Sábado, 26 de septiembre de 2020
Con demasiados problemas sin atender
La hora de los despachos
Metidos ya en el otoño, con la vista puesta en el circuito americano, se echa en falta que los responsables de todos los sectores taurinos aborden de una vez los problemas estructurales que atenazan a la Fiesta. El juego de cromos de quien apodera a quien, o quien gana tal o cuál concurso, a efectos de futuro no pasan de ser meros hechos episódicos. Lo relevante radica en abordar los problemas de fondo que afectan a todo cuanto se refiere a la Tauromaquia. Lo importante radica en dejar de pensar en el "que hay de lo mío", para resolver lo que todos afecta.
Redacción
Grabado de Joaquin Capa. (elmarcoverde.com)
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Cerrado el año taurino y buscando ya los billetes para cumplir --si los hay-- los compromisos americanos, el mundo del toro abandona la carretera para recluirse en los despachos, para seguir en plena actividad hasta que nuevo llegue la primavera.

 

En el horizonte están un buen número de concursos por plazas de titularidad pública, comenzando por Málaga y a un año vista Valencia y Madrid. Pero, además andamos en pleno baile de los apoderamientos. Para que no falte de nada, para estos meses también habrá que estar pendiente de los Juzgado; en la pasada campaña fue el caso de Zaragoza, que al final se diluyó en la nada; ahora es Bilbao, un pleito que acaba de comenzar y ya veremos como acaba.

 

No tendremos tiempo para aburrirnos, desde luego. Esta película que suena a ya vista, sin embargo guarda dentro sorpresas. Hay un viejo dicho muy repetido: “la política hace extraños compañeros de cama”, como además comprobamos a diario. Pues eso llevado al mundo del toro es como un juego de niños; en este otro mundo ocurren las cosas más impensables, aquellas que parecían de toda imposibilidad. De ahí que se esté vacunado contra todo tipo de sorpresa.

 

Por eso, entra dentro de lo normal, de lo esperado, que cuando se habla de una “ruptura de mutuo acuerdo”, en realidad se escondan unas desavenencias profundas, por la gestión realizada o por los dineros de la liquidación, que ambos van de la mano. Y luego, a los días, todos participado amigablemente  en  el juego de la rueda.

 

Frente a esas cosas, que al final no forman más que la hojarasca taurina,  lo que de ninguna manera se entiende es que habiendo profesionales y expertos preparados, en ningún momento se les ocurra, ni en una conversación de café, --que eso compromete a poco--, ponerse a trabajar para buscar soluciones a los problemas estructurales que tiene la Fiesta.

 

Basta cotejar las estadísticas para comprobar que estamos ante un panorama muy preocupante, se diría que casi desolador, sobre todo cuando se piensa en el futuro que vamos a legar a las siguientes generaciones. Ya podemos pleitear contra todos los antitaurinos del universo, que si no se abordan los verdaderos problemas de la Fiesta, de nada servirá tanto esfuerzo.

 

Y sin embargo, trabajo hay en abundancia. Sobran cuestiones que se pueden abordar, con realismo y con soluciones imaginativas y reales. Lo que falta es que todos los sectores dejen de pensar en ”que es de lo mío”, para compartir un empeño común. Pero si nos descuidamos se nos escapará entre las manos el invierno y no se habrá dado ningún paso adelante.