Martes, 20 de agosto de 2019
El encierro del día del Patrón se corrió dos veces
Los sanfermines de 1913, cuando Juan Belmonte se quitó de la novillada de feria
Los sanfermines de hace un siglo fueron como una pesadilla para Rafael El Gallo: hasta una manifestación de protesta le montaron a las puertas de la fonda donde se alojaba. Pero, en general, si se hace caso a la prensa taurina de la época, tan sólo Curro Vázquez salió bien librado de esta feria. Las fiestas navarras comenzaron con un caso poco usual: el encierro del día 7 de julio se corrió dos veces: en la primera, con cinco toros; en la segunda con el otro restante, que había quedado en la corraleta al inicial las carreras. Y acabaron con un gran chasco: para el día 13 se anunciaba la novedad de Juan Belmonte, todavía novillero, pero el trianero decidió caerse del cartel y la organización optó por cambiar la novillada por otra corrida de toros.
Redacción
Cartel de 1913, obra de Juan García de Lara

Los sanfermines de hace un siglo comenzaron con mal pie. Para el día 13, concluido ya el programa de corridas de toros,  se anunciaba la comparecencia en el ruedo pamplonés de la novedad del momento: Juan Belmonte, aún militando entre las novillería. Sin embargo, a última hora el trianero se descolgó del cartel y la Comisión decidió suspender la novillada.  Según se narra con especial detalle en “Los sanfermines que ha vivido el Gran Hotel La Perla. Desde 1881 hasta la actualidad”,  ante esta suspensión los organizadores optaron por montar una corrida extraordinaria, que sirvió para que el coso taurino asistiera a la primera toma de alternativa del siglo, la del torero Francisco Posada, completando la terna los diestros Antonio Fuentes y José Moreno Lagartijillo. Lidiaron seis toros de la ganadería del Duque de Tovar. Posada, triunfador de la tarde, cortó una oreja.

Lo que propiamente fue el ciclo ferial, discurrió entre el 7 y el 11 de julio, estando contratados los toreros Machaquito, Gallo, Vázquez, Gaona, Fuentes, Lagartijillo y Posada. De todos ellos destacó de una manera muy especial, aunque no para bien,  Rafael El Gallo, hasta el punto de que en la mañana de la última de feria un nutrido grupo de jóvenes fue hasta la fonda donde se alijaba el torero, situada en la calle San Antón, dando al torero una sonora serenata de pitidos y abucheos.

José Mª Iribarren recogió la anécdota de que este mismo año, en el coso taurino, “una de las cuadrillas del tendido de sol llevó a la plaza unas tijeras de madera enormes. Durante la faena del “divino calvo” las accionaban, invitando al diestro a que se cortase la coleta, mientras cantaban con la tonada del “Tápame, tápame”, el famoso cuplé que popularizó “La Goya”:

Comisión... la de Fomento,
no contrates más al Gallo
porque no vale un pimiento.

Dentro de las  singularidades de este 1913, se dio una poco usual: el encierro del día del Patrón se celebró dos veces: en la primera iban sólo cinco toros; en la segunda, el toro que se había quedado en la corraleta.

Así vio la feria el cronista de The Kon Leche

Por otro lado, el cronista del semanario The Kon Leche resumió lo ocurrido en el ruedo pamplonés con la siguiente crónica:










“¡Válganos San Fermín y qué tanda de festejos taurinos! Sobre todo al principio.

¡Qué primera corrida! Seis toros de Vicente Martínez murieron mechados por dos Rafaeles, ases    ellos de la baraja taurina. Machaco y Gallo oyeron pitos por toda su vida...

La segunda de la serie no fué mejor ni mucho menos. Esta corrida vino Gaona á ayudarles á hacerlo mal y también cumplió́ su cometido, que obligó al presidente á hacer uso del alguacilillo de los avisos. El González de Córdoba y el Calvo de Geles, por no dejarle mal, agotaron también el repertorio de lo malito... Las          broncas se oyeron allende el pirineo. Y eran Veraguas.

El tercer día verificose la tradicional corrida de prueba, jugándose toros de Alaiza. Son estos bichos navarros, unos animalitos colorados, ojos de perdiz, cortitos de cuerna y bravos como javatos. Haciendo la pelea en el mismo tercio, llegan á la hora de la muerte con todo el gas de la salida del chiquero.  iRaro ejemplar que     quisiéramos ver en la plaza madrileña!.

Con tales reses animáronse los coletudos de! día anterior, que derrocharon la filigrana. La actuación brillante de Curro Vázquez debió empujar también á los otros toreros.

Para el día cuarto del rosario taurino había encerrada una corrida de Miura bastante bronca y muy desigual. Gallo y Gaona oyeron pitos por su indecisión, si bien usaron con los miureños copiosos recursos toreros. Martín Vázquez siguió batiendo el cobre cortando orejas hasta  al presidente.

La final de feria Machaco, Gallo y Vázquez, agradó bastante a los navarros. ¡Ya era hora! Los tres espadas estuvieron lucidísimos con los bichos de Parladé. Dos ovaciones y una oreja para cada uno de los tres... ¡Y se acabaron las tradicionales corridas de San Fermín de los navarros!

                                                                          ----

—¿Qué ha hecho Rafael? ¿Por qué no ha lucido en San Fermín las filigranas que prodiga ahora por todas partes?

—Porque este año no le tocaba a Pamplona lo güeno...”