Sábado, 26 de septiembre de 2020
VALENCIA: Segunda de Fallas
José Garrido, una convincente puerta grande
Faena rotunda de José Garrido en Valencia (SPC)
Una actuación rotundamente importante. La protagonizó en Valencia José Garrido con el 3º de la tarde, en la que le abrieron de par en par la puerta grande. De principio a fin, el extremeño dejó claro que hay que contar con él, al menos con la misma intensidad que a los otros toreros nuevos. Para la ocasión se lidió un corrida de Fuente Ymbro, muy lejos de lo que se esperaba. Ni Juan José Padilla ni Jiménez Fortes pudieron ir más allá que de una tarde decorosa.
Redacción
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VALENCIA. Segunda de la feria de Fallas. Media entrada. Toros de Fuente Ymbro, de correcta presentación, pero bajos de raza y desigual juego. Juan José Padilla (de blanco y oro con cabos negros), silencio y ovación. Saúl Jiménez Fortes (de champan y oro con plata y cabos negros), silencio tras dos avisos y silencio tras un aviso. José Garrido (de caldera y oro), dos orejas y palmas; salió por la puerta grande.

Está claro. José Garrido no quiere ser el convidado de piedra en la temporada de los nuevos toreros.  Pide un sitio propio y de primera línea. Por lo que parece, salvo para su confirmación en Madrid y su única tarde de Sevilla, no se le ha dado paso a los carteles de las primera figuras. Valencia es buen ejemplo. Sin embargo, el torero extremeño cuenta con unos sólidos fundamentos para sorprender a todo en este 2016.

Pero comencemos por reseñar que la corrida que trajo Ricardo Gallardo resultó manifiestamente mejorable. Su pareja presentación corría en la misma suerte que su homogéneo comportamiento: todos añoraban los tiempos de la dehesa y por eso se iban de las suertes a las primeras de cambio, buscando la salida. Una corrida baja de raza, pero que cuando cogían los engaños los seguían con nobleza. En este sentido destacó especialmente el 3º y en menor tono el 4º; el peor lote fue a manos de Jiménez Fortes, junto al 6º, de cortísimo y violento viaje.

Importante, muy importante, estuvo Garrido con su primero. De principio a fin, con una estocada arriba. Toda la lidia era la propia de un torero con inteligencia despierta, buscando los terrenos mas adecuados y obligando al toro en los momentos precisos. Y todo realizado elegantemente, toreramente, tanto con el capote como con la muleta. Hubo series excelentes, abrochadas con pases de pecho monumentales. Y en la medida de lo posible, buscando que todo se hilvanara reunidamente. El espadazo final fue el prólogo para la concesión de las dos orejas. Con el incomodo y orientado 6º, volvió a estar firme y decidido, pero sin poder alcanzar cotas de mayor brillantez. Una lidia solvente, resuelta sin agobio alguno; una lidia de torero maduro.

No terminó de centrarse Juan José Padilla con el que abría plaza, mal lidiado en los primeros tercios y con mucha leña en el caballo. Después de un desafortunado tercio de banderillas, su faena de muleta en ningún momento cogió vuelos. Con el más noble 4º, trató de sacar al Padilla de siempre, desde los muletazos rodillas en tierra; pero el fuenteymbro con su permanente salirse de las suertes deslucía los intentos. Con media estocada en buen sitio, el toro hizo a por él y le dio una señora paliza, de la que al término del festejo tuvo que se asistido en la enfermería.

Como ya dejara claro en el Palacio Vistalegre, en Madrid, Jiménez Fortes con los percances olvidados. Sigue pìsando los mismos terrenos y con la misma firmeza que siempre. Es lo único que pudo dejar claro en esta tarde fallera, en la que se las vio con el lote más complicado. Pero también sigue acusando una torpeza de piernas --que arrastra desde novillero-- que al final lo pone en riesgo.