Sábado, 7 de diciembre de 2019
MADRID. Vigésimo sexta del abono de San Isidro
El toreo a caballo sí interesa. Más que las piruetas.
Hermoso de Mendoza y Lea Vicens abrieron la Puerta Grande. (Plaza 1)
Frente al espectáculo basado en las exhibiciones ecuestres, que en más de una ocasión parecen diseñadas para el circo, cuando el ruedo se torea verdaderamente a caballo, la cosa cambia de medio a medio. Es lo que ocurrió en este cuarto espectáculo de la especialidad incluido en el abono, en el tanto Pablo Hermoso de Mendoza como Lea Vicens explicaron lucidamente su concepción del toreo.
Redacción
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MADRID. Vigésimo sexta del abono de San Isidro. Más de tres cuartos de entrada; según la empresa, 20.924 espectadores (88,6% del aforo), en tarde entoldada.

Toros con los distintos hierros de El Capea, con exceso de báscula (sobrepasaron los 600 kilos de promedio) y todos reglamentariamente despuntados. Destacó la gran calidad del 5º y fueron muy aprovechables, 2º y 6º;  los restantes mansos y parados.

Pablo Hermoso de Mendoza, silencio, silencio y dos orejas. Lea Vicens, una oreja con petición de la segunda, silencio y una oreja. Ambos salieron a hombros por la Puerta Grande.

Incidencias: Una tarde más los aficionados agradecieron con sus ovaciones que asistiera al festejo S.M. el Rey don Juan Carlos, acompañado por la Infanta Elena. Los dos toreros le brindaron sus primeras faenas.

 

Cuando el verdadero toreo a caballo sustituye a las exhibiciones de las piruetas ecuestres, la tarde gana mucho en interés. Esta cuarto destejo de la especialidad incluido en el abono fue la prueba de ello.  Las sensaciones son muy distintas, el ¡Oh! Pasa a ser sustituido por el “Olé”. Como debiera ser siempre.

 

Después de unos años en el que las cosas no salían, la forma de torear que hermoso de Mendoza con el buen 5º ha sido como para reconciliarse con lo que en tantas ocasiones  mal convierten en “la tarde de los caballos”. El navarro toreó en toda la extensión de la palabra. Se permitió, naturalmente, algunos alardes; pero el toreo fundamental primó sobre todo lo demás. Por eso los aficionados se le entregaron sin reservas. Una de las tardes más completas del navarro.

 

Pero también Lea Vicens, muy responsabilizada de tener en frente al número 1, sacó a relucir lo mejor de su oficio. Con una entrega admirable, supo revolver los problemas del 4º --que siempre se ponía por delante-- y aprovechó las mejores condiciones de los otros dos. La tarde más redonda y más torea que ha tenido el ruedo de Las Ventas.