Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Este año publica el quinto volumen de la serie
La colección del Centro de Asuntos Taurinos se enriquece con dos ensayos sobre Marcial Lalanda
Por quinto año consecutivo el Centro de Asuntos Taurinos de Madrid ha sacado u a la luz un nuevo volumen de su colección de joyas de la literatura taurina, que siendo de un especial interés no resultan en muchos casos al alcance de los aficionados. En seta ocasión se trata de dos ensayos sobre Marcial Lalanda de dos autores muy reconocidos: "Uno al sesgo" (Tomás Orts-Ramos) y el otro de "Don Ventura" (Buenaventura Bagüés Nasarre de Letona). Se trata de dos trabajos que resultan complementarios: si el primero se refiere a la etapa del Marcial más joven, el segundo valora el conjunto de su paso por los ruedos.
Actualizado 11 enero 2018  
Redacción   

Un año más, el Centro de Asuntos Taurinos de Madrid continúa enriqueciendo su particular biblioteca taurina, con los fondos editoriales de su Biblioteca “José María de Cossío”. Ya es el cuarto volumen de esta colección. Y como en años anteriores, mantiene un excelente nivel de interés. Ahora se trata de la reedición de dos trabajos, de firmas reconocidas, sobre la figura del gran Marcial Lalanda.

La primera se titula escuetamente “Marcial Lalanda” y fue escrita por “Uno al sesgo” en 1921 para la colección “Los ases del toreo”, de Ediciones Alfa; la segunda vio la luz 20 años después, se trata de la obra de “Don Ventura” y se titula “La historia taurina de Marcial Lalanda”, editada también por E. Alfa y que vio la luz en 1942. Ambas responde al estilo de la época, cuando abundaban dentro la literatura taurina las biografías y a los análisis de cada temporada. Podría decirse que el historiar la vida de Lalanda un autor toma el testigo del otro para ofrecernos así un detallado perfil de toda su vida torera.

El ensayo de “Uno al sesgo” comprende la etapa de Marcial como toreo joven y novedoso; podría decirse que presenta en sociedad al diestro de Vaciamadrid. El trabajo de “Don Ventura”, en cambio, valora ya toda la trayectoria de este torero, desde su llegada a los ruedos hasta su retirada.

La colección

Esta iniciativa editorial se inauguró con una trilogía interesantísima, formada por El arte de Torear”, la célebre conferencia de Domingo Ortega en el Ateneo de Madrid;  de "La Fiesta de toros", de José de la Tixera, y de "Belmonte, el misterioso", de Francisco Gómez Hidalgo. Tres trabajos que, teniendo tanto interés, no están fácilmente al alcance de los aficionados.

En el pasado año, el cuarto volumen de la  colección se dirigió a la efeméride fundamental de aquella temporada: los 100 años del nacimiento de “Manolete”. Muy oportunamente se eligió “Gloria y tragedia de Manolete”, un trabajo firmado por Guzmán de Alfarache (Enrique Vila, en la vida civil) y publicado por la Editorial Católica en 1947.

Los autores

Un al sesgo” era el seudónimo taurómaco que utilizaba el alicantino, luego afincado en Barcelona,  Tomás Orts-Ramos (1866-1963), uno de los revisteros taurinos más fecundos de la primera mitad del siglo pasado, que donó al toreo una amplísima bibliografía, que por su valor aún hoy continúa reeditándose: desde la biografía de “Pedro Basauri, Pedrucho de Eibar” hasta “El arte de ver los toros”.

Por su parte la firma de “Don Ventura” corresponde al aragonés Ventura Bagüés Nasarre de Letona (Huesca, 1880-Barcelona, 1973), un reconocido periodista y conferenciante, que dedicó muchas horas de trabajo a la investigación y el estudio, entre cuya sobras pasó a la historia la titulada “Efemérides Taurinas”, editada en 1928, pero también “Escritores taurinos españoles del siglo XIX", “De cabeza a rabo” y “Domingo Ortega, el torero de la armonía”. 

Se da la circunstancia de que ambos escritores, que emprendieron no pocas iniciativas periodísticas taurinas juntos, era muy buenos conocedores de la personalidad de Marcial Lalanda, como el mismo atestiguó años más tarde.

►►Prólogo del profesor González Soriano

Pero para conocer la dimensión de este ensayo , nada mejor que el estudio que, como prólogo, realiza el profesor de la Universidad Complutense  José Miguel González Soriano, que se encarga de la  Biblioteca “José María de Cossío”, en la plaza de Las Ventas. El texto de este prólogo es el siguiente:

Marcial, eres el más grande, se ve que eres madrileño”. Así reza el famosísimo pasodoble que compusieran Porras y Domingo al torero Marcial Lalanda, si no el más grande, una de las mayores figuras del pasado siglo por su inteligencia, capacidad técnica, conocimiento del toro y contrastada fuerza de voluntad. Calificado desde sus inicios como el “joven maestro”, Marcial había llegado a la Fiesta por su padre, vaquero de reses bravas, comenzando muy pronto a torear en público junto a su primo Pablo. Tras una fulgurante trayectoria novilleril, triunfando desde el concepto gallista  –su gran ídolo– de poder y dominio sobre los astados, Lalanda tomaría la alternativa en Sevilla el 28 de septiembre de 1921, recién cumplidos los dieciocho años, con Juan Belmonte de padrino y “Chicuelo” de testigo. Tiene una tarde lucida y termina la temporada con media docena de actuaciones que lo colocan en inmejorable posición de cara a la siguiente, su primera completa como matador de toros.

