Sábado, 22 de febrero de 2020
Hace balance de la temporada
Ramón Valencia: "Seguro que Roca Rey y Aguado coinciden a lo largo de la temporada"
Ramon Valencia, gerente de la plaza de Sevilla (Elcorreo.web)
Ramón Valencia, empresario de la plaza de la Maestranza y apoderado de Roca Rey, hace balance de la temporada que se fue y avanza algunas claves de la campaña que está por venir. En una amplia entrevista de Álvaro R. del Moral, cronista taurino de "El Correo de Andalucía", el gerente sevillano insiste en un aspecto fundamental de la economía del toro: "el mantenimiento de ese caché (de los toreros) debería cumplirse en función de las expectativas y de lo que se va generando. Eso pasa en todo el mundo del espectáculo, de la música... Cuando un músico no lleva gente, automáticamente se le viene abajo el caché. Aquí no es así".

El gerente de la empresa Pagés aún tiene algunos días antes de ponerse manos a la obra para diseñar la próxima temporada. El año está a punto de acabar y la temporada que vendrá ya está casi tan cerca de la que se marchó, cerca de esa bisagra que utilizan en las oficinas de la calle Adriano para empezar a trabajar en la campaña siguiente. La que ya está en la historia de la plaza de la Real Maestranza se marcó a fuego con algunos acontecimientos que permanecen en el recuerdo del aficionado. Esos hitos, de alguna manera, condicionaran el hilo conductor del abono de 2020.

 

--Toca hacer balance: fue un año para recordar...

--No se trata de echarnos flores pero es evidente que ha resultado un buen año. Los carteles eran propicios para que eso resultase. Otros años eran igual de propicios desde mi punto de vista y ha podido fallar el ganado, los toreros u otras circunstancias pero, en cualquier caso, creo que llevamos algunas temporadas con ese signo positivo. Y el público lo ha apreciado.

 

--La Puerta del Príncipe de El Juli y el ‘casi’ rabo de Roca Rey ya habían dictado el argumento de la Feria pero el pronunciamiento de Pablo Aguado lo cambió todo...

--Esta empresa siempre ha contado con Pablo. Le hemos dado su sitio desde novillero y hemos contemplado su progreso. A lo mejor hay otros que comenzaron con él y no terminaron de cuajar, pero Aguado siempre mantuvo una progresión. Ha cogido esa línea de toreo sevillano y clásico y ha encajado perfectamente. Aquella fue una gran tarde pero a mí tampoco se me olvida ese ‘casi’ rabo de Roca Rey. Soy su apoderado pero llevo aquí desde el año 70 y yo no había visto pedir un rabo. Esa tarde lo pidió la plaza entera. No se lo concedieron pero podía haber caído perfectamente. A esos dos eventos hay que sumar la gran faena de El Juli que, contestada a o no, le abrió la Puerta del Príncipe. Los toros, además, han embestido. Todas las tardes ha habido algún toro interesante. Y ha habido grandes faenas perjudicadas por las espadas. Tengo que estar contento.

 

--La consolidación de Andrés Roca Rey y la irrupción de Pablo Aguado coloca nuevos ases en la baraja y marca, de alguna manera, el inevitable desgaste de los tres grandes: Morante, El Juli y Manzanares...

--No creo que haya un agotamiento. Son grandes maestros y todavía están ahí. Los tres pueden hacer una gran faena que se quede para la historia en cualquier momento. No quita que llegue gente joven empujando y con fuerza. Eso es muy positivo y viene muy bien. Tener seis o siete toreros de alto nivel es muy bueno y te ayuda a la confección de carteles.

 

--Pero el termómetro es la taquilla. En la feria de San Miguel se pudo comprobar en un cartel que hace nada era un bombazo y dejó muchos claros...

--En el segundo día, con la alternativa del chico de Écija... Era un gran cartel y me sorprendió a mí también. No sé decir por qué. Hay días que fallan sin que sepas la causa. El cartel no podía ser mejor, con dos toreros como Morante y El Juli... Habrá que dejarlo a la mala suerte.

 

--En el último lustro se han marcado algunas constantes: en el abono, el modelo de feria, la fortaleza de ciertos carteles... ¿A partir de ahí la empresa tiene las pautas marcadas?

--Lo tenemos claro desde hace muchos años. Esta empresa lleva más de ochenta años. Y yo estoy al frente con Eduardo desde el año 2000. Ya sabemos lo que gusta o no. Otra cosa es que siempre sea posible. Se habla de innovar, de hacer cosas nuevas... Tenemos que intentarlo pero lo tiene que aportar la gente joven, los toreros que están empujando.

 

--La cuestión es que se ha apostado fuerte para incrementar el número de abonados pero la experiencia reciente confirma que ese número se ha estabilizado.

