Martes, 16 de julio de 2019
Cuando se inicia la etapa principal de la temporada
A la espera de nuevas ilusiones en el escalafón
Cuando va a arrancar la primera parte esencial de la temporada, John Gordon, del Club Taurino de Londres, analiza de forma muy ponderada en este informe la situación de los principales nombres del escalafón, situándolos en el contexto en el que hoy se mueven. Bajo el liderazgo absoluto de Andrés Roca Rey, Gordon avanza por el camino de lo que la afición espera de cada uno de ellos, alejándose de tópicos y mirando hacia lo que interesa al aficionado. Tras repasar quien es quien ahora mismo en una veintena de nombres, el autor deja abierta una puerta a la sorpresa: "Mantengo la esperanza que algún torero que no suena en abril salga para ser uno más a quien contar en esta temporada que se antoja de renovadora".
John Gordon
 Contexto para un nuevo San Isidro: Lo Bueno, Lo Malo y Lo Extraordinario de Sevilla

Terminadas las iniciales ferias del invierno, las del pistoletazo de esta temporada, se nos antoja un panorama diferente. En enero parecía que la parte alta del escalafón llevaría pocos cambios de lo que lleva siendo desde el principio de siglo. Ponce siguiendo su maratón, con El Juli de compañero de viaje, y un par de artista sublimes, Morante José Tomás (si es que desempolva los trastos más de una vez este verano) dejando perlitas de arte por las plazas. Estas han sido las indiscutibles figuras de las primeras dos décadas del siglo xxi.  

Claro, las figuras han tenido un puñado de contrincantes a derrotar estos años, allí tenemos las grandes temporadas de Castella del 2005-2007, o de ese gran Pereradel 2009 y el 2015, y como no olvidar el toreo empaquado de Manzanares, que ha hecho de Sevilla su feudo desde el 2007. Sin embargo, a cada uno de estos toreros les ha faltado un peldaño para rebatarles el cetro a las figuras y se han quedado en la segunda fila como figuras temporales. También podríamos incluir en este grupo a Alejandro Talavante,el torero más genial de su generación y quizás también el menos regular. Está retirado esta temporada, me parece bien. Que se tome un descanso, porque cuando vuelva será un telonero de lujo. 

Y será un telonero de lujo porque hay un puñado de jóvenes con proyección que están llamado a ser toreros de ferias en el próximo lustro. Román, Ginés  Marín Álvaro Lorenzo ya son toreros de ferias, que también tienen una puerta grande venteña en su currículo. Junto a ellos la afición está expectante de la dimensión que se le intuye  a Pablo Aguado, y estamos por ver si José Garrido puede cuajar en ese torero que deslumbró aquella mañana bilbaína ante seis “parralejos”.

En este relato no pueden faltar aquellos toreros con algo más de veteranía pero mantienen su llama viva en las esperanzas del aficionado. No son figuras, pero torean de maravilla. Son toreros como Emilio De JustoPaco Ureña, Diego Urdiales. Toreros que son capaces de cuajar a un toro y hacernos soñar. Cualquier aficionado está encantado de encontrarse con estos toreros en un cartel y merecen un buen sitio en cada feria. Otros dos toreros que encajan en este grupo son Antonio Ferrera Curro Díaz.

Y por último dos grupos de especialistas. Los toreros de las duras y los toreros populistas. Octavio Chacón Manuel Escribano son el dúo imprescindible de la corrida duro. Rafaelillo ha sido el rey de este circuito durante la última década. Mientras que Pepe Moral se ha hecho un hueco en la miurada sevillana un año si, y otro también. Después de estos cuatro nombres propios de la corrida dura hay un puñado de toreros llamados a despachar las corridas menos apetecible, entre los cuales sobresale Rubén Pinar.

