Sábado, 15 de agosto de 2020
Ante una nueva temporada
La rueda echa a andar, a la espera de sorpresas
Así que pasa la fiesta de los Reyes, el toreo en su conjunto fija ya mirada en la inminente primavera, a la espera de una nueva temporada, de la que se ha venido hablando a lo largo de todo el invierno. Para los aficionados son meses para hacen balances y para anidar esperanzas. Luego los misterios de la Fiesta se encargarán de traernos las sorpresas, que grandes o pequeñas siempre se dan. Con la feria de Ajalvir se comenzó a escribir el libro de 2018; así que lleguemos a Zaragoza conoceremos lo que ha dado de sí la nueva temporada.
Redacción
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Por San Blas, la feria de  Ajalvir (Madrid)  cada año abre una nueva temporada. Por el momento para la de 2018 en el horizonte no aparecen novedades mayores, salvo el final que tengan los llamativos casos de Zaragoza y El Puerto de Santa María, aunque lo más probable es que no pase nada digno de mención. Pero por el circuito de los ruedos las sorpresas nacen cuando menos se esperan.

El año taurino arranca bajo la batuta de los mismos nombres. Los ya consagrados Ponce, El Juli, Talavante, Cstella, etc. siguen su camino encabezando del escalafón, con la pequeña novedad de la campaña singular que quiere desarrollar Morante. Y el grupo de los que aspiran a mandar continúa comandado por Roca Rey, Ginés Marín y José Garrido, principalmente. Con todo  un hecho no frecuente radica en el reconocimiento generalizado que recibe Antonio Ferrera, que después de un 2017 espléndida, ya tiene honores de cartel de Resurrección en Sevilla.

Se habla de algunos gestos --o gestas, según se quiera-- pero ese termino anda bastante devaluado. A cualquier cosa, que debiera ser cotidiana como siempre ocurrió en la historia,  se la eleva a tales rangos; hoy ni en sueños se concibe que las primeras figuras tienen que dar la cara de modo necesario, matando en laos grandes abonos la corrida de Miura como hacían Joselito y Belmonte, o como Manolete y Pepe Luís. 

Pero, al final, todos miran hacia Galapagar, donde José Tomás, el más deseado, guarda la llave de lo que hará durante 2018. De lo que diga esa libreta dependen muchos abonos.

En la dehesa siguen mandando la procedencia  domecq. Como en las temporadas anteriores. Muchos esperan que Victorino Martín puede repetir, y van ya 3 años, una temporada excepcional, como no son pocos los que lamentan que la corta camada de esa sorpresa que se llama Rehuelga no tenga más que una corrida para este año.  Por eso, al echar andar el año la novedad radica en los cambios que se producen en una ganadería muy demandada: la de Núñez del Cuvillo, de la que su hasta ahora gestor --Álvaro Núñez Benjumea-- se ha desligado para emprender su propia aventura como criador, como antes hizo su hermano con Francisco con el hierro de Núñez de Tarifa.

En el mundo empresarial, como no podía ser de otra forma, todos miran hacia los movimientos que haga Simón Casas, que aunque y haya perdido por el momento Zaragoza tiene los mayores poderes del toreo, si los medimos por número de festejos y por aforos que pone a la venta. Ya ha definido lo principal: 33 tardes en San Isidro, en las que irán incluidas la Cultura y la Beneficencia. En los meses que vienen conoceremos cuál es el calado real de su alianza con, Ramón Valencia, el gestor de Sevilla.

Pero no se podrá perder de vista al grupo  que líder a Alberto Bailleres, que siempre ha demostrado vocación de crecimiento en España. Ya controla en buena medida las plazas que hasta ahora gestionan los sucesores de Martínez Flamarique SL. Por más que lo nieguen, todo el mundo sigue convencido que su mirada se dirige a dos plazas como las de Sevilla y Madrid, de muy difícil acceso hasta ahora. Pero el Derecho Mercantil ofrece muchas posibilidades para crece, incluso en una segunda derivada,  y ninguna de ellas debiera descartarse.

Por el revuelo que se ha formado a su convocatoria, resulta imposible de frenar la curiosidad acerca de lo que ocurrirá con las plazas Zaragoza y de El Puerto. Digan lo que digan las cinco grandes organizaciones, las dos plazas tendrán aspirantes a lo que se considera un negocio nocivo e imposible. Por eso, ambos ejemplos servirán sólo para medir en el termómetro de la realidad cuales so los niveles de cordura en el negocio taurino.

Y en 2018 se seguirá hablando de esa dicotomía, diríase que insalvable, entre lo que quieren las organizaciones de aficionados y lo que se ofrece en las plazas. Si se comparan, por ejemplo, las peticiones en materia ganadera de la madrileña  Asociación El Toro y la estadística anual de lo que lidia cada ganadería se comprueba que ha diferencias i casi abismales que las separan. Como se ha escrito, se trata de unas diferencias que tienen su lógica: los aficionado que acuden a las plazas hoy representan una minoría con respecto al número total de espectadores; pero, además, quienes mandan en los escalafones toreros están ya acomodados a unas fórmulas menos comprometidas. El empresario, como es natural tiene que mirar hacia las mayorías, que repiten una y otra vez en las mismas procedencias.

Pero todo lo anterior puede saltar por los aires a las primeras de cambio. La Fiesta, como ocurrió siempre, encierra una auténtico misterio, una caja de sorpresas. De forma que cuando menos se espera salta ese hecho del todo singular que propicia un vuelco en las previsiones.