Jueves, 24 de octubre de 2019
MADRID: Tercera del abono de Otoño
Épica con goterones de arte frente a una corrida mansa y complicada
Un buen trincherazo de Curro Díaz. (Juan Pelegrín/Las Ventas)
Si nos quedamos tan sólo con los momentos sublimes de Curro Díaz y la autenticidad de José Garrido --que hubo fases de la tarde en la que estuvieron épicos--, habría material para una bonita crónica sobre el arte del toreo. Lo que ocurre es que resulta imposible disgregar esos momentos de los muchísimos más de mala mansedumbre, como la que demostraron los toros de Puerto de San Lorenzo, una corrida bien comida pero de pésimo juego, que se llevó por delante lo que pudo ser y no fue esta tercera del abono.
Redacción
 Reconocimiento al valor y la firmeza de Román

MADRID. Tercera del abono de Otoño. Tres cuartos de entrada. Toros de Puerto de San Lorenzo, bien presentados pero de pésimo juego,  Curro Díaz (de grana y oro), ovación, fuerte ovación y ovación. José Garrido (de nazareno y oro) , palmas, ovación cuando le llevabam a la Enfremería y ovación tras dos avisos.

PARTE MÉDICO DE JOSÉ GARRIDO: “Herida en región glúteo izquierda de 10 centímetros que afecta a tejido celular subcutáneo. Contusiones múltiples. Pronóstico reservado que no le impide continuar la lidia”.
PARTE MÉDICO DE CURRO DÍAZ: “Contusiones múltiples pendiente de estudio radiográfico. Pronóstico reservado”.

Si el abono de Otoño ya le nació a Taurodelta bastante escuálido de sustancia, con más que una división de opiniones entre la afición, a la saliente empresa solo le faltaba que la corrida de Puerto de San Lorenzo diera tan lamentable juego. No se puede enturbiar mas una despedida. Es lo cierto que la Empresa poca, por no decir que ninguna, responsabilidad tiene el juego de los “frailes”. Pero cerrar una etapa con semejante petardo no constituye precisamente un plato de gusto, salvo que este domingo se enmiende la plana con la corrida de Adolfo Martín.

Con todo, tanto Curro Díaz como José Garrido dejaron en el ruedo de Las Ventas momentos verdaderamente épicos, además de unos ramalazos de arte importante. Especialmente el de Linares tuvo detalle sublimes. Con la disposición que demostraron los dos toreros qué buena tarde de toros nos hemos perdido.

La bien comida corrida que se crió en Puerto de la Calderilla fue en su conjunto mansísima. Pero además de muy feo estilo y con un pleno de complicaciones. Todos ellos muy sueltos frente a los engaños, desarrollando a peor conforme avanzaba la lidia, acabando buscando directamente al hombre. El 4º fue un buen ejemplo de todo ello, que se le iba directamente al pecho a José Garrido. Cuando la tarde ya había caído en el abismo,  saltó al ruedo el 6º, el único que tuvo apuntes de nobleza; demasiado tarde para levantar los ánimos, pese al esfuerzo de Garrido. Hablando por pura analogía, bien parecía una corrida diseñada para estrellar al mano a mano, por mas firmes que estuvieran, que lo hicieron e incluso en demasía, hasta tener que visitar la Enfermería después de varias volteretas impresionantes.

Curro se entregó durante toda la tarde de una forma encomiable. Pero en el recuerdo deja, sobre todo, esos chispazos de tanto arte que dejó en muchos momentos. Muletazos de seda para un toro rebrincado. No tenía opción para redondearlo, pero el arte que sacó a pasear era de muchos quilates. Hubo muletazos de cartel, recortes de los que levantan del asiento y siempre una torería enorme.  Por eso, más allá de la estadística el torero se ha reivindicado con fuerza en Madrid. Y además de forma épica.

La oportunidad de este sábado era importante para Garrido, que venia a confirmar en Madrid los sólidos triunfos del verano. Dejó clara que esa era su intención con los tres que lidió; luego los de Fraile hicieron en la práctica todo quedara ahí. Estuvo siempre firme y dando la cara con autenticidad; pero de ahí difícilmente se podía pasar. Incluso ya muy maltrecho, por la paliza que le propinó el 4º,  dio la cara con el cerró la tarde, hasta salir de la Enfermería para matar al 6º.