El capítulo populista es un tanto controvertido. Son toreros que no gustan tanto a la afición, pero llegan al público. Siempre han existido, desde Pepe Hillo y Reverte hasta Litri y Chamaco. Esos toreros despreciado por el aficionado, pero que encuentran un hueco entre el gran público. Recién retirado Padilla, el gran torero populista de este 2019 será El Fandi, pero creo que también tiene un hueco López Simón, su toreo desconcierta por mecánico, pero ha encontrado su fórmula para poder triunfar.    

El lector pensará, ¿y qué pasa con Roca Rey? Roca Rey es, hoy por hoy, el líder. Merece capítulo aparte.

El Líder

Podemos decir que Roca Rey ha sido el primer torero en consolidarse en la primera fila en quince años. Roca Rey ya lleva tres años triunfando y nos sirve como un buen ejemplo. Es un ejemplo del nivel que un torero tiene que mostrar para consolidarse como una figura en la plaza y en la taquilla. Los aficionados somos aficionados porque nos gusta el toreo de una forma que nos diferencia del espectador casual. Nosotros estamos al tanto de los toreros que están un poco tapados o los jóvenes que están emergiendo y, como estamos al tanto de ellos, les esperamos, conocemos sus virtudes. Esto nos hace sobrevalorar a muchos toreros, nos gustan y queremos verlos.

Pero nos olvidamos que el nivel que un torero tiene que mostrar es el de Roca Rey. No es solo cuajar un toro de vez en cuando, es cuajar al bueno, triunfar con el regular y estar por encima del malo. Es arrimarse todas las tardes, comunicar este peligro a los tendidos y tener un trazo de muletazo para emocionar con su toreo. El espectador casual percibe esto cuando se lleva a su máxima expresión. Y por eso abarrota la plaza con Roca Rey: el líder. El líder ha empezado la temporada a un ritmo espectacular, con los tendidos llenos y puertas grandes en Illescas, Olivenza, Valencia y Castellón. Esto no es casualidad, y la gente lo sabe, por eso va a la plaza a ver Roca Rey. 

Las Figuras

El Juli es la gran figura y contrincante de Roca Rey. El interés  en el cetro es ver si El Juli puede mantener su primicia ante el torbellino del Peru. El Juli ha sido máxima figura desde la alternativa y la última figura de su generación que se mantiene tirando del carro. Así pues, si yo fuera empresario, emparejaría a Roca Rey y El Juli en todas las corridas que pueda. El primer asalto, en Valencia, lo ganó Roca Rey. El siguiente nos espera en Sevilla el Domingo de Resurrección. Lo bonito sería montar esta pareja por las provincias para poder disfrutar de la rivalidad en las ferias de San Juan y también durante el verano (San Isidro  esta demasiada diluida para poder ver este derbi). Del concepto del toreo de El Juli hay poco que decir. Solo que es un placer verle con un toro con motor porque resalta su poderío y capacidad, con el toro enclasado luce menos. Por esta razón apuesto más por un triunfo en Sevilla que en Madrid, donde ha repescado las corridas de Ponce. Ha empezado la temporada en un tono bajo, estamos a la espera del golpe en la mesa que seguramente está por venir. 

Morante de la Puebla debería ser el torero que vertebra las grandes ferias. Imagínense a Morante abriendo cartel en, además de las cuatro corridas de Sevilla, otras tantas en Madrid, un par de festejos en Bilbao y Valencia, y algún que otra corrida en Zaragoza y Pamplona. Estas catorce corridas de primera, otras tantas seleccionadas en buenas plazas de segunda y alguna que otra incursión en pueblos especiales conformarían una temporada de lujo. Morante le daría una guinda de oro a carteles de jóvenes figuras, y, por supuesto, el día menos pensado cuaja un toro y borra a los compañeros. Morante necesita darle una dimensión histórica a su temporada que pierde a eludir algunas plazas de postín. Al Morante de los últimos dos años le ha faltado un punto de brillantez, y ojo, Morante es un torero que me encanta, a la espera estamos para ver si es un bajoncito puntual o definitivo. Su comienzo de temporada nos deja algunas esperanzas, sin cuajar una faena de cante grande, ha ido dejando destellos de arte cada tarde.  