Con semejante expectación, ya durante aquel invierno surgirían las primeras publicaciones monográficas acerca de su figura: algunas muy encomiásticas –tal vez interesadas– como el folleto publicado por Gabirondo, Los nuevos doctores: Marcial Lalanda, su vida y su arte, con ilustraciones de Ricardo Marín; y otras más ecuánimes y ponderadas, como la semblanza que Tomás Orts y Ramos (“Uno al Sesgo”) le dedicara dentro de su famosa colección “Los ases del toreo”, iniciada el año anterior y que, en etapas sucesivas, prolongaría su existencia hasta 1931. Nacido en Benidorm en 1866, era ya Orts uno de los más veteranos –y reputados– críticos taurinos y un fecundo memorialista, autor de numerosos anuarios, series biográficas y libros de recuerdos, además de novelista, traductor literario y miembro generacional del llamado “98”, presente junto a Valle-Inclán el día en que este perdió su brazo izquierdo, a resultas de una disputa con el también escritor Manuel Bueno[1]. En su folleto sobre Marcial, comenzaba “Uno al Sesgo” por advertir que “no yo soy amigo de Marcial ni con él he hablado siquiera una sola vez en mi vida, porque un tanto alejado de la crítica activa, ni él ha sentido la necesidad de mi amistad ni yo el deseo de la suya”.

Reafirmada así su imparcialidad, Orts señalaba seguidamente cómo, desde la primera vez que había visto actuar al joven novillero en Barcelona, había encontrado en él “…algo de Joselito”, reminiscencias del diestro de Gelves tanto en su forma de torear como en su escuela, que “me hicieron concebir esperanzas grandísimas en el muchachito aquel, espigadillo, mimbreño, de cara inteligente”, unas expectativas corroboradas al poco por el flamante doctor, de quien “Uno al Sesgo” resaltaba su personalidad en el ruedo, sin esa afectación “que muchas veces degenera en amaneramiento en Granero por ejemplo”; y sus conocimientos técnicos, que le llevaban a considerarlo –incluso– un torero “artista” en el sentido de artífice en la perfecta ejecución de las suertes, más allá de la estética. No obstante, no dejaba el escrupuloso crítico de advertir que “para su edad y el tiempo que lleva de torero, sabe cuanto se puede saber; pero no sabe todo lo que se necesita para salir airoso todas las tardes y con todos los enemigos”; y le conminaba a profundizar en el aprendizaje de su oficio para ser también “un gran torero en esta época tan favorable para quien, reuniendo sus aptitudes, se lo proponga”.

Lo cierto es que Lalanda lideraría el escalafón en aquella temporada siguiente de 1922, consolidándose como figura cimera de la tauromaquia en años posteriores; y en una ampliación de su opúsculo sobre el espada madrileño, publicada en 1926 dentro de la misma serie de “Los ases del toreo”, Orts aseguraba: “Todo lo que antecede, lector, fue escrito en diciembre de 1921, y no tengo que quitar, hoy día de la fecha, ni una tilde; que añadir sí”, y no era sino su consideración de Marcial como “el mejor torero de los actuales”. En apoyo a sus afirmaciones, había incluido “Uno al Sesgo” diversas opiniones de críticos como, entre otros, Ventura Bagüés (“Don Ventura”), amigo “…al que por inteligente y sincero acudo con frecuencia”. Oscense afincado en Barcelona, nacido en Torralba de Aragón en 1880, era Bagüés en gran medida discípulo y continuador de la labor tauromáquica y memorialista de Tomás Orts, como este mismo reconocía, implícitamente, en su obra A los cuarenta y tantos años de ver toros:

De cuando en cuando recibo la visita de algún que otro compañero de los que suelen pasar por Barcelona, y creyendo darles un rato de gusto, en mi afán de hacerles agradable la visita, les enseño mi biblioteca taurómaca, unos 800 títulos y unos 300 periódicos de diversas épocas, reunido todo a fuerza de dinero y paciencia. Pues bien, ni uno solo, a excepción de Don Ventura, mi querido colaborador Ventura Bagüés, revela el menor interés, ni la menor curiosidad, a pesar de lo interesante y curioso que poseo[2].

