Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
El Supremo desestima dos demandas sobre el tema
El Toro de Osborne no es un símbolo oficial, pero se utiliza como reivindicación de lo español
El pleito nace acerca de la utilización del célebre toro de Osborne como marca comercial. Su creador y promotor fue el Grupo Osborne, que lo utilizó en productos de sus bodegas y colocó su figura por todas las carreteras de España. Luego nace otra empresa, Badtoro, que es quien plantea una demanda contra la inscripción registral de la marca "toro" y pide la nulidad. El alto tribunal es taxativo en su sentencia y reconoce la correcta inscripción de la marca "Toro" y su utilización mercantil desestimando las peticiones de los dos demandantes.
Actualizado 24 enero 2017  
Redacción   
 TEXTO INTEGRO: Sentencia del Tribunal Supremo sobre el Toro de Osborne (Tamano: 556,4 kb.)

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha rechazado anular la marca Toro de Osborne porque el toro no es un símbolo oficial de España. El alto tribunal ha desestimado las demandas de nulidad de marcas denominativas que se habían cruzado entre el Grupo Osborne y la empresa Badtoro, por lo que no anula ninguna de las dos.

El origen del pleito arranca de una demanda planteada por el Grupo Osborne reclamando la nulidad de la marca denominativa Badtoro, por violar las dos marcas denominativas Toro que tiene registradas para diferentes productos. Por su parte, Jordi Nogués planteó demanda contra Osborne pidiendo la nulidad total o parcial de sus marcas Toro, entre otras razones por considerar que, cuando se solicitaron las mismas, contenían el nombre de un animal (el toro) que en su representación y designación alude a un auténtico emblema o símbolo de España de especial interés público, incurriendo con ello en la prohibición absoluta prevista en el artículo 7.i del Reglamento de marcas comunitarias.

Tanto el Juzgado de lo Mercantil de Alicante como la Audiencia de la misma provincia, desestimaron las pretensiones de ambas sociedades, lo que ahora es confirmado por el Supremo.

Y así, la sentencia rechaza la petición de Osborne de suspensión de prejudicialidad civil hasta que el Tribunal General de la Unión Europea resuelva otro asunto que tienen pendiente ambas empresas. El Supremo argumenta que en ese caso intervienen otros elementos en la valoración sobre el riesgo de confusión entre las respectivas marcas, como son los gráficos (denominación Badtoro más un gráfico de la cabeza de un toro de color negro), que no se contemplan en el pleito que ha resuelto el Supremo, restringido a las marcas denominativas Toro y Badtoro.

Sobre las alegaciones de Jordi Nogués, la Sala I del Supremo destaca que la marca denominativa Toro no incurre en ninguna prohibición absoluta del Reglamento de marcas comunitarias, ya que si bien es cierto que en España la tauromaquia (las corridas de toros) constituye una tradición y forma parte de nuestra cultura, ello “no supone, como pretende el recurrente, que el toro, en cuanto animal, haya pasado a ser un icono de nuestro país que haya vaciado de carácter distintivo a la denominación toro y por lo tanto constituya un impedimento objetivo para su registro como marca”.

En este sentido, resulta relevante que en la sentencia el Supremo haga suya la doctrina del Tribunal Constitucional acerca de la naturaleza cultural y del patrimonio de España de la Tauromaquia. En concreto, se afirma textualmente:

“Es cierto que en nuestro país la tauromaquia (las corridas de toros), constituye una tradición y forma parte de nuestra cultura, como recientemente ha recordado el Tribunal Constitucional. La STC 177/2016, de 20 de octubre, con ocasión de la resolución de un recurso de inconstitucionalidad de una Ley del Parlament de Catalunya que prohibía las corridas de toros, hace una serie de consideraciones al respecto: después advertir que «la tauromaquia tiene una indudable presencia en la realidad social de nuestro país» y que «las corridas de toros y espectáculos similares son una expresión más de carácter cultural», recuerda que el Estado español «ha declarado formalmente la tauromaquia como patrimonio cultural». También se refiere a las corridas de toros como un «fenómeno histórico, cultural, social, artístico, económico y empresarial».
Pero que las corridas de toros, y en general la tauromaquia, formen parte del patrimonio cultural español no supone, como pretende el recurrente, que el toro, en cuanto animal, haya pasado a ser un icono de nuestro país que haya vaciado de carácter distintivo a la denominación «toro» y por lo tanto constituya un impedimento objetivo para su registro como marca.
Al respecto, conviene aclarar, como muy bien hizo el tribunal de apelación, que lo que constituye patrimonio cultural de España es la tauromaquia, no el animal toro. El toro no constituye ningún símbolo o icono oficial de España, sin perjuicio de que alguna concreta representación gráfica del toro de lidia haya resultado muy conocida y sea empleada por algunas personas junto con la bandera de España. Este uso social, que no consta se haya generalizado, aunque no pasa inadvertido, sobre todo en algunos eventos deportivos en los que interviene una representación española, lo único que pone en evidencia es que una determinada representación gráfica del toro de lidia (no el animal, ni mucho menos su denominación) ha sido empleada -por algunos- con una finalidad de reivindicación de lo español”.