Enrique Ponce estaba llamado a ser unos de los líderes de la temporada, llenando de contenido cualquier cartel que llevaba su nombre. Lejos ya de ese Ponce dominador de los noventa y principios de siglo, Enrique esto últimos años había buscado otro camino más estético (y menos interesante, todo hay que decirlo). Desgraciadamente todas las expectaciones se han truncado con las catastróficas lesiones de rodilla propiciadas por un toro de Matilla en su Valencia. Sin querer hacer vaticinios sobre su futuro, solo pido que pueda cerrar su carrera tal y como merece el torero más importante desde Camino colgara y uno de los toreros que más años ha estado en la cumbre en toda la historia del toreo – a estas alturas Ponce tiene una carrera que solo la iguala Lagartijo. Me siento privilegiado de poder haber vivido en primera persona la época de Ponce.  

José Tomás es una incógnita. Solo sabemos de una corrida confirmada para este verano, un mano a mano (¿pata?) descafeinado en Granada con Sergio Galán de telonero.* Si Ponce ha sido el  torero más importante de su generación, puede ser que José Tomás sea el que mejor haya toreado. Sin embargo su carrera, de un punto de vista histórico, queda minimizada por su forma sui generis de gestionarla. Cada uno es dueño de sus femorales, faltara más, pero también es verdad que la hoja de servicios de Ponce deja en evidencia a José  Tomás. A pesar de las dudas que lo rodean, José Tomás no puede faltar en un relato sobre las figuras de nuestra época. La duda que me queda es si él está en la misma carrera que el resto del escalafón o si él (siguiendo el símil automovilístico) corre en MotoGP mientras el resto corre en Fórmula 1. 

*Dicho con respeto, pero si Tomás tiene cuatro balas y Sergio dos, el rejoneador solo está allí para calentar el personal al comenzar la corrida y al terminar la merienda, un tironcito de orejas también a Roca Rey que ha copiado la formula en Sanlúcar. 

Segunda Fila

Manzanares ha sido el artista de su generación, y quizás el más taquillero. Ha atraído a algún público a la plaza por su elegancia y prestancia fuera de ella. Fuera de combate de la primeras ferias a causa de una lesión de espalda esperamos si resolverá su temporada con un triunfo en Sevilla – Sevilla ha sido sin duda la plaza que le dio caché de figura. Aun así, su toreo tiene las lagunas de siempre, le cuesta un mundo el toreo en redondo. Las series de Manzanares son de tres o cuatro derechazos, resueltas con un cambio de mano y trinchera que son los pases que verdaderamente levantan al público de sus asientos. Ya fuera de la guerra por el cetro del toreo, pelea por mantener su sitio dándoles relumbrón y pedigrí a los carteles de jóvenes o como acompañante de lujo a las figuras. 

Miguel Ángel Perera es el torero más contundente de este grupo. Él más poderoso y quizá el único que ha podido torear de tú a tú con El Juli durante estos años. Con gran capacidad para ligar el toreo en redondo, Perera ha sabido aunar su toreo fundamental con unos finales ojedistas tan en boga estos días, pero los que solo él puede dar en la dimensión que merecen tales arrimones. Siempre ha tenido un camino difícil en los despachos, la independencia tiene eso, pero también es verdad que ha sido un torero infravalorado entre los aficionados y el gran público. Su buena, que no espectacular, colocación en Sevilla y Madrid muestran su nivel. Es decir, Perera tiene un sitio en las ferias, pero puede ser uno de los que pierda el sitio con el relevo.  