--Esa nómina está estable. La oscilación que hemos tenido últimamente ha sido de un 5% arriba o abajo por circunstancias que no sabría calificar ahora mismo. Lo que es cierto es que nos está costando mucho trabajo subir el abono y habrá que aceptar que la filosofía del que compra va por otros pensamientos. Pero yo voy a seguir insistiendo. El abono es lo que le da consistencia a la Feria de Sevilla y a la temporada en general. Es lo que es potente para poder presumir de dar once festejos menores. Somos los que más damos después de Madrid, pero eso sólo puede soportarlo un gran abono. Si no, es imposible. Las referencias estadísticas están en la calle: se han dado 18 ó 19 espectáculos menores en toda Andalucía y once se han celebrado en la plaza de Sevilla. Por eso hacemos el esfuerzo, pensando que puede surgir alguien.

 

--Eso nos lleva al tema recurrente de la economía del toro. Los números siguen dando vueltas.

--Ya se ha dicho en más de una ocasión: el aspecto económico del mundo del toro está en quiebra. Y es verdad. Un día me contó Roberto Espinosa la fábula de dos amigos, reencontrados al cabo del tiempo. Uno se marchó, se hizo ingeniero y el otro se casó con la hija de un molinero. Se lamentaba que con cada saco de grano perdía 25 pesetas. ¿Cómo subsistes? Le preguntó el otro. Moliendo, moliendo... fue su respuesta. Pues eso es el mundo del toro. Moliendo, moliendo, con las deudas para arriba y para abajo se va subsistiendo. Es la pura verdad.

 

--En las tertulias de aficionados y taurinos también se invoca una máxima empresarial: hay que cobrar lo que se genera...

--Lógicamente, pero eso no es fácil. Las figuras aspiran a mantener sus cachés vayan a donde vayan. Eso es lícito por parte de ellos, pero también hay una contradicción en algunas ocasiones. A veces no se generan esos cachés y lo digo yo, que llevo a la máxima figura actualmente. Eso es una realidad y el mantenimiento de ese caché debería cumplirse en función de las expectativas y de lo que se va generando. Eso pasa en todo el mundo del espectáculo, de la música... Cuando un músico no lleva gente, automáticamente se le viene abajo el caché. Aquí no es así. No son muchos pero son necesarios y hay que conjugar el abono para defender esa posición.

 

--¿Se ha conseguido sentar en la misma mesa a las tres patas del banco: ganaderos, toreros y empresarios?

--Alguna vez nos hemos sentado. Pocas veces. Hubo un intento en Las Ventas. En esos momentos se manifestó que el mundo del toro estaba en quiebra y no hubo soluciones de verdad. Creo que, respetando al mundo ganadero como merece, hay dos patas nada más. Los actores principales son los toreros, que se juegan su vida; y los empresarios, que se juegan su prestigio y su dinero.

 

--A partir de ahí no se puede estar ajeno al clima sociopolítico. En la Junta de Andalucía se marcha con velocidad propia.

--Ahí no hay problema. Pero es que nunca lo ha habido. En el gobierno anterior también hubo un buen discurso y con el actual también. Acaban de llegar y los contactos son permanentes, comprensivos y muy receptivos.

 

--En el lado contrario, con el gobierno de la nación que podría venirse encima, la situación es por lo menos, incierta...

--Estamos en un momento peligrosísimo para este país. No sólo por el mundo del toro, atacado por algunos de los que quieren formar parte de ese gobierno. Atacan al toro, la monarquía, la propiedad privada... Alguien se está equivocando rotundamente. Esperemos que los Reyes Magos nos traigan otra cosa.

 

--Ésa es la clave: el toro entra en un saco más amplio de cosas a derribar, desde la Constitución del 78 a los valores tradicionales de la familia.

--El discurso es muy peligroso. Pero es lo que les están permitiendo. No soy yo. Pero alguien lo está haciendo.

 

--Hay que cambiar de tema. ¿En qué punto de vigencia está el acuerdo de colaboración de Simón Casas con la empresa Pagés?

--Las relaciones que he tenido históricamente con Simón Casas son las mismas ahora que antes. La personalidad de Simón es la que es. ¿En qué se basa ese espíritu de colaboración? Pues ya lo hemos comentado: somos las únicas plazas que damos muchas novilladas y estábamos hablando de intercambio pensando en los chavales sin mezclarlo con la clase alta del toreo. Hemos colaborado en esa línea. Me ha recomendado novilleros y yo otros de por aquí. Esa es la línea y se sigue manteniendo.

 

--¿Se televisará la Feria de Abril de 2020?

--El contrato se firmó por tres años y está vigente.

 

--¿Tiene pensado pulsar el teléfono de Alejandro Talavante?

