Cobaleda), debiendo resaltarse que fue uno de los fundadores de la importante Unión de Criadores de Toros de Lidia, creada en 1905 y que continuarían sus hijos D. Graciliano (que se deshizo del ganado de su padre e introdujo ganado de Miura, Santa Coloma y Albaserrada), D. Argimiro (quien comenzó su andadura ganadera con su hermano Graciliano hasta 1914, para después comprar reses procedentes de Santa Coloma, con hierro Saltillo), D. Antonio (de San Fernando, quien formó su ganadería en 1911 con reses portuguesas de Gama, añadiendo en 1919 reses de Parladé, vía Gamero Cívico)[7] y D. Alipio (que continuó con la ganadería de su padre, añadiendo en 1912 becerros murubeños, procedentes de Gama); la de D. Amador García y García de Tejadillo, con origen en 1840; D. Vicente Muriel, de Olmedilla, con antigüedad de 1885; D. José Manuel García y D. Andrés Sánchez y Sánchez, que formaron sus ganaderías con reses de los hermanos Arribas, de Guillena; D. Francisco Andrés Montalvo, de Santiago de la Puebla, que adquirió vacas Vázquez; el Marqués de Llen, D. Manuel Sánchez-Tabernero, cuyo bisabuelo D. Domingo Tabernero Vara formó la ganadería, lidiando en Salamanca en 1842 y en Madrid en 1852, aunque posteriormente su bisnieto eliminó lo original e introdujo reses de Murube; D. Eloy Lamamié de Clairac, de Muchachos (Ledesma), que forma una ganadería con reses de Mazpule y Martínez, con antigüedad desde 1885, que en 1910 hereda su hijo D. Rafael, quien procede a eliminar parte de lo que tenía originalmente; y que en 1924 adquiere para su hijo D. Leopoldo el hierro y reses de Gamero Cívico; D. Fernando Nuño Ledesma, de Llen, y D. Teodoro Valle, de Valencia de la Encomienda.

2. Los ganaderos históricos de Ciudad Rodrigo

Las mismas consideraciones realizadas sobre la provincia han de hacerse sobre la zona de Ciudad Rodrigo[8]. Entre los siglos XV a XVIII, por el despoblamiento, se produce una concentración de grandes dehesas en manos de unos pocos, que ahora ocupan oficios públicos (así, en Salamanca y Ciudad Rodrigo, en el siglo XVIII, 10 arrendatarios de 62 despoblados los ocupaban). Además, los procesos de desamortización subsiguientes permitirán concentrar la propiedad de las dehesas y aumentar su extensión; y que en gran parte ya estaban dedicadas a ganaderías de bravo.

En el siglo XVIII, en la zona de Ciudad Rodrigo, cuatro de los mayores ganaderos son regidores, y algunos de ellos ya presentan toros en Madrid, como D. Policarpo Anzano, que en 1790 llevó once toros, y otros los enviarían a Salamanca, como D. Juan Fernández Recalde, de Lumbrales (tres en 1746), y D. Manuel Blanco, de Moral de Castro, cerca de La Fuente de San Esteban (diez en 1748).

Entre los ganaderos del siglo XIX deben mencionarse a D. Luis Bernaldo de Quirós, cuya ganadería tiene antigüedad desde 1882, si bien él la adquiriría en 1927 (derivando después a la de Hermanos Ramajo, en la dehesa de Villoria, en Ciudad Rodrigo), y a D. Emilio García Sánchez, de Gallegos de Huebra, cerca de La Fuente de San Esteban.

