Sábado, 24 de agosto de 2019
Atendido por el Dr. Val-Carreres
"Paquirri" sigue muy grave en la UCI de la Clínica Quirón de Zaragoza
Paquirri a su llegada a la Clínica Quirón. (Sandra Lario-Heraldo de Aragón)
Internado ya en la UCI de la Clínica Quirón de Zaragoza, bajo la vigilancia del Dr. Val-Carreres, Francisco Rivera Ordoñez "Paquirri" evoluciona de la forma prevista aunque se mantiene su pronóstico de muy grave. En las primeras 24 horas posteriores a la cornada no se han presentado complicaciones, como han confirmado las nuevas pruebas que le han realizado en la capital aragonesa. El torero es quien había pedido ese traslado, que se ha llevado a cabo cuando los médicos que le atendieron en el Hospital de Huesca entendieron que se daban las condiciones necesarias de seguridad para el herido. En principio, Paquirri continuará en la UCI al menos en las próximas 48 horas. En Zaragoza está acompañado de su esposa, Lourdes Montes, que en fechas inmediatas será madre por primera vez.
Redacción

Francisco Rivera Ordóñez había pasado la noche bien, dentro de la gravedad.  Con todas las cautelas del caso, los médico que le atienden, que le visitaron en la mañana de este martes, han informado que la evolución está siendo buena, no tiene fiebre y ni, en principio, ningún síntoma de infección o cualquier otra complicación. Pero los médicos insisten en ser muy prudentes sobre todo pronóstico, porque consideran que las primeras 48 horas después de la cornada son fundamentales.

El Dr. Crespo, cirujano jefe de la plaza de Huesca, que querido que se le hagan un escáner y ecografías en el hospital y dependiendo del resultado adoptar las medidas más adecuadas. “Cuando le cerramos la herida no había contenido fecal ni intestinal, pero deberán hacerle esas pruebas para descartar lesiones que se nos hayan podido escapar. El torero se ha marchado en la UVI estable, e incluso se ha despertado y ha hablado con su mujer, pero en este caso soy más cauto que nunca".

Y en efecto, las pruebas médicas realizadas durante la madrugada han venido a confirmar el primer diagnóstico y el  pronóstico del Dr. Crespo: o había ningún órgano vital afectado ni más destrozos o complicaciones de los inicialmente advertidos.

Ya al concluir la intervención quirúrgica –que se prolongó  por más de dos horas-- en la enfermería de la Plaza, el Dr. Crespo fue claro: "Es una herida terrible por lo que le ha hecho y lo que aún le puede hacer. Todos nos hemos dado cuenta cuando le hemos abierto de que el toro le ha podido matar en el ruedo. Pero la vida del torero no corrió peligro en ningún momento".

En declaraciones al semanario “Aplausos”, el cirujano ha explicado que "la cornada va de una fosa iliaca a otra. En la fosa derecha le ha metido el cuerno hacia la cavidad abdominal y lo primero que ha hecho el pitón es disecarle la arteria iliaca en 3 cm. Si en vez de disecarla y contundirla la desgarra, la situación podía haber sido trágica. Pero es que, además, el cuerno le ha levantado todo el colon ascendente, también el ciego, y le llega hasta la columna, donde tenemos pegada la aorta, que la ha pelado en 5 cm. Y lo mismo: si le llega a desgarrar la aorta, se nos muere".

"La cornada es gravísima, pero dentro de eso la suerte es que está vivo”, añadió el Dr. Crespo, que ni ocultó su temor a que se presenten focos de infección o  a que se puedan formar trombos, porque “aunque es un hombre joven y tiene las arterias sanas, en las primeras 24 horas pueden aparecer complicaciones muy serias".

 “Paquirri”, que hasta ahora era un torero poco castigado por los toros, sufrió este gravísimo percance en el curso de la primera corrida de la feria de Huesca, cuando al recibir de capote al 4º de la tarde --del hierro de Albarreal”-- el toro se le venció por el pitón derecho, no obedeciendo a la salida que el diestro le estaba marcando y le prendió violentamente y de lleno, teniéndolo enganchado en el pitón durante unos segundos que se hicieron interminables.

