Martes, 20 de agosto de 2019
La temporada en Madrid
Apuntes interesantes de Javier Pascual
Con una interesante, que no facilona, novillada de Couto de Fornilhos, el tercer festejo del ciclo internacional pasó por Las Ventas dejando un limitado bagaje. Lo de mayor interés corrió a cargo del debutante valencia Javier Pascual, que sin alcanzar el triunfo rotundo, al menos si dejó apuntes interesantes.
Redacción

MADRID. Tercera novillada del Certamen Ocho Naciones. Algo más de un tercio de plaza. Novillos de Couto de Fornilhos, manejables; los mejores, segundo y quinto. Pablo Santamaría (de rosa y oro), silencio tras aviso y pitos. Luis Miguel Amado (de verde pistacho y oro), silencio tras aviso y silencio tras aviso. Pascual Javier (de grana y oro), ovación tras petición y silencio tras aviso.

Tras ser volteada en el segundo tercio del cuarto de la noche, el banderillero Gabriel Nadal tuvo que ser atendido en la Enfermería de una luxación de hombro y una herida contusa en cara anterior, tercio medio de la pierna izquierda, de pronóstico reservado.

A la tercera tampoco fue la vencida. Este ciclo nocturno llamado de las Ocho Naciones por ahora no nos ha dejado más que unos muy ligeros apuntes, pero no entreabierto la puerta a un nombre nuevo de los que el aficionado quisiera ver repetido en los carteles. Y esta noche no se pueden excusar en los novillos, que además de estar bien presentados, resultaron muy potables, por más que, como siempre ocurre, cada uno tuviera su tecla que tocar para que la sinfonía pudiera producirse. Pero entre que en unos casos se les dio una lidia inadecuada y en otros no se produjo entendimiento toro-torero, la noche se fue sólo con detalles.

Abría terna el ecuatoriano Pablo Santamaría, al que se le vio fácil con el novillo que abría plaza, que tenía nobleza, pero también la pega de emplearse poco. En lo que se le hiciera tenía que el torero que quien mas pusiera de su parte, para llegar al tendido. Santamaría estuvo sencillamente aseado. Al cuarto e le dio una pésima lidia en el segundo tercio, que luego acusó en  la muleta, poniendo exigente. Quedó por encima de las posibilidades técnicas del torero.

Tampoco el madrileño Luis Miguel Amado ha tenido el debut soñado en la plaza de su pueblo. El enrazado pero noble  segundo de la noche tenía la ventaja que por sí mismo llamaba ya la atención del aficionado; su inconveniente era que había que someter aquella fuerza bruta. No pudo ser. Con el quinto, probablemente el más bonancible de la noche, se hicieron presentes sus buenos deseos, pero también sus carencias. Quizás haya venido a la calle de Alcalá antes de tiempo.

El más hecho de la terna, el más dispuesto también, fue el valenciano Javier Pascual, que ya con su primero --de embestida noble, pero carente de fondo—dejó apuntes de interés; sobre todo, el buen ritmo que supo imprimir al trasteo.  Con el que cerraba plaza, que acabó aquerenciado en tablas, consiguió una faena que fue a más, dejando claro que tiene técnica y entrega para resolver la papeleta. Sin embargo, no tuvo su noche con los aceros. Con todo, quizás sea el novillero que mejores apuntes ha dejado en lo que va de ciclo.