--Claro que sí. En el momento que me entere de que se rumorea algo. A Talavante hay que llamarlo. A nivel personal no he escuchado aún ninguna campana. Se habla, se dice, que es posible... Sería muy bien recibido.

 

--¿Y tiene previsto llamar a José Tomás?

--Ya he llamado a su apoderado. Lo hago todos los años. Salvador Boix se extrañó de que le llamara tan pronto. El año pasado dejamos las cosas más o menos abiertas. Por mí no hay problema. No dejaré de llamar.

 

--Llegadas estas fechas, los aficionados ya tienen hecho su propio cartel del Domingo de Resurrección. En la calle ya circula una combinación ideal: la de Morante, Roca y Aguado

--A veces me apoyo en ello. Sevilla tiene esa singularidad: se rumorea un cartel y nos llega a los oídos. En un 80% nos apoyamos en ese comentario.

 

--Pero es que ese cartel tendría el morbillo de volver a ver juntos a Roca y Aguado. No han vuelto a coincidir desde el Viernes de Farolillos.

--Hay que tener en cuenta que Andrés perdió 40 festejos. Seguro que coinciden a lo largo de la temporada. ¿Dónde? Pues donde sea conveniente y donde le interese a Andrés y le interese a Aguado. ¿Por qué no?

 

--En cualquier caso, esa competencia le daría un argumento extra a la Feria de Abril que vendrá.

--Indudablemente, pero ahora tengo que hablar desde el punto de vista empresarial. Eso tiene su sentido y se producirá casi seguro. Pero en vez de tener una corrida de bombazo puedo tener dos. Por un lado Pablo, por otro lado Andrés... empresarialmente, si soy egoísta, tengo que pensar en esa línea. Podrán coincidir una vez pero no puedo ponerlos tres veces juntos como a otros toreros porque por sí solos, concretamente en Sevilla, pueden funcionar perfectamente. Una cosa no quita la otra.

 

--Hay una baraja de toreros emergentes con Ureña a la cabeza, que aún no tiene el mismo tirón en la taquilla pero podrían completar algunos carteles de la primera línea. A esa lista hay que unir los Emilio de Justo, Urdiales...

--Hay grandes toreros. Pero a lo mejor no tienen ese tirón que menciona. Y ese es el problema de hoy en día. Lo que hace falta, además de torear muy bien, es que te traigan el público. Hay otros toreros en esa lista de gran concepto; gustan al aficionado pero no tienen aún capacidad de convocatoria para el gran público. Ser figura del toreo conlleva varias cosas: torear bien y transmitir al público algo que va más allá. Ese don no lo tiene todo el mundo. Y ahí estamos...

 

--También hay una baraja de toreros más jóvenes que no terminan de dar el paso

--¿Y si hace dos años nos hubiéramos preguntado por Pablo Aguado? Aquel día se juntaron las cosas y hasta se apareció el Espíritu Santo. Le salieron dos toros que le sirvieron a la perfección, dejándole hacer ese toreo puro. Mató bien, todo coincidió... Bendito sea. ¿En cualquier momento podría llegar otro torero y pasarle algo parecido? No sé. Pablo tiene otras ventajas: es sevillano, lo hizo en Sevilla, tiene un concepto propio. Todo eso hay que conservarlo y seguir avanzando.

 

--Hay que hablar del apartado ecuestre. El difícil encaje de Hermoso con Ventura propició una mixta que dejó un extraño sabor de boca.

--Se trataba de solucionar dos problemas. Ni más ni menos. Pablo llevaba mucho años sin venir y a ellos se les había ocurrido dar la alternativa en Sevilla a su hijo. Hablamos de Ventura. “No tengo ningún problema con Ventura, puede tener un problema consigo mismo” fue su respuesta. A Julián había que buscarle un torero por delante, Ponce no pudo venir... y fue una solución a dos problemas. No tengo idea de que eso tenga que repetirse. No soy un enamorado de las mixtas. Tienen que resolverme un problema mayor. En mi esquema previo, ahora mismo, no cabe una mixta. Lo que sí me gustaría hacer con el tema de los rejones es dar un aire nuevo. A lo mejor cabe un cuarteto, las colleras... La verdad es que el tema de los caballos se está viniendo abajo. Lo voy a volver a intentar. Llevo tres años intentándolo hacer. Tenemos que convencerlos. El mundo del rejoneo lleva a menos gente que antes.

 

--¿El boceto de feria que prepara Ramón Valencia se parece mucho a la que resulta después?

--Al llevar muchos años te da el conocimiento de lo que te pueden pedir. En un 80% largo es muy posible. Es nuestra guía, nuestro catecismo y tenemos que defenderlo todo lo que podamos. Ése es el guión. Después de Reyes empezamos, como es tradición.