Sábado, 24 de octubre de 2020
Sexta de la "Gira de la reconstrucción"
La excelencia de "Finito" y de Zalduendo
Finito de Córdoba, el triunfo en Antequera.
Cuando se roza la excelencia con las dedos, la tardes pasa a engrosar la relación delos recuerdos, con independencia cuál el lugar en que sucede. Es lo que vivió en la tarde de este viernes en Antequera, cundo se conjuntó una gran corrida de Zalduendo con un torero de la calidad de "Finito de Córdoba". Lo de menos es que se indultara al 3º de la función, que fue un gran toro, pero no llego a la perfección. Lo importante para un aficionado es poder saborear ocasiones como las de hoy.
Redacción
 Lo mejor, la corrida de Matilla
 Buena voluntad y detalles
 Los toreros no van de "bolos"

 

ANTEQUERA. (Málaga).- Sexto festejo de la “Gira de Reconstrucción”. Cuatro toros de Zalduendo, de muy buen juego; el 3º, “Doctor”, nacido en febrero de 2016 y con el nº 188, fue indultado de forma muy generosa. Juan Serrano “Finito de Córdoba” ( de gris perla y azabache), dos orejas y dos orejas y rabo. Luís Bolívar (de azul celeste y oro), silencio y una oreja. Mensos de la mitad del aforo sanitario de seguridad.

Incidencias: “Finito de Córdoba” entró en el cartel sustituyendo a Sebastián Castella por su retirada. Destacó el gran puyazo de Alberto Sandoval al 2º de la tarde. Drante la feana al 3º,  la Presidencia envió dos avisos a “Finito”, mientras al mismo tiempo y desde el propio palco se le indicaba que siguiera toreando.

 

Cuando se conjuntan unos toros con bravura y clase con un torero de mucha calidad, surge un espectáculo para recordar. Que fuera en una plaza de 3ª categoría y en una corrida a tono con dicho rango, nada obsta a que en Antequera se haya disfrutado  tanto en esta ocasión.

 

Los Bailleres enviaron a la plaza malagueña una corrida terciadita, como era de esperar; pero con mucha calidad, con esa clase que sueñan las figuras. Y el que parecía menos agraciado, que era el cuarto, sacó mucha raza. Todo a favor de propiciar el buen toreo.

 

Y “Finito de Córdoba” se rebosó en ese toreo, con el capote y con la muleta. Hubo lances magníficos y naturales eternos. Y todo con la suavidad de la caricia. Una tarde excelente. En su madurez disfrutó hasta el final  porque la ocasión se lo brindaba. No la dejó pasar. 

 

Qué a gusto se ve al colombiano Luís Bolívar. La estadística de hoy es muy efímera: pudo obtener mas trofeos si la espada no se le hubiera ido a un lugar indebido con su primero, con el que cuajo momentos extraordinarios.  Acostumbrado a anunciarse con las corridas “duras”, los “zalduendo” de Antequera, permitieron que sacara a la luz la forma tan rotunda con la que entiende el toreo.