Martes, 20 de agosto de 2019
PAMPLONA: Cuarta del abono de San Fermín
Triunfo de Sebastián Castella
Castella toreó con temple y técnica al quinto de la tarde
Rompió su racha de cinco puertas grandes consecutivas. Pero si no es por ese hombro que tanta guerra le viene dando, hoy podría haber conseguido la sexta: el público lo tenía entregado. Pero es que Roca Rey volvió a conquistar Pamplona con su faena al buen 3º de la tarde; luego la espada lo emborronó todo. Oreja muy legítima la que cortó Sebastián Castella al 5º, al que supo entender en sus complicaciones, que las tenía. En la hoja de Urdiales conviene anotar como también con el toro que abre plaza y en Pamplona, el toreo bien hecho centra la atención de todos: lo bueno no caduca.
Redacción

PAMPLONA. Cuarta del abono de San Fermín. Lleno total, en otra tarde muy  agradable. 

Toros de Jandilla (Borja Domecq) --1º y 6º con el hierro de Vegahermosa--, con 555,8 kilos de promedio, 3º y 4º cinqueños; bien presentados y con abundante arboladura, alguno como el 4º de tantos pitones resultaba hasta antiestético. Cumplieron ante el caballo y para la lidia, 3 y 3: tres con embestidas nobles, humilladas y largas, muy especialmente el 3º, aunque con el pero de su flojera de manos y su mucho escarbar, pero también el 1º y en mucho menor tono el  5º; los otros tres con más problemas, distracciones  y asperezas.

Diego Urdiales (de azul pastel y oro), ovación tras un aviso y silencio. Sebastián Castella (de malva y oro),  silencio y una oreja. Andrés Roca Rey (de 

celeste y plata),  silencio tras dos avisos y silencio.

 

El encierro: El cuarto encierro discurrió con la manada agrupada en torno a los cabestros. Ha sido uno de carrera rápida, que ha permitido cubrir los 850 metros del recorrido en apenas 2 minutos y 19 segundos. No se produjo ningún herido por asta de toros, sino contusiones y caídas.

 

Roca Rey domina la escena. Incluso por encima de las entusiastas peñas pamplonesas. Hoy por hoy es el que más arrastra a los tendidos. Estando en esta Monumental, no podían faltar algunas notas más populistas, pero en el toreo fundamental, de forma notaria con el 3º, dejó un toreo de calidad; lo volvió a intentar, aunque con menor nivel con el que cerró la función. Pero como la lesión en el hombro es real, en ambos pasó un purgatorio a la hora de matar.

 

Aunque en Pamplona y con el primer toro, también cuando el toreo se hace sobre la base del empaque, el temple y  la lentitud los tendidos responden. Por eso el personal se conmovía con el toreo de calidad de Diego Urdiales, de tanto sabor y ese regusto especial. No funcionó la espada y dejó en el camino la oreja. Se fajó con el violento 4º.  

 

Tuvo que tirar a abreviar Sebastián Castella con el complejo 2º, pero se explicó con muy buen tono frente al 5º, al que supo tocar las teclas necesarias para llevarlo por abajo y muy  metido en los engaños, especialmente sobre la mano derecha. Como mató por derecho y arriba, para el torero francés fue la única oreja de la tarde.