Domingo, 25 de octubre de 2020
UBEDA: Cuarta de la "Gira de Reconstrucción".
Buena voluntad y detalles
En Úbeda dejo una buena impresión Jorge Isiegas. (FTL)
Con los toros aferrados al suelo, no es fácil que llegue el entusiasmo. Y los de Daniel Ruíz se atornillaban al albero con demasiada prontitud. Por eso la tarde se fue por los caminos de la buena voluntad y los detalles. Buenos los tuvo Paco Ureña, salvo con los aceros; sorprendió gratamente Jorge Isiegas, que le cortó una oreja a su primero, después de una gran estocada.
Redacción
 Los toreros no van de "bolos"
 Dos toros encastados aportan ese punto de emoción que hace falta
 ¿Por qué no se le consulta a Jaime de Armiñán?

UBEDA (Jaén).- Cuarta de la “Gira de Reconstrucción”. Cuatro toros de Daniel Ruíz, de adecuada presentación,  manejables salvo el 1º, que presentó más problemas; todos con poco fondo. Paco Ureña (de rosa y oro), silencio tras dos avisos y ovación. Jorge Isiegas (de verde manzana y oro), una oreja y silencio tras un aviso. Buena entrada dentro de los actuales limites sanitarios.

Incidencias: El festejo, tedioso de desarrollo, se prolongo por siete cuartos de hora. Como viene siendo habitual, tras el paseíllo se guardó el minuto de silencio y la Banda interpretó el himno nacional.

 

Tras el aplazamiento por el mal tiempo del viernes, en esta víspera de fiesta los aficionados de Úbeda volvieron responder. En España hay ganas de toros, pero las circunstancias mandan. En esta peculiar “Gira” de la FTL, el público en la medida de lo posible va a las plazas. Quizás esa la mayor virtualidad de esta iniciativa, que en nuestros pueblos se mantenga la afición. Y no es pequeño el detalle.

 

Para esta ocasión, Daniel Ruíz enlotó  cuatro toros  bastante parejos. En cuanto a presentación, pero sobre todo en lo que se refiere a fondo. Salvo el primero, que resultó áspero y problemático, los otros tres dejaron ver nobleza, pero a la tercera serie con la muleta ya se atornillaban al ruedo, con sus medias embestidas y saliendo siempre con la cara por arriba.

 

En Úbeda comprobamos que Paco Ureña se mantiene en su línea de hacer las cosas bien con los engaños. Tuvo chispazos de interés, sobre todo en los comienzos de faena; pero luego no era su día con los aceros.

 

El aragonés Jorge Isiegas, siendo tan nuevo en el oficio, causó una buena impresión, por su actitud durante toda la tarde y por su voluntad de llevar a los toros con templanza. Si pecó de algo fue de insistencia por estar en la cara de sus enemigos. A su primero lo mató muy bien y se le concedió una oreja.