Juntos redactaron, entre 1924 y 1927, el anuario taurino titulado Toros y Toreros; y por mediación de Orts, publicaría Bagüés en la editorial Lux, de Barcelona, su obra quizá más conocida, Efemérides taurinas (1928), compilación de trabajos aparecidos en cabeceras tales como El Nervión y El Eco Taurino. Muerto Uno al Sesgo” en 1939, “Don Ventura” daba a la estampa tres años después, en 1942, la Historia taurina de Marcial Lalanda, con motivo de la retirada del torero de Vaciamadrid tras veintiuna temporadas en activo; un folleto en cuya redacción debió de tener muy presente el recuerdo de su maestro y amigo, partidario reconocido del toreo de Marcial. De manera sucinta, Bagüés –que fue quien bautizó como “la mariposa” al famoso quite inventado por Marcial– repasa la trayectoria profesional de un diestro del que destaca, ante todo, su capacidad para estar siempre en primera fila y sin desfallecer durante dos décadas seguidas. Taurinamente, junto a diversas estadísticas –en sí mismas evidentes– “Don Ventura” señala como principales cualidades toreras de Lalanda su largo repertorio capotero, facilidad con los rehiletes y el dominio con la muleta, con “esa faena tan suya, de patrón puramente personal, comenzada con dos pases de rodillas y tres, cuatro o más pases naturales por bajo con la zurda (toreo en redondo) ligados con el de pecho”, además de su eficacia con el estoque.

Ya en su vejez, comentaba Marcial Lalanda a Andrés Amorós cómo “supieron entender bien mi toreo Buenaventura Bagüés (Don Ventura), Tomás Orts Ramos (Uno al Sesgo) y varios más[3]… Ahora, cuando este pasado mes de octubre se han cumplido 75 años de su despedida de los ruedos, en la Plaza de Toros de Las Ventas, nada mejor para recordar su figura que volver a leer seguidos aquellos dos textos de los dos grandes críticos: el primero, testimonio de la ilusión del buen aficionado por lo pueda llegar a alcanzar un torero prometedor en ciernes; y el segundo, balance retrospectivo de la significación de quien alcanzó a ser, sin discusión, uno de los más grandes en la historia de la tauromaquia. “Lo dijimos ya –concluía “Don Ventura”– actuando de profetas, cuando tomó la alternativa –varias crónicas nuestras de hace veintiún años lo prueban así– y el tiempo ha venido a demostrar el acierto de tales vaticinios”.

[1] Como él mismo relataría en Uno al Sesgo, A los cuarenta y tantos años de ver toros. Recuerdos, reflexiones y cosas por el estilo de un aficionado, Barcelona, Lux, 1926, pp. 73-77.
[2] Uno al Sesgo, op. cit., p. 117.
[3] Marcial Lalanda y Andrés Amorós, La tauromaquia de Marcial Lalanda, Madrid, Espasa-Calpe, 1987, p. 202 (col. La Tauromaquia; 11).

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Literatura taurina
Sevilla en la primavera soñada de José María Requena
"Vida y arte de Conchita Cintrón", por Paco Montero
Yo, . . . El toro de lidia
"Mañana seré libre", memoria viva de Iván Fandiño y más cosas
Enrique Ponce apoya el monumento a Iván Fandiño en Bilbao
La intensa historia de la ganadería de Miura en Bilbao
El Club Cocherito promueve un libro de homenaje a Miura: historia de 152 años en Bilbao
La poesía mexicana en los toros
Los toros y la generación del 27: "la riqueza poética y vital de España"
Estudio del Prof. Balcells: "Nacido(s) para el luto. Miguel Hernández y los toros"
PUNTO DE VISTA
Mucho más que la antesala de Madrid

El buen fin del abono de Sevilla beneficiaría sobre todo a la Tauromaquia


Metidos ya en abril, la Tauromaquia se juega en Sevilla mucho más que los legítimos intereses empresariales de la Casa Pagés. La Maestranza va a ser el escenario de uno de los dos escaparates fundamentales de momento actual de la Fiesta, que con Madrid marcaran las líneas fundamentales del resto del año taurino. Pero Sevilla lleva ya unos cuantos años bordeando el abismo, sin que las recetas que aplica Ramón Valencia y su equipo terminen de solucionar su evidente decaimiento. Que se rompa esa racha tendría una gran importancia para la Fiesta.


Ortega y Gasset

ENSAYOS
Estudio del historiador José F. Coello Ugalde (1ª parte)


La historia taurina de México contada por Benjamín Bentura Remacha, "Barico II"


Entre los años 1953 y 1954, Benjamín Bentura Remacha –"Barico II" como firma taurina--publicó en las páginas del Semanario El Ruedo una amplia serie de reportajes sobre la historia taurina de México. Sobre la base de esos reportajes, el historiador mexicano José Francisco Coello Ugalde, firma habitual en Taurología.com, ha elaborado un detallado estudio, en la que pone en labor ese trabajo realizado "desde el otro lado del mundo" la serie de acontecimientos que destacaron en forma notoria entre el virreinato y por lo menos el primer tercio del siglo XIX, que concluye la serie de trabajos. Como se trata de un trabajo académico, prolijo en aparato crítico, por su extensión lo publicaremos en dos entregas, ambas en formato digitalizado.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2018 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |