Sábado, 21 de septiembre de 2019
Hace 150 años que se trasladó a su sede actual
La Soledad de San Lorenzo, en su pasado
En este 2018 la hermandad de la Soledad conmemora el 150 aniversario de la llegada de la corporación a la parroquia de San Lorenzo. Su antigua sede era el templo de San Miguel, demolida en 1868, tiempo de la revolución, donde otras hermandades como Pasión o el Amor también tuvieron que cambiar de sede. Junto a la historia de aquel cambio de sede, el lector puede conocer un antiguo video, que ha puesto en las redes Video Digital Sevilla. El video no es una especial calidad, pero es todo una nostalgia.
Redacción

La Hermandad de la Soledad surgió en Sevilla a mediados del siglo XVI, cuando esta Ciudad alcanzaba el máximo esplendor de su historia al lograr el liderazgo entre las grandes urbes de Occidente, debido principalmente al monopolio del comercio con América que la convirtieron en un centro cosmopolita de primer orden.

La primera constancia documental que tenemos de la existencia de la Cofradía se remonta al año 1549, cuando sabemos que residía y salía del monasterio de Santo Domingo de Silos, que se encontraba sobre el actual solar de la parroquia de San Benito, extramuros, no lejos de la Puerta de Carmona. Pocos años después la Corporación se constituyó oficialmente, constando que sus primeras reglas se encontraban aprobadas en 1557.

Esas ordenanzas originales fueron modelo para la fundación de otras cofradías de igual advocación en Andalucía y en América, que además de emular esa normativa en lo referente al culto y organización interna, también adoptaron el aspecto externo de la Soledad sevillana, que con la ceremonia previa del Descendimiento, incluía luego en la procesión a los hermanos vistiendo túnica blanca con escapulario y antifaz negros, tal como sigue ocurriendo ahora, los pasos de la Cruz y del Cristo Yacente con una escolta de armaos, y por último la Imagen de N.ª S.ª de la Soledad que cerraba la tarde del Viernes Santo.

Posteriormente, el Domingo de Pascua, celebraba la Cofradía sevillana la ceremonia del encuentro entre el Resucitado y la Virgen de la Alegría en el claustro del convento agustino del Dulce Nombre de Jesús. Estas formas de culto externo se conservan hoy, de una u otra manera, por muchas cofradías soleanas, pero sin embargo desaparecieron en esta Hermandad primitiva a principios del siglo XVII, debido entre otras causas a la aparición de la hermandad del Santo Entierro con la que sostuvo un largo pleito (1577-1599) y las disposiciones promulgadas por el Cardenal Niño de Guevara en 1604. En ese momento quedó la Imagen de N.ª S.ª de la Soledad como única titular.

Poco antes, la Hermandad, tras pasar por los templos de Santiago de la Espada (1561-1568) y el Hospital del Amor de Dios (1569), se estableció en la Casa del Carmen calzado de Sevilla  edificando en sus terrenos una gran Capilla que fue alabada por los cronistas que la conocieron y en la cual permaneció desde 1575 hasta 1810, es decir, el período más prolongado de su historia.

Este edificio, con templo de una sola nave enfrentado a la iglesia principal del monasterio, se construyó sobre un terreno cedido por los carmelitas en las huertas del cenobio que lindaban con la actual calle Goles y se caracterizó por sus grandes dimensiones (42 metros de largo por 9 de ancho), engrandeciéndose espiritualmente en estos primeros años con diversas gracias otorgadas por los pontífices, conservando aún la Hermandad algunas bulas de esta época (1579, 1584, 1605), destacando entre estos documentos el de la agregación de la Capilla a la basílica romana de San Juan de Letrán (1594).

Tras el cambio de siglo se transformaron las formas externas de la Cofradía, pues en 1606 la Virgen de la Soledad estrenó un paso de palio de terciopelo negro bordado en oro, plata y sedas de colores, que constituye la primera obra de este tipo documentada completamente entre las cofradías sevillanas. Este baldaquino se continuó ejecutando hacia 1614 cuando se finalizó su techo y en 1620 cuando se sustituyeron los primeros diez varales de madera por una docena de plata.

La conformación de estas andas evolucionó al añadirse el resto de sus objetos suntuarios con el discurrir del siglo, estrenándose los faroles de entrevaral en 1661 y una nueva peana en 1663. Este paso de palio era precedido por una Cruz dispuesta sobre unas andas de pequeñas dimensiones en sus orígenes, pero que en 1632 fueron renovadas completamente, pues la Corporación contrató con Alonso Cano la hechura de un paso tallado con ángeles y querubines, que constituye también la única obra documentada del genial artista granadino para las cofradías sevillanas.

Fuente: Video Digital Sevilla