Sebastián Castella se ha mantenido en las ferias a base de su gran valor. No hay quien dude que se queda quieto como un poste, hace un toreo serio y le planta cara a las complicaciones de los toros sin achicarse. Pero tampoco es menos cierto que su toreo en redondo es mecánico y falto de alma. Castella su toreo a base de su quietud, que está muy bien y le ha mantenido en las ferias. Pero, esa falta de poder cuajar al toro realmente bueno, y a él le han tocado toros excepcionales en las últimas temporadas, le ira pasando factura. Le falta la frescura de un torero valentón joven, y tampoco tiene el sabor que  debe tener el torero telonero veterano se pueden avecinar duros tiempos para él. Será interesante ver su actuación ante la corrida de Miura en Sevilla y si esto puede ayudar ubicarlo en un 

Los Jóvenes

Ginés Marín está en una etapa desconcertante. Su carrera de novillero fue brillante, y sus comienzos de matador no decepcionaron, culminando en su puerta grande en Madrid el día de su confirmación. La suavidad con la que cuajó ese toro de Alcurrucén solo está al alcance de los elegidos. Dio la dimensión de un torero cuajado. Pero, en los últimos dos años han llegado los lógicos altibajos del torero nuevo. La gran mayoría de figuras novilleras tienen un bajón los primeros años de matador de toros, los toreros que he definido como “La Segunda Fila” solo empezaron a despegar unos tres o cuatro temporadas después de la alternativa. Esta temporada se antoja clave para Ginés, está instalado en las ferias. Cae sobre en el en estallar como la figura, que cualidades le sobran.  

Álvaro Lorenzo se encuentra en una situación muy similar a Ginés Marín. Entra en las ferias, aunque los carteles sean un punto flojito, se le ve como un torero que puede relevar el escalafón y tiene una puerta grande de Madrid en su haber. Se está cociendo su carrera pero en la próxima temporada se tendrá que terminar el guiso para romper en figura, o quedarse descolgado. Su toreo clásico, sobrio y castellano gusta, encaja en el aficionado. Ahora le queda cuajar toros con rotundidad y regularidad. Esto es lo que marca a las figuras: sus grandes obras y la frecuencia con las que se producen. 

Pablo Aguado sencillamente torea como un ángel. En su haber tiene haber cuajado un puñado de los mejores muletazos de la última Feria de Abril y otros tantos de los mejores de estas Fallas. Torero de compás abierto, aunque con algún guiño sevillano a pies juntos, y un toreo en redondo algo amorantado. Pero esto es solo una cuestión de estilo, lo importante, lo fundamental, es la enorme profundidad de su toreo en redondo. Roca Rey necesita un contrapunto clásico. Primero pensé que podría ser Ginés Marín, después, Álvaro Lorenzo, pero hoy por hoy, Aguado tiene tantas posibilidades como sus compañeros en serlo. Por lo pronto ha dejado su impronta en Fallas, y ha cuajado faenones en Morón y Gamarde. En Sevilla tiene un corridón de lujo, viernes de farolillos, y en Madrid dos buenas corridas para romper. 

Román tiene un concepto diferente a sus compañeros de generación. Si Marín, Lorenzo y Aguado tienen todas las papeletas para ser el torero de clase de los años veinte de este siglo, Román puede que sea el valiente populista. Personalidad tiene para esto, todos los toreros populares tienen que caer bien, y Román, con sus sonrisa rubia, cae bien (además, tiene un equipo de comunicación que funciona de maravilla). Pero también es un torero que se la juega a carta cabal, con emoción y tiene una muleta más poderosa de lo que se canta. Para mí, en Valencia, con aquel fiero Damasco de Fuente Ymbro estuvo sensacional. Solo le falló el comienzo, el toro no estaba para arrucinas de rodillas. Pero, ya de pie, estuvo bien. Lució al toro y encauzó sus violentas embestidas. Que no toreo despacio, claro, aquel toro no permitía toreo desmayado. No fue una faena exquisita, pero la emoción de ese toro era plantarle cara, no ponerse bonito. Se suele decir que, tal y como está la fiesta, hay que subirle la casta al toro, aun a expensas de que el toreo no sea tan perfecto; pues estas fueron las claves de la lidia de Damasco. Podemos reflexionar si esto es el camino para el toreo, pero por ahora me quedo con el concepto de Román. Lo echo en falta en Sevilla. 

