Jueves, 13 de agosto de 2020
Un articulo importante de Agustín Díaz Yanes
Manolete y el callejero madrileño
Si Prieto y los exiliados españoles tan cruelmente perseguidos por Franco recibieron a Manolete como un torero de época, no entiendo que algunos historiadores o políticos quieran ensuciar su nombre. En estos términos puede resumirse el punto de vista del director de cine Agustín Díaz Yanes, un excelente aficionado, en un esclarecedor artículo publicado en la edición madrileña del diario "El País". Se trata de un texto que a buen seguro recibirá la unánime opinión de aficionados y no aficionados, en la medida que desmonta un mito, como aquel otro que tanto desmintió "Camará" de la polémica por la bandera republicana en la plaza: nunca se ponía ninguna bandera. Pero repiten lo uno y lo otro, como si así lo fueran a convertir en verdadero.
Agustín Díaz Yanes
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Leídos los excelentes artículos de opinión publicados en este periódico sobre el posible cambio de nomenclatura de algunas calles y plazas de Madrid, y comprobando que en listado aparece el nombre del diestro Manuel Rodríguez Manolete, me gustaría hacer unas puntualizaciones al respecto sobre la significación del gran torero en la historia española.

Cuando Manolete llegó a México en el año 1945 para debutar en la plaza del Toreo, el líder socialista en el exilio Indalecio Prieto, junto con otros republicanos y socialistas ilustres, invitó al diestro cordobés a una comida para homenajearle. Manolete, a pesar de las advertencias en contra, asistió al banquete, y allí se fraguó una gran amistad entre el líder socialista y el torero. Amistad que Manolete selló con una foto suya cuya dedicatoria decía así: “De español a español, Manuel Rodríguez Manolete”. Recuerdo que estamos hablando del año 1945, y que el diestro cordobés tenía que volver a España. A la España de Franco.

Prieto exhibió hasta el día de su muerte esa foto en un lugar prominente de su despacho, junto a la de Pablo Iglesias —fundador de PSOE— y la de Pau Casals.

Si Prieto y los exiliados españoles tan cruelmente perseguidos por Franco, y con el dolor todavía muy presente de los fusilamientos de familiares, amigos y correligionarios, recibieron a Manolete como lo que era, un torero de época, ofreciéndole su cariño y admiración, no entiendo que determinadas personas, historiadores o políticos, quieran ensuciar el buen nombre del diestro, que además de ser un torero excepcional fue una persona de una valentía moral difícil de valorar —siendo benigno— para los que no vivieron esos años espeluznantes, o no han leído lo suficiente sobre la terrible violencia franquista. O si han leído, han leído mal. Me temo que a propósito.

Pero lo más preocupante es que el grupo socialista en el Ayuntamiento de Madrid, que apoya al actual equipo de gobierno, desconozca, o prefiera desconocer, la historia de uno de sus líderes más destacados y la de su propio partido, y mantenga un silencio cómplice y estúpido. Para refrescarles la memoria les recomiendo las memorias de Prieto, alguna de sus biografías (Valdivieso, Cabezas), además de algún que otro libro escrito por republicanos españoles exiliados en México (C. Martínez), o los comentarios sobre Manolete de Ramón Gaya, pintor, republicano y exiliado.

Por cierto, Indalecio Prieto fue ministro de Hacienda y de Obras Públicas durante la República, y ministro de Marina y Aire y de Defensa durante la Guerra Civil. Murió sin poder volver a España, en el año 1962. Supongo que estas credenciales antifranquistas serán suficiente aval para que nuestros regidores municipales dejen tranquilo a Manolete.

© Agustín Díaz Yanes, El País, 22 de febrero de 2016