En cuanto a la demanda de Osborne, el Supremo tampoco la acepta por entender inexistente el riesgo de confusión entre la marca denominativa Toro y la también denominativa Badtoro.
 “Además de que la denominación Toro carece de especial notoriedad, el añadido del calificativo inglés Bad da lugar a un neologismo (Badtoro) que, al margen de la referencia conceptual que pueda suponer para una parte de la población que reside o visita España familiarizada con el idioma inglés, genera una diferenciación gráfica y fonética respecto del signo Toro suficiente para que, respecto de los productos y servicios a los que una y otras marcas están registradas, una apreciación global no advierta que el signo Badtoro genera riesgo de confusión en el consumidor medio”, argumenta la resolución.

El Supremo también rechaza la petición de Osborne de plantear cuestión prejudicial ante el riesgo de resoluciones contradictorias entre lo resuelto en el presente procedimiento y lo que en su día resuelva el Tribunal General de la UE sobre el reconocimiento de la marca gráfico-denominativa compuesta por la denominación Badtoro y el dibujo de una cabeza de toro.

En concreto, el Tribunal de la UE debe resolver un recurso contra la decisión de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) de no autorizar el registro de la marca gráfico-denominativa Badtoro.

Para el Supremo, “no existe tal riesgo de contradicción, pues la marca que se cuestiona ante el Tribunal General es una marca mixta, gráfico-denominativa, y para el juicio sobre el riesgo de confusión se tienen en cuenta no sólo las dos marcas comunitarias denominativas Toro, sobre las que acciona en nuestro pleito Grupo Osborne, sino también la marca española gráfico-denominativa compuesta por el dibujo del toro de Osborne, que goza de gran notoriedad, y la denominación Toro”.

Por su interés documental, en el archivo adjunto reproducimos, en formato PDF, la sentencia íntegra dictada ahora por el Tribunal Supremo.

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Reportajes
Un año que ha sido duro
No se debiera retrasar más la revisión de la figura reglamentaria del indulto del toro
Sólo 9 de los 35 puestos que dejaron Morante y Manzanares han sido para los toreros nuevos
Francisco Rivera "Paquirri" y Ronda: principio y final
Las Ventas: horizonte San Isidro 2019
Los exabruptos de Simón Casas, ante el silencio de la CAM
El inesperado "siete" que Morante hace a las ultimas ferias
Rompe agosto, el mes más taurino del año
Taurodelta reclama daños y perjuicios por lucro cesante durante su gestión en Las Ventas
La historia de toros y toreros del jardín "El Capricho", de la Alameda de Osuna
PUNTO DE VISTA
La opacidad no es buena compañera

La forma ancestral del negocio taurino


Muchas veces los aficionados se quejan de que la Fiesta de los toros se gestiona hoy con las mismas ideas y formulaciones del siglo XIX. Y es cierto que así ocurra. Las relaciones contractuales, la gestión de los pagos o las auditorías de las cuentas, por ejemplo, son elementos poco o mal conocidos en el Sector. Sin embargo, para encarar el futuro se necesita de una gestión actualizada y transparente. Es el hueso "duro de roer" que casi ninguno se atreve a resolver


Ortega y Gasset

DOCUMENTOS
Medio siglo después la conferencia sigue teniendo vigencia


Marcial Lalanda: "Cincuenta años viendo toros"


En todos sus pasajes fundamentales, la conferencia parece premonitoria de las circunstancias que hoy vivimos. Pero están dichos ahora va ya para medio siglo. Se trata de la conferencia que en marzo de 1967 pronunció Marcial Lalanda en la Peña "Los de José y Juan", bajo el título "Cincuenta años viendo toros". Traemos a nuestras páginas el texto íntegro de aquella disertación, en la que Lalanda se sincera de una forma directa, sin andarse con rodeos. Naturalmente, como corresponde a una conferencia, no estamos ante un tratado histórico; más bien habría que hablar de un relato de sus memorias, en las que no elude ningún aspecto. Llama poderosamente la atención como en aquel 1967, Marcial ya adelanta los riesgos por los que hoy atraviesa la Tauromaquia.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2017 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |