Viernes, 25 de septiembre de 2020
La cuestión no es nueva, pero nunca se aborda
Desde Andalucía se reabre el debate sobre la modernización de la Tauromaquia
Grabado de la colección de la Real Maestranza
"Solo mediante la reforma podremos explicar que la tauromaquia es un patrimonio cultural", asegura un alto cargo de la Junta de Andalucía. En una conversación con Antonio Lorca, cronista taurino del diario "El País", plantea la necesidad de abrir un periodo de estudio para valorar hasta que punto se puede llegar en la actualización y la modernización de la Tauromaquia en el siglo XXI, sin que ello suponga una quiebra en los valores que deben ser esenciales al toreo. La reforma del Reglamento Taurino --que para todos resulta urgente e indispensable-- podría ser la herramienta y el escenario para ese debate.
Redacción
 El cambio
 La encrucijada de la fiesta de toros
 Marcelino Moronta: "El Reglamento único es un anhelo con el que soñamos casi todos los sectores"
 Marcelino Moronta: "Las normativas han confiado poco en el aficionado"
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La idea en sí no es nueva. Uno de los primeros que la esbozó fue Fernando Fernández-Figueroa Guerrero, uno de los presidentes en la Real Maestranza, en un articulo titulado  “La encrucijada de la fiesta de toros”, publicado en el ABC de Sevilla en junio de 2012 [1]. Allí ya planteaba la hipótesis de unos cambios necesarios.

Escribía entonces Fernández-Figueroa: “La fiesta brava no está de moda como no lo están las actividades que tienen en los animales el protagonista activo. Más, la pervivencia de estas actividades no puede justificarse únicamente en argumentos sociales y culturales del pasado. No debemos anclarnos en su justificación histórico-cultural. Debemos reflexionar si conviene  adaptar la fiesta a la nueva sociedad sin perder ni un ápice de su integridad para superar aquella justificación. Esta es la encrucijada”.

Y entre otras opciones planteaba una idea, que ahora reaparece en un responsable de la Junta de Andalucía: “la muerte del toro es la culminación del rito, pero  evitando con ella, como parte del espectáculo, el sufrimiento innecesario. Me refiero a los interminables pinchazos y descabellos que a veces se producen a un animal ya agonizante, aun dentro del tiempo de los avisos reglamentarios. Así, si el lidiador -un profesional matador de toros- no lo hace con la dignidad que el toro merece, en dos o tres intentos de espada o de descabello, el toro se devolverá a los corrales”.

Pero también incidía igualmente en la urgente necesidad de modificar el vigente Reglamento Taurino, una cuestión que la ANPTE viene pidiendo desde hace tiempo. Y así, por ejemplo, Marcelino Moranta, su presidente, no se ha cansado de decir que “el Reglamento único es un anhelo con el que soñamos casi todos los sectores"[2]. Pero también en algunos de los documentos de trabajo abordados en sus Asamblea, la Asociación se ha referido al asunto, a la búsqueda de una respuesta proporcionada a la cuestión de si es posible una humanización de la Tauromaquia sin que por ello se socaven sus principios básicos.

Ahora es un alto cargo de la Junta de Andalucía, que prefiere omitir su nombre para evitar polémicas innecesarias, quien vuelve a referirse al asunto como materia de estudio. Lo recoge en detalle Antonio Lorca, en las columnas del elpaís.es [3]En el curso de esa conversión traslada al periodista su inquietud: “estoy convencido de que se deben producir cambios para responder a los enemigos de la fiesta y nos entienda la sociedad en su conjunto. Sin perder la esencia podríamos abrir un debate para eliminar la sangre innecesaria, que no es un espectáculo agradable para nadie. No queremos imponer nada, no hay prisa, pero este es un asunto que debemos abordar para humanizar y modernizar la fiesta de los toros”.

Según le comentaba a Lorca, desde la Junta de Andalucía están tomando contacto con todos los sectores, aunque confiesa que si bien todos coinciden en la necesidad de modernizar el espectáculo, pero luego confiesa que “nadie sabe qué se puede hacer, y, lo que es más grave, nadie quiere dar el primer paso”.

El debate, pues, ya está abierto. Y no es ninguna ocurrencia: nos encontramos ante una cuestión que antes o después deberá abordarse. Con serenidad, con criterios muy ponderados. Siempre será mejor que ese debate se desarrolle entre aficionados y profesionales, que dejarlo al albur de personas desconocedoras de la realidad del arte del toreo y, además, dependientes de sector interesados hasta económicamente en erradicar la Tauromaquia.