Será a partir del inicio del siglo XX cuando las ganaderías salmantinas y las de la zona de Ciudad Rodrigo, vayan en aumento. Entre las ganaderías del área mirobrigense podemos resaltar la de D. Victoriano Angoso y Blanco, y sus hijos, de Villoria de Buenamadre, cerca de La Fuente, formada en 1908 (parte de la cual pasaría a su hijo Amador, y éste vendería el hierro y la antigüedad, de 1908-1920, a D. Rogelio Miguel del Corral, de Villavieja de Yeltes); la de D. Manuel Arranz, de Campocerrado, cerca de Martín de Yeltes, quien, después de adquirir reses de D. Pedro de la Morena, en 1925 que no resultaron, compró a D. Antonio Pérez reses de Martínez en 1929 y además una camada al Conde de la Corte; la de D. José Matías Bernardos, “Raboso”, de Sancti Spíritus, que la formó con reses de Coquilla, vía Sánchez Fabrés en 1952, y la de Aldeanueva, de su hijo D. Domingo Matías Bernardos, de Fuenteguinaldo, con reses en su origen del Marqués de San Gil, en el siglo XIX; las ganaderías de Galache, D. Salustiano y Dña. Eusebia, de Campocerrado, con antigüedad desde 1904, que D. José Mª. Galache (procedente de Urcola y Vega-Villar) pasó a sus hijos en 1938, dividiendo la misma en 1953, y D. Francisco, de Hernandinos, en Villavieja de Yeltes; la de González de San Román, de Castillejo de Yeltes, con antigüedad desde 1947; la ganadería de D. Andrés Ramos Plaza, desde 1978, de Sajeras, cerca de Fuenteguinaldo, que procede de la formada por los hermanos Ramos Matías en 1926 con reses de Raso del Portillo, Fuentes y Albarán, añadiendo después reses de Hidalgo y Martín, y después de Galache-Urcola; la de D. Dionisio Rodríguez García, de Villavieja de Yeltes, con antigüedad desde 1947, primero con reses de distintos orígenes, y, una vez ingresado en la Unión, pasada “la prueba”, desde 1950 con vacas y toros de origen puro Santa Coloma, eliminando lo anterior; la de los Hermanos Sánchez-Arjona, de El Collado en Martín de Yeltes, con antigüedad desde 1952, con reses de Sánchez Diego y Sánchez FarnésCoquilla; la de D. Manolo Santos Galache, de Villavieja de Yeltes, con antigüedad desde 1933, aunque su origen proviene de Alias, en Colmenar Viejo, en 1785; o la de D. Vidal y D. José García Tabernero (Hermanos García Orive), en Villares de Yeltes.

Y posteriormente, llegando ya a tiempos más actuales, las ganaderías de D. José Cruz, de La Encina-Cabezal Viejo, con reses de Jandilla; de D. Manuel Santos Alcalde, de Los Talayos; de los hermanos Pérez Escudero, en Tenebrón y Sancti Spiritus, y otros ganaderos de Fuenteguinaldo (como D. Manuel Santiago Corvo, “El Canario”, D. José Vidal Ramos Sánchez, de El Risco, los herederos de D. Juan Mateos Sánchez o los hermanos Ramajo de Villoria.

____________________________________

(1) Dedicado a los ganaderos de bravo, pues sin ellos no habría futuro para la Fiesta. Agradezco a mi hermano Manolo y a José Antonio del Castillo los dibujos que ilustran el trabajo.

 (2) CABO ALONSO, Á., “Origen de las dehesas salmantinas”, Anuario CEBAS, Vol. 3-1976, pp. 341-354; FERNÁNDEZ SALCEDO, L. “El toro bravo”, Ed. Ministerio de Agricultura-Imprenta y Litografía Ortega, Valencia, ¿1940?; LÓPEZ MARTÍNEZ, A. L., “Ganadería de lidia y ganaderos. Historia y economía de los toros de lidia en España”, Ed. Fundación Real Maestranza de Caballería-Universidad de Sevilla-Fundación de Estudios Taurinos, Sevilla, 2002, pp. 147-156; MARTÍN APARICIO, J. C., “Salamanca. Tierra de toros”, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1994, pp. 23-24, y SÁNCHEZ BELDA, A., “La ganadería de las dehesas”, en GÓMEZ GUTIÉRREZ, J. M (Coord. Científico), y otros, “El libro de las Dehesas Salmantinas”, Ed. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio (JCyL), Salamanca, 1991, pp. 633-714.

(3) LÓPEZ IZQUIERDO, F., “Ganaderos que lidiaron sus toros en Madrid en el siglo XVII”, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Tomo LXXVIII-1, Enero-Junio de 1975, pp. 69-92, y LÓPEZ MARTÍNEZ, A. L., “El mercado taurino en los inicios de la Tauromaquia moderna”, Ed. Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla-Universidad de Sevilla-Fundación de Estudios Taurinos, Sevilla, 2013.

