Domingo, 16 de junio de 2019
Una lección magistral con 20 muletazos
Surfear un tsunami
Una lección de temple de Pablo Aguado (Maestranza-Pagés)
Lo de Pablo Aguado en este viernes de farolillos en aplaza de la Maestranza pasará a la historia. Una de esas tardes verdaderamente épicas, pero de una épica de arte, de temple, de despaciosidad..., de toreo de los máximos quilates, en suma. Era el cartel que más interés había despertado. Al final, la afición no paró de hablar de este Aguado, que ha soñado el toreo. Y en unas circunstancias muy especiales, como las que aquí describe con acierto Juan Sánchez Sánchez-Ocaña en su "Media de remate"
Juan Sánchez Sánchez-Ocaña

Roca Rey es un tsunami, ha llegado para arrasar con todo. Y que se libre el que sepa y pueda. Después de una tarde redonda, casi cuajada con el rabo, después de llenar todas las tarde posibles en Madrid en veinticuatro horas, llegó a portagayola, con cuatro faroles de rodillas en la puerta de chiqueros, quite, requite… No deja un resquicio, lo arrastra todo. Sálvese quién pueda.

 

Y si salvarse de un tsunami no parece cosa fácil, hacerlo como lo hizo Pablo Aguado, torero, se convierte en titánico. Torear con esa naturalidad, tan despacio, así, como sin esfuerzo… El temple. Y esos remates. Una conmoción. La faena a su primero es la cumbre de muchas trayectorias y él la cuajó empezando. Sevilla rompió en manicomio porque lo que se vio es una locura.

 

Hacerlo es muy difícil. Hacerlo cuando empiezas, casi imposible. Hacerlo después de que Roca Rey saliera arrasando es un milagro. Como surfear un tsunami.