José  Garrido es, de los jóvenes, el torero que menos tiempo tenga para su asalto a la cumbre. Su gran tarde con los “parralejos” en Bilbao queda lejos y aún tengo la sensación que no ha definido su concepto. Al menos, yo tengo dificultad en encasillarlo. Por un lado creo que puede cuajar en un torero poderoso, pero, todavía parece que él quiere dejar algún retazo de artista que no llega a plasmar del todo.  Le quedan pocos cartuchos que quemar, y no va demasiado bien colocado ni en Sevilla ni Madrid. Pero lo importante es que esta anunciado en estas dos ferias, y tendrá alguna feria en el verano para poder enderezar su carrera. Tiene que ponerse las pilas porque quedan pocos aficionados que siguen esperándole.   

Las Ilusiones de la Afición

Emilio De Justo se podría definir como un veterano joven – muchos años de alternativa con la frescura de una novedad. Lleva años tapado, escondido en un rinconcito de Extremadura con cierto ambiente entre aficionados pero sin oportunidades en la plaza. En los últimos años este ambiente finalmente se ha convertido en oportunidades y Emilio se ha mostrado como un torero con una proyección importante. Sin ir más lejos, no pudo comenzar su temporada de mejor manera. En Vistalegre pudo con el toro duro de Victorino, y también, con el más enclasado de Parladé cuajó un faenon. Esta combinación de capacidad lidiadora y clase le hacen un torero interesantísimo. Una pena que la lesión de escafoides, sufrida en Vistalegre, le haya robado del comienzo de temporada que tenía firmado. Sus corridas de Sevilla y Madrid tienen variedad, tres encastes en cuatro corridas. Este detalle es de agradecer, si es que muestra el toreo que le se le intuye, se le puede poner de cara el verano.  

Paco Ureña pudo reaparecer en Valencia de su terrible cornada de Albacete el septiembre pasado. Se reafirmó como un torero de una pureza deslumbrante. A pesar de cierta irregularidad en su carrera es un torero al que se debe esperar. Para romper hacia lo más alto le ha faltado la habilidad de triunfar a golpe cantado y encadenar esos triunfos. Su guerra es otra. Él es de pata y pecho pa’lante, compas abierto, remater el muletazo detrás de la cintura y pasarse los toros cerca. No llevará el peso de la temporada, pero cuajará un par de toros para recordar. 

Diego Urdiales es otro torero que se puede explicar en función de sus grandes tardes. La temporada pasada toreó apenas un puñadito de corridas, pero quedan en su haber dos faenas maravillosas. Primero la faena del arte y el ensueño, en Bilbao, y segunda, una faena más épica en Madrid. Como los otros toreros de este grupo (a excepción, quizás, de Emilio De Justo, que se está montando al primer tren de su carrera) Urdiales no está para mandar en esto. Su papel es de acompañante de lujo. Sin embargo, su situación es precaria. Necesita cuajar un par de faenas grandes para poder seguir con en este rol. En fin, como debe de ser. 

Antonio Ferrera se ha convertido de un torero bullidor y populista a otro más templado, más artista y con buen fondo de lidiador. No sé si me acaba de encajar esta vuelca de concepto. Es cierto, que Antonio ha cuajado un par de faenones a toros de Victorino en Sevilla en los últimos años que han sido verdaderas cumbres de arte. También ha sabido lucir en la lidia con toros en los cuales no era posible hacer una faena completa. Sin embargo a veces trata de vender su nueva mercancía de una forma que no funciona. Ha dejado de banderillear cuando esto era un punto fuerte, también le he visto tratar de lucir sus muletazos como si cada uno fuera una obra de arte, cuando la verdad es que sus muletazos lucen más por sus manierismo que su profundidad (salvo en contadas ocasiones como esas faenas a los Victorinos).  Por lo pronto va bien colocado en Madrid, aunque tenga yo la sospecha que quizá hayamos  visto lo mejor de este torero. 

