Viernes, 24 de noviembre de 2017
In memoriam
Ha muerto Gregorio Sánchez
Este pasado jueves falleció en su domicilio en Galicia el matador de toros Gregorio Sánchez, una de las grandes figuras de su época. Contaba 87 años y hace tres se jubiló como profesor de la Escuela Taurina de Madrid, de la que fue un puntal insustituible. Con 10 puertas grandes de Las Ventas en su historial, el torero de Santa Olalla tuvo siempre un gran cartel, en Madrid y fuera de Madrid, por sus formas clásicas, pero también por una excelente técnica y un valor reconocido por todos. Descanse en paz.
Redacción
 Gregorio Sánchez, la tarde de los seis toros y las siete orejas, en cinco cuartos de hora

En la tarde del jueves, 22 de junio, falleció en su domicilio familiar de Galicia, donde residía desde su jubilación como profesor de la Escuela de Tauromaquia de Madrid, el matador de toros Gregorio Sánchez, a  que contaba ya de 87 años.

Figura del toreo en una etapa en la que el escalafón estaba plagado de figuras, de su dimensión como torero puede ser un ejemplo el hecho de que abriera por diez veces la puerta grande de Las Ventas, una plaza en la que contó siempre con una gran admiración. Aun hoy se recuerda su gran gesta del 19 de junio de 1960, cuando lidió, en poco menos de hora y media, seis toros de Barcial a los que cortó un total de siete orejas.

Pero igualmente fue muy respetado por toda la geografía de España por la autenticidad de sus tomar de entender el toreo, basado en las formas más clásicas y en una excelente técnica.

El toreo actual pierde con Gregorio Sánchez a uno de sus referentes principales. Pero pierde, además, a uno de esos maestros que supo transmitir la verdad del toreo a las nuevas generaciones que pasaron por la Escuela Taurina de Madrid.

Gregorio Sánchez y Mondeño, en la alternativa de Andrés Vázquez

El torero, el maestro

Gregorio Lozano Sánchez nació en Santa Olalla (Toledo)  el 8 de mayo de 1930. Cuando protagonizó esta Corrida del Montepío tenía, pues, 30 años casi recién cumplidos. Después del duro aprendizaje de las capeas castellanas, el 15 de octubre de 1952 hizo su primer paseíllo acompañado por los del castoreño; fue en la plaza de Guadalajara, acompañado por Manuel Sevilla y Morenito de Córdoba, con novillos de Luciano Cobaleda. En agosto de 1953 acudió a la madrileña plaza de Carabanchel y un año después, el 8 de agosto de 1954, hizo su debut en Las Ventas, con Luis Díaz y José Rivas, ante novillos de Ignacio Rodríguez Santana.

Adquirió el grado de matador de toros el 1 de abril de 1956 en el ruedo de la Maestranza sevillana, de manos de Antonio Bienvenida y en presencia de Joselito Huerta, con toros de Joaquín Buendía. Tres meses después –un 14 de junio—confirmó el doctorado en Madrid, de manos de Cesar Girón y con Alfonso Merino como testigo. Los toros pertenecían a la ganadería de don Antonio Pérez. Aquel invierno, el 2 de diciembre, refrendó su nuevo grado en la Monumental de México, de manos de Manuel Capetillo y con Humberto Moro como tercer espada, ante toros de La Laguna. En el escaso periodo de ocho meses cumplió, pues, con los tres compromisos.

Fruto de este tirón inicial, durante las emporadas de 1957 y 1958 encabezó el escalafón superior, contabilizando en ambas ocasiones un total de 87 festejos. Se retiró del toreo activo en Madrid, el 30 de septiembre de 1973.

En la plaza de toros de Las Ventas hizo el paseíllo como matador de toros en 50 ocasiones, cortando un total de 39 orejas y salió a hombros por la Puerta Grande en nueve ocasiones como matador y una como novillero, lo que le hace ser el cuarto torero en lograr este hito, superado solamente por Santiago Martín “El Viti”, Paco Camino y Antonio Bienvenida.

En el año de su adiós a los ruedos se le concedió la Gran Cruz de Beneficencia, por su desinteresada participación en numerosas ocasiones en festejos benéficos y por sus gestiones en pro del Montepío de Toreros.

Desde su retirada y hasta que le llegó el momento de la jubilación  en 2011, hfue  director artístico de la Escuela de Tauromaquia de Madrid, en una de las etapas más brillantes del Centro que lleva el de nombre de Marcial Lalanda.

Distintas organizaciones de aficionados reclamaron que Gregorio Sánchez contara con un azulejo conmemorativo en la plaza de Las Ventas, junto a los demás toreros con historia. Por recelos poco comprensibles de quienes en ese tiempo gobernaban el Centro de Asuntos Taurinos, no quisieron atender estas peticiones. No fue hasta 2015, con el cambio total de los que mandaban en la plaza, cuando una de sus primeras decisiones fue, justamente, llevar a cabo la colocación de este azulejo, para el que el torero toledano tantas méritos ha reunido dentro y fuera de los ruedos.