Domingo, 12 de julio de 2020
"Por su conservación de un legado centenario"
La ganadería de Miura, VII Premio Taurino del diario ABC
Eduardo y Antonio Miura, actuales responsables de la ganadería (ABC)
La ganadería de Miura ha sido galardonada con el VII Premio Taurino de ABC "por su conservación de un legado centenario, con fidelidad a su concepto del toro bravo y el mérito añadido de haber vuelto a lidiar con éxito en la Feria de San Isidro", según consta en el acta del Jurado que ha concedido este galardón, que añade a continuación: "Con este premio se quiere también rendir homenaje a la labor de tantos ganaderos, que, a pesar de todas las dificultades, han mantenido el tesoro de la casta brava, fundamento invariable de la Fiesta". A glosar este merecido premio dedica su columna habitual Ignacio-Sánchez Mejías en su blogs "Desde el tendido 2".
Ignacio Sánchez-Mejías
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Como ustedes conocen, ABC tiene instaurado un premio anual taurino que distingue a personas o instituciones que destaquen en el mundo de la Tauromaquia, no solamente en lo que a la temporada se refiere, sino a su trayectoria. En su VII edición dicho premio ha recaído en la ganadería de Miura, por su labor en pro del mantenimiento de un encaste histórico y su defensa del tesoro de la casta brava.

Ya saben ustedes de mi debilidad por esta ganadería, por lo que felicito al jurado otorgante por tan acertado fallo y a los ganaderos. Como aficionado he sido partidario de muchos toreros y ganaderías, pero creo que sólo he tenido dos debilidades. Una era Curro, que más que una debilidad era una religión. Significa esto que todo lo que hacía me parecía bien o era justificado. Hasta cuando estaba mal, o no estaba, se compensaba por cuando estaba como los ángeles, por no decir como Dios, siguiendo con lo de la religión. La otra debilidad es Miura.

Empezó cuando acompañaba de niño a mi padre, veedor de la Casa Chopera, a los encierros. El de Miura era especial. El encierro, como no se sabía cuánto iba a durar, empezaba con las primeras claras del día. Se entraba en la finca de noche cerrada y el oír los mugidos de los toros y el choque de algunos cuernos en la oscuridad, ya me quitaron todas las ganas de ser torero, si es que alguna vez tuve alguna. Los toros impresionaban, te miraban, embestían, cimbreaban el encerradero y alguno partía una puerta y se volvía al campo, y allí que tenían que ir los vaqueros por el toro resabiado que ya era más difícil volver a meter en el redil. Mientras tanto se hablaba de toros. También impresionada la figura de D. Eduardo. Siempre lo recuerdo de negro, dirigiendo la faena con ademanes pausados, sin levantar la voz y sin un mal gesto. Después de morir mi padre, nos enteremos que D. Eduardo iba a diario a la clínica, preguntaba en recepción por su evolución, y se marchaba, y así casi un mes. Un señor.

Me habrán leído alguna vez escribir que Miura es lo más cercano a la historia que tenemos en el Toro. Se han mantenido, contra viento y marea en la defensa de un encaste característico y diferente, y en los últimos tiempos, la labor de Eduardo y Antonio Miura se ha visto recompensada por grandes toros, como “Almendrero” en la Feria de Sevilla del 2013, o “Zahonero” en San Isidro u “Olivito” en San Fermín, esta temporada 2014. En el abono de Sevilla lleva tres años siendo de máxima expectación la corrida de Miura, con la inclusión de El Juli en 2013, después fallida, el cambio al cartel estrella del Domingo de Resurrección en 2014 y la reaparición de Eduardo Dávila en 2015 ¡Larga vida a Miura!