Desde el primer momento se percibió que era una cornada fuerte, aunque el torero en  todo momento se mantuvo consciente, pero con un gesto de profundo dolor en la cara, mientras los compañeros lo llevaban a la carrera hasta la Enfermería de la plaza, donde de inmediato se le intervino quirúrgicamente.

El parte médico firmado por el Dr. Crespo al concluir la intervención quirúrgica decía textualmente: "Herida por asta de toro en la región suprapúbica y fosa ilíaca derecha con dos trayectorias: una de 25 centímetros hacia la cadera izquierda, con desgarro de la musculatura de la pared abdominal, y otra de unos 40 centímetros que a través del oblicuo mayor y del transverso del abdomen penetra en cavidad adominal, contundiendo inicialmente la arteria iliaca. La herida, además, diseca colon ascendente y ciego para llegar a espacio retroperitoneal, desgarrando músculo psoas y disecando la aorta en unos 5 centímetros y llegando al cuerpo vertebral L3. Pronóstico muy grave".

Concluida la operación, Rivera Ordóñez fue traslado a la UCI del hospital San Jorge de la capital oscense, en donde permaneció hasta media tarde de este martes, cuando fue posible su traslado a la Clínica Quirón de Zaragoza,  para que sea atendido por el Dr. Valcarreres.

Tragedia en una tarde triunfal

El gravísimo percance de Paquirri  se produjo en una corrida que a la postre resultó triunfal, con sus codos compañeros de terna saliendo a hombros por la Puerta Grande.

Con  la plaza rozando el lleno en esta primera de la Feria de la Albahaca, se lidiaron dos toros de Juan Manuel Criado (1º y 5º) y cuatro  de Albarreal (2º, 3º, 4º y 6º bis), bien presentados y de buen juego, salvo el parado 1º. El 4º, causante de la cornada, atendía al nombre de “Freidor”, burraco de capa, de 455 kilos y astifino de pitones.

Poco pudo hacer Paquirri con el blandísimo toro que abrió la tarde, que difícilmente se mantenía de pie. Al recibir al 4º le sobrevino la cornada. El toro lo lidió El Fandi, quien acabó cortándole una oreja.

El torero granadino ya había obtenido un trofeo de su primer toro y fue ocasionado con el tercero que le correspondió lidiar.

Completaba la tarde Alberto López Simón, que cuajó una tarde rotunda. Si a su segundo le cortó las dos orejas, mejorar había toreado a su primero, del que perdió el doble trofeo al pinchar con la espada. Este triunfo, unido a los anteriores, ha cristalizado en que López Simón haya sido contratado para cubrir la vacante que ha dejado Paquirri en la corrida de reinauguración de la plaza de Illumbe.

La temporada de la reaparición

En el pasado invierno, Francisco Rivera anunció su propósito de reaparecer para conmemorar los 25 años de su alternativa, que recibió en Sevilla el 23 de abril de 19995 de manos de “Espartaco”. A este paso trascendental llegó después de cuatro años como novillero, en los que se consolidó como una fundada esperanza. Se mantuvo ininterrumpidamente en activo hasta el 12 de octubre de 2012, cuando se despidió de los ruedos en la plaza de Zaragoza.

Apoderado por José Cutiño, hasta la corrida de Huesca llevaba en su haber un total de 17 corridas de toros, estando anunciado en las principales plazas. Especial ilusión le hacía la corrida prevista para el jueves día 13, en la que con Enrique Ponce y José María Manzanares haría el paseíllo en la reinauguración de la plaza donostiarra de Illumbe, que ha estado cerrado en las tres últimas temporadas.

Entre otros compromisos pendientes de cumplir, “Paqurri” --como comenzó a anunciarse en la temporada de 2010—esta ahora preparando la tradicional corrida goyesca de Ronda, con la que mantiene una tradición heredada de su abuelo, Antonio Ordóñez. Para la edición de este 2015, que tendrá lugar el 5 de septiembre,  se anuncia un gran cartel: toros de Juan Pedro Domecq y de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, José María Manzanares, Cayetano y el propio Francisco Rivera Ordoñez, que encabeza el cartel.