Miércoles, 21 de agosto de 2019
Madrid. Corrida de Beneficencia
Más y mejor toreo del que parece y otro percance grave.
Empaque de Diego Urdiales toreando al natural. (Plaza 1)
Presididos por el Rey Felipe VI, recibido con más cariño que en otros muchísimos actos, la Corrida de Beneficencia no terminó de romper, pero tuvo momentos de excelencia, aunque luego se diluyeran con el mal uso de las espadas. Tanto "El Juli" como Diego Urdiales justificaron el lugar que ocupan ante los aficionados. Sin ese éxito arrollador desde luego, pero con muchísima aportación de calidad y torería. Qué pena que los de Núñez del Cuvillo no tuvieran más bríos en sus adentros. El caballero Ventura, sobrio y preciso. Y una nota triste: el nuevo cornalón que se produjo en Las Ventas; en esta ocasión, en el reparto el tocó a ese buen banderillero que se llama Victor Saugar "Pirri"; llevamos un abono que cuando los toros cogen, lo hacen de mucha seriedad.
Redacción
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Madrid. Corrida de Beneficencia, trigésima del ciclo, fuera de abono. Lleno de “No hay billetes”: 23.624 espectadores. 

Tres toros Núñez del Cuvillo y un sobrero (6º bis) de La Reina (José Miguel Arroyo), para la lidia a  pie. Todos bien presentados. Los titulares con  buen son, pero muy al limite de fuerzas, como ocurrió con el buen 5º; el 3º pareció mejor de lo que en realidad era, gracias a la muleta de Urdiales. El sobrero, sin historia alguna. Los dos toros de Los Espartales (José L. Iniesta), para lidia a caballo, anovillados y reglamentariamente despuntados --en este caso de forma excesiva--, tuvieron un juego muy medido.

El rejoneador Diego Ventura, ovación y una oreja. El Juli (de rioja y oro), palmas y ovación. Diego Urdiales (de fresa y azabache), ovación  y ovación.

Desde el Palco Real, presidió el festejo el Rey Felipe VI, acompañado por el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos; el presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Pedro Manuel Roll; el torero Juan José Padilla y el gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Manuel Ángel Fernández. A su entrada en el Palco se interpretó el himno nacional, con toda la plaza en pie. Los tres espadas le brindaron sus primeros toros.

 

PARTE FACULTATIVO DE VICTOR SAUGAR “PIRRI”: Herido al entrar en un burladero  tras banderillear al  del 3º de la tarde, Víctor Hugo Saugar “Pirri” fue atendido en la Enfermería por el equipo que dirige el Dr. García Padrós, que facilitó el siguiente parte facultativo sobre su estado: "herida por asta de toro en región glútea izquierda con una trayectoria ascendente de 35 cm, que produce lesiones en músculos glúteo mayor y glúteo medio, contusiona nervio ciático y rompe fascia lata, presentando orificio de salida en cresta ilíaca antero superior. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y se traslada a la Clínica Fraternidad Muprespa Habana. Pronóstico grave”.

 

S.M. Felipe VI presidió la Beneficencia.

muchos esto de los mixtos nos gusta mayormente para la merienda con un buen chocolate; en una plaza relevante y más en el reconocido como festejo más importante del año, pues va a ser como que no. Por esta causa, o por la que fuere, la tarde discurrió un poquito fuera de ambiente, con momentos incluso enrarecido. ¡Y mira que hubo momentos de gran belleza! En cualquier caso, se puso el “No hay billetes”…, algo que también se habría puesto con un tercer matador de alternativa.

 

Si nos abstraemos del ambiente, lo principal: la faena de “El Juli” con el 5º y las dos de Diego Urdiales con su lote. En las tres hubo historia sólida. El madrileño, porque templó con una mano de seda, se diría que con verdadero preciosismo; con empaque, con todo el cuerpo relajado al servicio de su causa. Quizá fuera el “cuvillo” con mejor clase y algo más de fortaleza, pero el torero lo entendió desde que se abrió de capa, con unos airosos delantales. Pese a que al toro no se le podía apretar demasiado, dejó momentos excelentes. Y no sólo de su buena técnica.

 

Por su parte, Diego Urdiales volvió a explicar esa teoría suya de cómo llevar a los toros despasiomamente metidos en los engaños,  hasta donde le da el brazo. Todo relajado, sin una brusquedad, con un excelente sentido de la estética. Hubo momentos que eran sucesivos carteles de toros, que los tendidos acogían con asentimiento general. Siempre cruzado al pitón contrario, con la mano baja pero sin quebrantar demasiado al de Cuvillo. Un toreo diríase que hasta espiritual. Su faena al 3º , al que hizo mejor de lo que era en realidad, tuvo toda una lección de tecnica y torería conjugadas al unísono,

 

Pero esta pasión nuestra se compone de “la lidia y muerte”, como antes se ponía en los carteles. El triunfo mayor se les escapó precisamente por el manejo de los aceros.

 

El complemento ecuestre de Diego Ventura tuvo la buena virtud de la sobriedad y la templaza. Hubo fases, por ejemplo con “Nazarí” o con “Lío”, en los que explicó por qué anda en lo más alto del escalafón. Bien es cierto que ninguno de los dos “espartales” tuvo dentro esa capacidad de emocionar, como que lo anovillado de ambos se hacía demasiado notorio en comparación con el trapío de los de lidia ordinaria. Pero el caballero de la Puebla dejó pasajes excelentes.

 

La tarde, en fin, tuvo el lado triste del cornalón que recibió el buen Víctor “Pirri”, herido de gravedad cuanto ya estaba dentro de la tronera del burladero. La cornada es seria y delicada, pero además de las que complican la recuperación. ¡Vaya racha que lleva este abono! Al torero al que le pilla un toro, le deja un percance muy serio. Las huestes de García Padrós está teniendo trabajo como en pocas ferias anteriores.

 

Y una nota discordante, diríase que de mal gusto, bien que marginal. Como es habitual, el CAM solemniza los tendidos con guirnaldas y tapices. Los supuestos tapices, por ejemplo, parecían todos sacados de una de esas tiendas de todo a 1 euro. Aunque todo lo publico tiene que andar en modo ahorro, para eso mejor no hacer nada; la plaza es suficientemente bonita como necesitar esos cutres adornos.