Jueves, 22 de agosto de 2019
SEVILLA: Novena del ciclo feriado
Una estupenda corrida de Santiago Domecq
Miguel A .Perera abriendo la faena al 2º. (Maestranza-Pagés)
El ganadero debutante en la Feria de Sevilla lidió un encierro variado y abierto, de fondo bravo e importancia en el último tercio que quedó en parte inédito. Por eso, en su crónica Álvaro R. del Moral remarca con toda razón: "cabe preguntarse qué le habrían hecho a esta corrida tres figuras en sazón. Ellos se lo perdieron". La labor de Miguel A. Perera resultó lo mejor de la tarde, con una lidia muy entregada con el toro de la vuelta al ruedo. No acabó de encontrar su sitio Manuel J. El Cid, en tanto Paco Ureña tuvo detalles pero no remató.
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SEVILLA. Novena del ciclo feriado. La plaza registró poco más de media entrada en tarde nublada y primaveral.

Toros de Santiago Domecq, bien presentados y de importante juego global. El primero, noble y obediente, tuvo un punto de sosería; bravo y franco el segundo, que recibió los honores póstumos de la vuelta al ruedo; de más a un punto menos el tercero; importante y temperamental el cuarto; genioso y rajado el quinto y más que interesante el sexto, que lo quiso todo en la larga distancia.

Manuel Jesús ‘El Cid’ (de heliotropo y oro), ovación y silencio. Miguel Ángel Perera, (de pomelo y oro), oreja con petición de la segunda y ovación. Paco Ureña (de coral y oro), ovación y silencio.

Incidencias: Saludó en banderillas Curro Javier en el segundo y volvió a hacerlo por su excepcional brega al quinto. Destacó Javier Ambel con los palos.

 

Santiago Domecq Bohórquez era el criador debutante en esta feria que ya empieza a entonar su propio gori-gori. El buen momento de la vacada jerezana, el boca a boca de los profesionales y la excelencia de sus reatas era el mejor aval para presentarse en la plaza de la Maestranza con un encierro completo sin temer el juicio severo del senado menguante que aún se sienta en sus escaños. La empresa, o las circunstancias, habían sumado el nombre de la ganadería con una terna de escasa química en un festejo que no iba a funcionar en la taquilla.

 

Llegados a este punto cabe preguntarse qué le habrían hecho a esta corrida tres figuras en sazón. cabe preguntarse qué le habrían hecho a esta corrida tres figuras en sazón,  por más que la espada privara a Miguel Ángel Perera de lucrar un segundo trofeo que, pedido o no, habría quedado un pelín forzado. La labor del diestro extremeño, en cualquier caso, fue la más importante de una corrida en la que el guión se marcó de parte del toro. La corrida de Santi Domecq ya cuenta para los premios al mejor encierro global y, posiblemente, también para distinguir puntualmente a alguno de los ejemplares lidiados. Enhorabuena...

 

¿Qué podemos contarles? Pues Perera se mostró en su mejor ser y estar con ese estupendo segundo al que templó con el capote y se ajustó por chicuelinas. Ureña respondió por el palo de Gaona antes de que Ambel enseñara la calidad del animal en sabrosos capotazos. A esas alturas ya había cantado su bravura, apurada en el tercer par de Curro Javier. Perera comenzó de rodillas y en los medios con esos pases cambiados marca de la casa que hicieron arrancar la música. El toro enseñó su alegría y Miguel Ángel la administró en una tanda dicha en redondo, muy para adentro. Por la izquierda no tuvo el asunto el mismo nivel pero toro, torero y hasta el público se acabaron calentando en las siguientes rondas diestras –con el animal caminando a más- antes de que un sabroso trincherazo preludiara los mejores muletazos. La espada cayó un punto baja; demasiado atrás. Ya hemos dicho que le pidieron el segundo trofeo. El presidente tampoco se pensó demasiado la vuelta al ruedo para el toro.

 

El quinto tuvo otro signo pero idéntico interés. Fue un animal con movilidad y un punto de genio que acabó cantando su mansedumbre. Curro Javier bordó su lidia con el capote y Ambel le dio la réplica con los palos antes de que Perera tomara la muleta para hilvanar una faena entregada que tuvo que salvar la dureza de patas y las complicaciones de su enemigo, que pasó del enfado a la huida refugiándose en tablas. Una nueva estocada trasera puso fin al asunto.

 

¿Qué más hay por ahí? Hay que recordar que el público sevillano tiró de memoria y sensibilidad para sacar al saludar a El Cid después de romperse en paseíllo. La de este jueves es, o debería ser, la última corrida del diestro de Salteras en la feria que fue el mejor –y ya lejano- escenario de sus triunfos. Pero Manuel, pese a sus esfuerzos, no terminó de entenderse por completo con el noble y obediente primero y se vio algo sobrepasado por el importante y temperamental cuarto, que se vino siempre como un rayo a su muleta.

 

Un detalle de Paco Ureña (Maestranza-Pagés)

Tampoco tuvo una tarde demasiado fluida Paco Ureña, que volvía a la plaza de la Maestranza después de un año de ausencia y, sobre todo, tras superar ese gravísimo percance que le ha dejado tuerto. Con el tercero escenificó una faena de muletazos aislados, dichos de uno en uno, en la que faltó continuidad. El bicho, noble, también fue a menos. Tampoco terminó de redondear nada con el sexto, que brindó al Cid. Éste fue un toro interesante, pronto, que se arrancaba de largo y que habría lucido siempre más en la distancia larga. La verdad es que no hubo entendimiento. Mañana más. Esperemos que mejor.