Curro Díaz es un torero de una clase exquisita. Siempre me caen bien los toreros de buen gusto, y Curro es de los toreros con más gusto del escalafón. Cada tarde deja algún destello que se queda en la retina. Sin embargo tiene una limitación concreta que le mantiene al margen de las grandes batallas: es un torero de detalles no de rotundidad. Lo de Curro es el torero cambiado, mejor en los remates y toreo accesorio, pasándose el toro por un pitón y por el otro en sus comienzos de faena que quedándose quieto para ligar el toreo en redondo. Esto no ha sido óbice para poder hacerse un hueco en el escalafón, el problema está que en sus dos actuaciones desconcertantes esta temporada en Valdemorillo y La Flecha. Se ve a un Curro más movido de la cuenta y falto de una pizca de confianza para poder sacarle todo el toreo que sus oponentes llevaban dentro. Este no es el nivel, y más teniendo en cuenta la dimensión que están dando De Justo, Urdiales y Ureña. 

Las Duras

Manuel Escribano es la cara alegre del miedo. Se las ve con los toracos imponentes del circuito duro y mientras alguno tomaría un trago de aguardiente, él sonríe y le busca las vueltas a su oponente para sacar espectáculo. Su toreo es variado y bullidor, comprometido en todos los tercios, con unos tercios de banderillas particularmente arriesgados. Pero no debemos pasar por alto su poder con la muleta. Escribano no es el típico torero banderillero que “baja en la muleta”, su muleta es capaz. Capaz para encauzar la gran embestida de Cobradiezmos y capaz para despachar una corrida de Miura con maestría (el último  ejemplo siendo su actuación en Valdemorillo). Con este abanico de cualidades no es de extrañar que, en esta primavera del 2019, es la figura de la corrida dura ¿Y su menú para Sevilla y Madrid? Pues Victorino, Adolfo y Valdellán, casi ná.   

Octavio Chacón es la prueba fehaciente que la carrera de torero es una carrera de fondo. Después de años en el olvido, y en el Peru, lidiando con el toro de los Andes, Octavio Chacón empezó a destacar en las corridas duras del Valle del Terror, culminando en la corrida de Saltillo en la última Feria de San Isidro.  A partir de su vuelta al ruedo en esta corrida se le abrieron los puestos en el circuito duro y finalizó su temporada con otro toque de atención en Otoño ante un duro Fuente Ymbro. Sobrio, capaza y de un gran valor seco, Octavio está llamado a lidiar con los toros más duros del campo y sacar brillantez del carbón torista. En Valencia estuvo cumbre con un Victorino que le mandó al hule, y además, lo mató de un gran espadazo. Los toros de Miura, Victorino, Cuadri y Pedraza (una rama dura de encaste comercial) le esperan esta primavera para consolidarse como figura de las duras.  

Pepe Moral es un torero que, por concepto, no encaja en las corridas duras. Su obsesión es imponer su mano izquierda de seda para sacarle el natural más largo a los toros. Quizá le vendría bien un toro más enclasado, más comercial (por buscar la frase fácil), pero la vida, y el toreo, es la que es y le ha tocada matar la miurada cada abril para poder entrar en Sevilla, y en Madrid le espera una corrida de Baltasar Ibán. 

Rubén Pinar quizá sea el más tapado de este grupo. Su nombre no contó para las quinielas de Sevilla, y se juega Madrid a una sola carta en la corrida de La Quinta que abre feria. Pero no podemos olvidar su serio toque de atención ante los toros de Partido de Resina el octubre pasado en Las Ventas. Esto le sirvió para empezar la temporada con cierto ambiente y ha ratificado este ambiente con una actuación muy seria, rayando a brillante en La Flecha. Su forma de cuajar a dos Victorinos, con muletazos que fluyeron de su muleta con suavidad y largura, deslumbraron por su calidad. Merece un hueco en las duras este verano. Un apunte, su actuación en La Flecha ganó en dimensión por ser televisada, no es lo mismo ver rotundidad a que te lo cuenten. La fiesta está pidiendo a voces un plan estratégico de televisión.  

