Sábado, 31 de octubre de 2020
Madrid: Concluyó el abono del Otoño
Plúmbeos "adolfos" sazonados con la improvisación de Ferrera
Antonio ferrera pasando al natural al "albaserrada" del que cortó una oreja. (Juan Pelegrín/Las Ventas)
La tarde resultó plúmbea de principio a fin, con el breve oasis del cuarto de la tarde, ante el que se pudo ver a ese buen torero y lidiador en el que se ha convertido Antonio Ferrera. Como en su crónica desde la contraquerencia escribe Gloria Sánchez-Grande, "ha vuelto a demostrar el grandioso momento profesional que atraviesa, siendo, con diferencia, el mejor lidiador del escalafón". Del resto mejor olvidarse, incluidos los albaserradas que envió Adolfo Martín para la ocasión.
Gloria Sánchez-Grande
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MADRID. Cuarto y último festejo de la Feria de Otoño. Con lleno en los tendidos, se ha lidiado una corrida de Adolfo Martín, desigualmente presentada, con algunos ejemplares muy armados y otros justos de remate. Mala en los tres tercios sin paliativos. Antonio Ferrera, palmas y oreja tras aviso; Javier Castaño, silencio en ambos; Iván Fandiño, silencio en ambos. Se desmonteraron David Adalid y Fernando Sánchez. También fue aplaudido en la brega Marco Galán.

Decepcionante, y a ratos desesperante, corrida de Adolfo Martín para rematar la Feria de Otoño. A diferencia del entretenido espectáculo que propiciaron en San Isidro, este domingo, de los seis albaserradas no embistió ni uno ante una plaza abarrotada.

Entre los matadores, destacó la improvisación de Antonio Ferrera que, con luces y sombras, pero siempre lleno de torería, salvó, a medias, la tarde. Magnífica su lidia al cuarto “adolfo”, ejecutando unos quites colmados de sabor añejo. Durante la faena de muleta, estuvo muy por encima de “Madroñito”, sacándose de la manga unos inesperados pases finales que le permitieron cortar una oreja protestada por parte del público. Si bien este premio puede considerarse excesivo, no es menos cierto que Ferrera ha vuelto a demostrar el grandioso momento profesional que atraviesa, siendo, con diferencia, el mejor lidiador del escalafón.    

Javier Castaño, a quien, con razón, ya le pesa la recta final de la temporada, realizó un infructuoso esfuerzo por exprimir alguna tanda limpia a sus “adolfos”, mientras que Iván Fandiño volvió a estrellarse contra un lote que no le dio la más mínima opción de triunfo. Durante la despedida, el de Orduña no pudo ocultar su contrariedad por esta Feria de Otoño que debería haber sido la de su consagración en Madrid. A pesar de cortar una oreja durante la corrida de Victoriano del Río, le ha faltado toro.

Dicen que los mejores comienzos nacen de los peores finales. Esperamos que, con este plúmbeo remate de la Feria de Otoño, se cumpla el refrán.