Martes, 25 de febrero de 2020
Más movimientos empresariales que en otros inviernos
Algo se mueve en el mundo del toro; ya veremos hacia dónde
Una de las reuniones de ANET , la gran patronal del sector. (Fototeca de APLAUSOS)
Todo lleva a pensar que estamos en un invierno que puede ser diferente. Seguro desde luego no lo es. Pero los movimientos empresariales que se están dando lleva a pensar que hay algunas opciones que forzarían un cambio relevantes en el sector. La entrada la familia Bailleres en el primer circuito, con los Chopera como puerta; la decisión de Nautalia que entrar en solitario y para quedarse en el mundo del toro; algunos acuerdos entre empresas --como los de Garzón y Alberto García-- que no son las de siempre. Todo eso está movimiento a este mundo. Los escépticos consideran que en la historia nunca la sangre llegó al río. Pero al menos nos deparará un invierno más activo, en el que no todo sea hablar de quien apodera a quien.
Redacción

En este invierno, algo se mueve en el mundo del toro. ¿Estamos en puertas de un año de grandes cambios? Parece poco probable, dado el inmovilismo histórico este sector, en el que “nunca pasa nada”, aunque esté cayendo el diluvio universal. Pero al menos lo seguro es que tendremos unos meses diferentes, muy distintos de la atonía habitual.

 

Se parte de un componente de estabilidad. En Francia no hay cambios: Juan Bautista y Simón Casas seguirán al frente de Arles y Nimes. Y en España los apoyos económicos que necesitaba Ramón Valencia para soportar con cierta independencia la situación de la Casa Pagés ya la encontró en inversores hace algo más de un año, aunque todo ello hecho con suma discreción.

 

Lo diferente a otros inviernos es que, por lo pronto, Alberto Bailleres y sus socios los Chopera ya han recibido un primer varapalo, poco previsible hasta hace poco. Lo firma Manolo Molés en las páginas de “Aplausos”. Y en su artículo pone negro sobre blanco lo que muchos piensan: los riesgos que entraña que el magnate mexicano, prototipo del devaluado concepto azteca del negocio taurino, extienda aún más sus poderes en España, que fondos financieros tiene para todo ello.

Como escribe Manolo Molés, “los Bailleres (padre e hijo, que ha tomado las riendas) reeditan la historia pero al contrario. Su unión con los herederos del gran Chopo supone la reconquista taurina de España para los empresarios mexicanos. No solo han comprado fincas y ganaderías en Extremadura. Además, han llevado a su terreno el imperio Chopera”. Pero en este camino no han aclarado cuál pretenden que sea su modelo de negocio.


La realidad es que la FIT de Bailleres ha entrado en el circuito superior sobre todo de la mano de los hijos de Manolo Chopera, como su sustento financiero. Están acostumbrados a comprar aquello que sale a la venta y tiene algún interés. Pero intentaron entrar en Madrid, en este caso junto a los Martínez Uranga, aunque en el concurso los barrió la plica de Simón Casas y Nautalia; luego lo intentaron en Burgos y uno de los pequeños, Tauroemoción (Alberto Garcia), les ganó sin paliativos.  Pero lo mismo que llegan también se van; como se recuerda, en su día renunciaron a gestionar la plaza de Vitoria y ahora han sido sustituido en la de Córdoba, una plaza a la años antes también había renunciado a mitad de partido su socio la Casa Chopera.


Frente a eso, los empresarios pequeños y mediano van emergiendo. Y así, por ejemplo, la alianza entre Tauroemoción y Lances de Futuro (José Mª Garzón) les ha convertido, por ejemplo, en los empresarios más relevantes en Andalucía, fuera la Casa Pagés. Como además cada uno de ellos gestiona otras plazas --Teruel, Burgos, Algeciras, por citar algunas--, esa concordia empresarial gana peso específico.  En esa línea, sólo les falta fichar por Málaga, ahora pendiente de un nuevo empresario para una plaza que no resulta nada fácil: hasta los “siete magníficos” de aquella variopinta alianza de hace unos años acabaron por retirarse antes de que concluyera el contrato de adjudicación, dejando en solitario al socio local.


Por los pagos de Madrid reina una cierta paz, al menos hasta que se le conceda a Plaza 1 la prórroga prevista en el pliego para el contrato durante la temporada de 2021, si es que los políticos de la Comunidad de Madrid no tienen otro criterio. Pero a lo que vamos: esa UTE, en la que un socio tiene mayoría absoluta en la distribución del capital y además es quien firma los avales preceptivos, ya no es lo mismo que cuando llegaron. 


Dejando al margen los mil rumores que circulan sobre Simón Casas y sus finanzas --que todo lo que se dice en las redes sociales no puede avalarse como fuente comprobada--, lo cierto es que Nautalia, el socio mayoritario, ya ha decidido volar en solitario y ahora estudia presentarse a concursos como los de Málaga y Ciudad Real, además de tener pendiente de resolución su recurso, su enmienda a la totalidad, del concurso de adjudicación de Bilbao al tándem Bailleres-Chopera. 


Por lo pronto, García Garrido ya ha buscado dentro de Plaza 1 a su segundo de abordo, Víctor Zabala, que paso a paso se ha ido convirtiendo en un gestor eficaz. En suma, lo que Nautalia está diciendo, sin necesidad de decirlo, es que con Casas solo tiene un compromiso por tiempo prefijado y circunscrito tan sólo a Madrid; el resto, todo es territorio libre.


Tiene todo derecho a hacerlo: una Unión Temporal de Empresas --la  denominación mercantil ya lo dice todo: dos que se unen de forma temporal, sin que ninguno de ellos pierda su propia personalidad mercantil--, es una fórmula que permite que cada socio sea muy libre de tomar las decisiones que quiera; no hay género alguna de incompatibilidad. Pero para la UTE que gestiona Las Ventas no es un elemento baladí que su socio mayoritario y avalista, hasta ahora neófito en el negocio taurino, quiera caminar por su cuenta y con proyectos propios. Y además lo hace porque a su Empresa, Nautalia, la entrada en el mundo del toro le está resultando beneficiosa.

Pensemos, sólo pensemos, que Casas decide un día enajenar su participación  en la UTE, algo a lo que tiene pleno derecho. Si ese supuesto se diera, en nada se altera para que Nautalia siga siendo el socio que cuenta con el 51% del capital y por tanto tenga capacidad legal para tomar todas las decisiones que considere oportunas. Pero de paso devalúa, con toda lógica económica, el valor de mercado del otro 49% del capital: nunca es lo mismo entrar como minoritario en una sociedad mercantil,  en la que la otra parte ya cuenta de antemano con mayoría. Por mas que en su día los potavoces de Casas restaran toda importancia a ese 2% que les separa, ahora  vale su peso en oro. Es la ley del mercado.


Pero estamos, además, en puertas de una decisión jurídica muy importante. Si el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo que lleva el recurso de Bilbao, decidiera dar la razón a Nautalia,  nos encontraríamos ante una nueva situación de mucho calado a efectos de los concursos públicos: saltaría por los aire esa restricción entre empresarios de plaza de 1ª y todos los demás. Ya ha pasado en los  Tribunales franceses y a ambos lados de la frontera rige las misma normativa europea.


Y como siempre, habrá que estar al tanto de cómo mueven sus peones en la Casa Matilla, maestros como son en hacer realidad cotidiana en lo suyo aquella frase con la que el mítico Blanquet definía a un buen banderillero: “Estar y no estar en plaza".  Es decir: que ni se note que estás.