Rafaelillo ha sido el torero de la corrida dura durante la última década. Entre  su difícil 2018 y el grupo jóvenes que vienen apretando en este circuito, creo que tendrá pocos huecos esta primavera. Sin sitio en Sevilla, este torero aguerrido se juega mucho con la corrida de Cuadri en San Isidro.

Los Populistas

El Fandi es quizás el último torero populista que nos queda. Tiene un concepto del toreo, y un planteamiento de la lidia, muy definido que no sorprende al aficionado. Pueda que alguna que otra vez nos entusiasme con un detalle o un tercio de banderillas emocionante, pero su público no es el aficionado. Su público es el pueblo, el espectador casual (muy necesario para la economía de la fiesta y nuestro arraigo popular) que va a la plaza por inercia para festejar la fiesta de su pueblo o ciudad. Este público se encuentra con un torero espectacular, que busca el lucimiento en todo momento.  Cada vez que llevo a espectador nuevo a la plaza, procuro llevarlo a ver El Fandi. No es un concepto que encaje muy bien conmigo, pero no suele defraudar a su público y su estilo le entra por el ojo al neófito. Así que espero que esta temporada, más  allá de las grandes ferias, que El Fandi se prodigue por los pueblos como nuestro profeta popular. Un apunte, con el capote tiene mucha más calidad que se suele cantar, aparte de sus quites pirotécnicos, tiene una verónica suavísima.  

López Simón no es un torero popular en el sentido estricto de la palabra. No creo que el espectador casual tenga muy claro quién es. Pero tiene un toreo que llega a la gente con facilidad, sin ser un toreo depurado. En su mejor vertiente, su torero ligado, con quietud es tiene una verdad desnuda. Pero ese torero se ve perdido, aún pesa como una losa la sombra de su viejo apoderado y ese mano a mano fallido bilbaíno. Así que, aun con todas estas lagunas, triunfa con aparente facilidad. Se queda quieto, liga el toreo y mata bien. Y esto le ha servido salir un par de veces por la puerta grande de Madrid estas últimas temporadas, y más recientemente en Valencia. A lo peor puede parecer un torero mecánico, pero llega a la gente, y esto le hace un torero populista. 

Conclusiones

La conclusión de este análisis del escalafón después dela primera vuelta de la temporada  debe ser que el nivel lo está marcando Roca Rey. Está muy bien de hablar de renovación del escalafón, pero para poder renovar, los renovadores han de tener un nivel superior. Y ahí está el reto de los jóvenes. 

He incluido en este relato una veintena de toreros, una veintena de los toreros que pueden dar algo que hablar esta temporada. Seguro que me dejo a alguno afuera. Mantengo la esperanza que algún torero que no suena en abril salga para ser uno más a quien contar en esta temporada que se antoja de renovadora. Pero también estoy cierto que me he pasado de nombres. Porque estoy seguro que de los toreros que he incluido, un buen puñado no dará la talla que necesitan dar para mantener su posición en la mente del aficionado. He aquí el problema de la fiesta, aun sabiendo el nivel exigido, se toleran, en el escalafón y en los carteles, a toreros que no llegan. 

Así que, desde aquí hago un llamamiento. A los toreros, ánimo. Ánimo porque su profesión es muy difícil, y más si se quiere llegar a los más alto. También un llamamiento a los empresarios. No sé si hay un sistema opaco que rige el toreo a su antojo, pero sí que hay intereses más allá de los méritos en la plaza para confeccionar los carteles, solo hay que ver los carteles nefastos de Jerez de la Frontera. Que estos sean lo de menos y sepan el nivel de cartel que hay que montar para poder dar el mejor espectáculo. En fin, que los empresarios puedan jerarquizar el escalafón acertadamente.