Sábado, 24 de agosto de 2019
MADRID: Vigésimo tercera de la feria de San Isidro
Baltasar Ibán abre la semana de los platos contundentes de cuchara
Torero ayudado por bajo de Fernando Robleño (Álvaro Marco/Las Ventas)
Una corrida de Baltasar Ibán bien presentada, con interés, pero también con sus complicaciones. ha abierto la semana que tocan bastos en el serial isidril, la semana de los platos contundentes de cuchara. De domingo a domingo, con el único remanso pacífico de la Beneficencia, del próximo miércoles, va desfilar lo más exigente del campo bravo. Y en el inicio, en el ruedo de Las Ventas se pudo ver a un sólido Fernando Robleño, con un oficio excelente y cada vez con más sentido en su toreo, además de sobrada contundencia con los aceros. Tarde sin mayores posibilidades para Serafín Marín y un tanto desdibujado Luís Bolívar..
Redacción
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MADRID. Vigésimo tercera de la feria de San Isidro. Tres cuartos de entrada. Cinco toros de Baltasar Ibán, dos de ellos cinqueños (4º y 5º),  bien presentados y de interesante pero desigual juego; y  un sobrero (6º bis) cinqueño de Torrealta (6º bis),  manejable mientras duró. Fernando Robleño (de blanco y plata con cabos negros), ovación y ovación. Serafín Marín (de azul marino y oro), silencio y silencio. Luis Bolívar (de azul celeste y oro), silencio tras aviso y silencio.

Comenzamos la semana de caminar cuesta arriba, con la sola llanura del día de la Beneficencia y que culminará con los miuras. Y para primer plato, la de Baltasar Ibán, que no es mal comienzo. La corrida tuvo interés, aunque desde luego ninguno de los cinco lidiados  egalara facilidades, por más que demostraran fijeza y eran prontos a los toques, y que mucho más que cumplieran ante los montados.

Brava condición tuvo el que abría plaza, aunque su poder no estaba en consonancia;  dificultades objetivas presentaron 2º y 5º, el lote de Marín; 3º y 4º, que eran de buena condición, se vinieron a menos demasiado pronto. El sobrero de Torrealta, siempre con la cara por las nubes. Siendo mejor y de mayor interés que las últimas lidiadas en Madrid, había que ponerse delante  los de Ibán.

Fernando Robleño lo hizo en sus dos turnos con una enorme dignidad y un oficio muy sólido, con seguridad en cuanto hacía. Su esfuerzo mereció mejor suerte. Después de unos comienzos mas dubitatitos, cuando apretó con el que abría plaza, llevándolo por abajo, cuajo un par de series magníficas, poderosas. Mejores fueron los comienzos ante el 4º, con el contratiempo grave que a partir de la segunda tanda el animal se fue muy a menos, acortando su recorrido.  Como mató por arriba y de forma contundente para Robleño fueron las dos únicas ovaciones de la tarde.

Después del esperanzador paso por Madrid en 2014, para este San Isidro la suerte estuvo muy rácana con Serafín Marín en el sorteo: le correspondieron los que menos posibilidades presentaban. Frente al suelto y mansote que hizo 2º abundó en muletazos, con una técnica estimable, pero sin decir mucho más. Frente al 5º, que no sabía lo que eran repetir sus embestidas, Marín también se mostró generoso en sus intentos, pero el lucimiento no podía llegar.

Esperanzas despertó el buen recibo capotero de Luis Bolívar al 3º, uno de los mejor condición, aunque fuera breve. Y con el buen ánimo inicial comenzó su trasteo de muleta, con unas primera series sobre la mano derecha muy ligadas; pero al cambiar de mano, cambió también la situación. Para finalizar estando premioso con los aceros. Ante el sobrero de Torrealta, carente de clase, el colombiano estuvo más empeñado que lucido, siempre en un tono menor.