Lunes, 22 de julio de 2019
MADRID: Última del abono de Otoño
Una tarde de apuntes, pero sin remate
"El Cid" dejó el sello de su recuperación (Fotos: Juan Pelegrín/Las Ventas)
Ha sido una corrida en la que abundó casi siempre la nobleza, que luego se diluyó por la falta de raza. En este tránsito se escapó entre las manos la última del abono de Otoño, con una excelente entrada en los tendidos. Sufrió "Rafaelillo" las consecuencias de las apuestas de los aficionados por el toro que abrió plaza, que tuvo calidad, frente al quehacer de su matador. "El Cid", todavía con el espíritu de su indulto en Santander, alumbró buenas esperanzas, que los de Adolfo Martín se encargaron de vaciar pronto, tan pronto como se rajaron. Se las entendió "Morenito de Aranda" con el lote menos favorecido por la suerte. En resumen, una tarde de tantas, con destellos luminosos pero sin continuidad alguna.
Redacción
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MADRID. Ultima del abono de Otoño. Tres cuartos largos de plaza:  el 85% del aforo. Toros de Adolfo Martín, bien presentados, encastados pero la mayoría bajos raza; el mejor el 1º, muy aplaudido al arrastre. Rafael Rubio “Rafaelillo” (de azul cobalto y oro), palmas y ovación. Manuel Jesús “El Cid”, ovación y ovación tras un aviso. Jesús Martínez “Morenito de Aranda” (de burdeos y azabache), silencio y silencio.

Entre que era domingo y el tirón del cartel de los “adolfos”, se despidió el abono de Otoño con una excelente entrada y en tarde muy agradable. Luego las cosas no discurrieron como era de desear, porque los albaserradas apuntaron más que disparar: para el ganadero podría decirse que le salvaron la tarde; para los toreros ofrecieron las posibilidades a cuenta gotas.

Bien presentada y con el sello de su Casa, entre los toros de Adolfo Martín abundó la falta de raza, que hubiera sido muy conveniente porque la buena casta y la bondad no estuvieron ausentes; ocurrió que no se pudo desarrollar. A excepción del lote de “Morenito” --3º y 6º--, que no le permitió alegría alguna, el resto más que dejaba estar. Muy bueno fue el 1º, incluso con esa espectacularidad que hace que el aficionado se incline por el toro en detrimento de su matador; tuvo bondad el 2º hasta que se rajó, que fue pronto; también el 4º tenía sus cosas positivas y el 5º, que seguía por abajo y con clase los engaños, duró un suspiro, después de haber tomado un segundo puyazo desde lejos, con alegría y buen galope.

“Rafaelillo” tuvo como verse de primeras como las apuestas se pusieron a favor de “Carpintero”. El torero murciano estuvo muy decoroso, pero no al mismo nivel que su enemigo. Manejó los engaños con buen pulso, pero el “adolfo” pedía otra cosa. Entre otras, apretar más a la hora de comprometerse en la faena de muleta. Vistas las condiciones del toro, el personal esperaba otra faena. Pero no llegó.  Por eso se dividieron las opiniones que cuando trató de saludar desde el tercio. Al que hacía 4º, sobre todo, le recetó un espadazo de categoría, que por sí solo ya justificaba la ovación que recibió al concluir una faena entonada pero desigual, sin arrebatarse en ningún momento, aunque con limpieza y pulcritud.

Alumbraron las esperanzas cuando “El Cid” pasó sobre la mano izquierda al segundo. Era “El Cid” que gusta en Madrid, llevando a su enemigo por abajo con buen pulso. Lo repitió en la primera serie sobre la mano derecha. Pero el toro ya se vino a menos hasta rajarse. Volvieron las esperanzas cundo desde los terrenos de afuera citó con la derecha al 5º, de buena condición, descarado de cuerna pero con menos volumen. Pero otra vez se volvieron a diluir las ilusiones: el “adolfo” se rajó y dijo que nones. Debe reconocerse que por “El Cid” esta vez no ha sido; sacó a relucir lo mejor de sí mismo, pero las condiciones de sus enemigos apagaron demasiado pronto esas luces.

Comenzó su año taurino “Morenito de Aranda” con un buen toque de atención en Las Ventas; lo ha cerrado con un lote imposible. Su primero, además de carente de raza estaba cogido con alfileres; el que cerró la tarde, fue siempre a su aire, distraído y sin celo alguno. A ambos los lidió con decoro.

La novillada matinal
Puerta grande para Francisco de Manuel  

MADRID. Final del certamen de “Camino de Las Ventas”. Un cuarto de entrada. Novillos y erales  de Jandilla –2º y 3º con el hierro de Vegahermosa--, manejables. El novillero con caballos Daniel  Menes, ovación tras aviso y ovación. Alfonso Ortiz, ovación y palmas. Alejandro Adame, oreja y ovación tras dos avisos. Francisco de Manuel, oreja y oreja con petición de la segunda; salió a hombros por la puerta grande.