Por su indudable interés, reproducimos  a continuación el texto íntegro de la crónica de Antonio Lorca:

La Crónica de El País
Andalucía quiere abrir un debate para eliminar “sangre innecesaria” del toro

ANTONIO LORCA
 “¿Cómo justifico y explico a mis hijos que un espectáculo con raíces culturales, medioambientales y económicas, en el que se produce la muerte de un animal, es un elemento cultural? Ese es el problema. Necesitamos hacer pedagogía porque la tauromaquia es algo más que una sencilla e importante corrida de toros. Y lo curioso es que el sector plantea inquietudes, pero nadie hace nada. Yo estoy convencido de que se deben producir cambios para responder a los enemigos de la fiesta y nos entienda la sociedad en su conjunto. Sin perder la esencia podríamos abrir un debate para eliminar la sangre innecesaria, que no es un espectáculo agradable para nadie. No queremos imponer nada, no hay prisa, pero este es un asunto que debemos abordar para humanizar y modernizar la fiesta de los toros. ¿No te parece?”

Quien habla es un alto cargo de la Junta de Andalucía, en el curso de una charla informal, en la que reflexiona sobre el momento que atraviesa la tauromaquia. Prefiere que se omita de momento su nombre para evitar polémicas innecesarias, pero no se opone a que se conozcan sus opiniones, persuadido, como dice estar, de la urgencia de afrontar los cambios.

“El Gobierno de Andalucía es el único que cuenta con una partida presupuestaria para los toros, cifrada para el año 2017 en 100.000 euros, que se dedican, fundamentalmente, a las escuelas taurinas. Defendemos la fiesta, y lo hacemos a pesar de las distintas sensibilidades que sabes que existen en el seno del Partido Socialista sobre la fiesta. Pero no pretendemos ser protagonistas. No es nuestro papel. Queremos ayudar, y entendemos que este momento debemos recoger las inquietudes del sector y buscar alternativas. Yo soy de los que opinan que si no modernizamos el mundo de toro, fracasaremos”.

 “A veces, la muerte final del animal se convierte en un espectáculo poco edificante con el reiterado mal uso del descabello y la puntilla”.

 “De momento, lo que estamos haciendo es hablar con todos los afectados -toreros, ganaderos, empresarios, etc- y, fíjate, que todos están de acuerdo en que el sector se debe mover, se debe actualizar, o modernizar, llámalo como quieras, pero nadie sabe qué se puede hacer, y, lo que es más grave, nadie quiere dar el primer paso”.

 “Ese empuje inicial corresponde a la Junta de Andalucía. Ya sé que en alguna reunión del Consejo Asesor Taurino de Andalucía (CATA) se ha hablado de la necesidad de reformar la normativa sobre los festejos populares y las escuelas taurinas, y me parece muy bien. Hay que tener en cuenta que los primeros suponen más del cincuenta por ciento de los espectáculos que se celebran en Andalucía, y que están en funcionamiento 26 escuelas. Mi opinión, por ejemplo, es que se debería retomar aquella iniciativa del Ministerio de Educación para incluir en la Formación Profesional un curso de capacitación para ejercer como novillero, subalterno a pie o a caballo y actividades agrícolas. ¿Por qué no? Son muchos los chavales que actualmente reciben formación en las escuelas taurinas y habría que ofrecerles un título que les acredite para el ejercicio de la profesión y los especialice, en su caso, en las distintas actividades agropecuarias. El futuro solo será posible si somos capaces de contar con personas muy bien formadas”.

 “Pero lo que más preocupa es la reforma del Reglamento Taurino. Andalucía debe liderar la actualización de la normativa y ofrecer respuestas a las interrogantes que hoy plantea la tauromaquia. La fiesta ha sido siempre un espectáculo en constante evolución, y así debe seguir siendo. El debate sobre la sangre está ahí, pero no es el único. A veces, la muerte final del animal se convierte en un espectáculo poco edificante con el reiterado mal uso del descabello y la puntilla. Hay soluciones y debemos buscarlas. Nos quejamos de que las corridas son interminables. ¿Se pueden reducir los tercios? ¿Se puede utilizar un caballo en lugar de dos? ¿Qué sentido tienen hoy las banderillas negras? ¿Y las orejas como trozos de carne sanguinolentos? ¿Se podrían sustituir por otro premio?”.

 “La fiesta debe responder a la sensibilidad del siglo XXI”.

 “En definitiva, debemos proteger más al toro; la fiesta debe responder a la sensibilidad del siglo XXI, de tal modo que la sociedad en general, el espectador y el propio aficionado mejoren su percepción sobre la misma. Solo mediante la reforma podremos hacer pedagogía, y explicar a nuestros hijos que la tauromaquia es un patrimonio cultural”.

[1] Fernando Fernández-Figueroa Guerrero: “La encrucijada de la fiesta de toros”
http://www.taurologia.com/articulo.asp?idarticulo=1724&cod_aut=a12dcw21ag6ffd

 [2] Marcelino Moronta: "El Reglamento único es un anhelo con el que soñamos casi todos los sectores".
http://admin.taurologia.com/administracion2/mod_contenido.asp?idarticulo=2760
http://www.taurologia.com/marcelino-moronta-reglamento-unico-anhelo--2762.htm

[3] Antonio Lorca: “Andalucía quiere abrir un debate para eliminar “sangre innecesaria” del toro”.
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/03/el_toro_por_los_cuernos/1483439231_303492.html