(4) AMORÓS, E., “Comentarios taurinos: El toro charro”, Imprenta y Librería Francisco Núñez, Salamanca, 1943, p. 21; MARTÍN APARICIO, J. C., “Salamanca. Tierra de toros”, cit., p. 24; LÓPEZ MARTÍNEZ, A. L., “Ganaderías de lidia y ganaderos. Historia y economía de los toros de lidia en España”, cit., pp. 239-244; SÁNCHEZ PALACIOS, A., “Salamanca. Apuntes de la Fiesta de los Toros”, 2a ed., Globalia Ediciones Anthema, Salamanca, 2010, y NAVAS GÓMEZ, J. C., “Bos Taurus”, Ed. Los Sabios del Toreo, Madrid, 2006, pp. 117-118.

(5) BELLO HERNÁNDEZ, A., “Los Toros en el siglo XVIII. Ganadería de Don Vicente Bello de Palacios Rubios (1737-1805)”, Ed. Diputación de Salamanca, Salamanca, 2006, y FERNÁNDEZ DE GATTA SÁNCHEZ, D., “Fiestas de toros,...y Derecho, en la España de la Guerra de la Independencia”, en VARIOS AUTORES, “Derecho, eficacia y garantías en la sociedad global. Liber Amicorum en honor de María del Carmen Calvo Sánchez”, Tomo I, Ed. Atelier, Barcelona, 2013, pp. 699-723.

(6) COSSÍO, J. Ma., “Los Toros”, Tomo 3, “El Toro Bravo”, Vol. II, Ed. Espasa Calpe, Barcelona, 2007, pp. 9-114; GÓMEZ DE BEDOYA, F., “Historia del Toreo, y de las principales ganaderías de España”, Imp. de D. Anselmo Santa Coloma, Madrid, 1850 [Existe una edición facsímil de Ed. Extramuros, Mairena de Aljarafe (Sevilla), 2008]; EL TOREO (Redacción), “Ganaderías bravas de España”, Establecimiento Tipográfico de P. Núñez, Madrid, 1888; SÁNCHEZ-GÓMEZ, J., EL TIMBALERO, “Los Toros de mi tierra”, Prólogo de Manuel Serrano García-Vao, Dulzuras, Imprenta y Librería de Francisco Núñez Izquierdo, Salamanca, 1913; “Los Toros de mi tierra en 1920”, Prólogo de Gorrochano, Imprenta y Librería de Francisco Núñez Izquierdo, Salamanca, 1921, y “Los Toros de mi tierra”, Imprenta y Librería de Francisco Núñez Izquierdo, Salamanca, 1928; UN AFICIONADO (F. BALART),“Datos para escribir la Historia de las Ganaderías Bravas de España”, Estab. Tipográfico de P. Núñez, Madrid, 1876; DOS AFICIONADOS (J. RUIZ TOLEDANO y A. PEÑA), “Historia de las principales Ganaderías de Toros de España”, Imprenta del Guadalete, Jerez de la Frontera, 1876, y SÁNCHEZ LÓPEZ, V., “El Toro de Salamanca. Pasado presente y futuro del Campo Charro”, Genovés Libros, Salamanca, 2011.

 (7) TIERRAS TAURINAS, “Antonio Pérez. El brujo de San Fernando”, Opus 23, Noviembre de 2013, que además incluye datos desu padre, D. Fernando Pérez Tabernero, y de sus hermanos, Graciliano, Argimiro y Alipio.

(8) COSSÍO, J. Ma., “Los Toros”, Tomo 3, “El Toro Bravo”, Vol. II, op. cit.; LÓPEZ MARTÍNEZ, A. L., “Ganaderías de lidia y ganaderos...”, cit.; MARTÍN APARICIO, J. C., “Salamanca. Tierra de toros”, cit.; PÉREZ RODRÍGUEZ, Á. M., “Estudio de la ganadería brava en Ciudad Rodrigo y su comarca”, Trabajo de Fin de Carrera (dirigido por el Prof. J. A. Izquierdo)-EUITA-Universidad de León, Noviembre de 1984 (original), y SÁNCHEZ-GÓMEZ, J., EL TIMBALERO, obras citadas.

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