Jueves, 22 de agosto de 2019
Club Cocherito: Análisis de las Corridas Generales 2016
El abandono del "toro de Bilbao" y carteles sin personalidad: la pérdida de las señas de identidad
Coloquio en el Club Cocherito sobre las pasadas Corridas Generales
Como en otras ocasiones, el Club Cocherito ha promovido un debate para valorar el desarrollo de las padas Corridas Generales de Bilbao. Y la conclusión está clara: las malas entradas toman su causa de la pérdida de la señas de identidad que siempre caracterizaron a la plaza de Bilbao, con carteles mediocres y un paulatino alejamiento de lo que siempre fue "el toro de Bilbao". Pero como dijo uno de los intervinientes, frente a esta continuada cuesta abajo, "se repiten las excusas de otros años y, me da la impresión, de que se ha perdido un tiempo precioso para solucionar el problema".
Redacción

La desigual presentación de los toros de varias ganaderías (muy especialmente la de Victorino Martín) y la deserción de espectadores que, en muchas de las tardes, provocó un aspecto desolador de los tendidos, fueron los asuntos centrales del debate analítico de las Corridas Generales 2016 de la capital vizcaína celebrado en la sede del Club Cocherito de Bilbao.

El debate tuvo como invitados al representante de la Junta Administrativa de la plaza, Andoni Rekagorri; al crítico taurino del diario “El País” Álvaro Suso, y al escritor y columnista de “El Correo”, Pablo Martínez Zarracina.

Abrió el fuego Andoni Rekagorri para defender la idoneidad de los carteles configurados con, según él, las ganaderías triunfadoras de años anteriores y otras de reconocido prestigio torista y con las figuras del toreo que habían cortado orejas en  ferias precedentes y con los jóvenes emergentes como Garrido, Roca Rey o López Simón.

Tratamos de crear un ambiente positivo desde los primeros días de la Feria pero se cebó con nosotros la mala suerte con las cogidas y posterior caída del cartel de Manuel Escribano, triunfador en Sevilla, y del peruano Roca Rey”, arguyó Rekagorri para tratar de justificar la escasa asistencia de espectadores y reconoció la “angustia generada en el seno de la Junta ante esos tendidos vacíos”.

El crítico taurino Álvaro Suso fue menos complaciente con la gestión de quienes dirigen los designios de Vista Alegre y les responsabilizó de “la pérdida de las señas de identidad del Bilbao taurino. Además de una mala selección de los toros, los carteles son anodinos porque faltan gestos de los toreros anunciados, como ocurría antaño, y todo se ciñe a contratar a los toreros jóvenes igual que se hace en cualquier otra feria. Y todo es consecuencia de que la organización de las Corridas Generales se hace al margen de la afición”.

Criticó la falta de un marketing adecuado para animar a los espectadores a acudir a la plaza y aseguró que con esas maneras anticuadas “el aficionado prefiere ver la corrida en cualquier bar, tomándose una cerveza, que acudir a la plaza”.

Para el escritor Pablo Martínez Zarracina, la conclusión última de lo acontecido este mes de agosto en Vista Alegre es que “se ha materializado el desencanto y la decepción se ha hecho patente y manifiesta”. Apuntó que el descontento ha sido general y no por asuntos puntuales referidos a los toros o a los toreros y que estaba seguro de que “sin que se viese tanto cemento, los análisis hubieran sido otros”.

Se refirió a una reciente entrevista que se le hizo al máximo responsable de los asuntos taurinos de la Junta, Javier Aresti, en la que “se repiten las excusas de otros años y, me da la impresión, de que se ha perdido un tiempo precioso para solucionar el problema”.

En el turno de participación de los aficionados “cocheristas” que acudieron al debate se repitieron las acusaciones  de endogamia, inmovilismo y obsolescencia referidas a la Junta Administrativa, que al decir de muchos, sigue haciendo oídos sordos a las propuestas que le llegan desde la calle.

De las críticas tampoco se salvó la casa Chopera y hubo más de una voz que abogó por  sacar a concurso la gestión taurina de la plaza para tratar de revitalizar la fiesta en Bilbao.