Martes, 20 de agosto de 2019
Profundo malestar entre los aficionados de Castellón por el desarrollo de su feria
La Unión de Abonados y Aficionados de Castello han emitido un detallado análisis sobre el desarrollo de la pasada feria de la Magdalena, en el que se ponen de manifiesto las numerosas carencias que se advirtieron en el serial. En este sentido, consideran de que en la feria "se han ejemplificado todos los males que padece la Fiesta de los Toros a nivel interno".
Redacción

En este informe sobre la pasada feria, los aficionados consideran que el declive de la feria “no es atribuible a la crisis económica la falta de seguimiento de la feria castellonense, sino a una clara desmotivación del aficionado al que se le presentan todos los años unos carteles pensados para atar la temporada y sus compromisos por parte de los apoderados, toreros, ganaderos y empresarios”.

El texto íntegro del informe es el siguiente: 

La UNIÓN TAURINA DE ABONADOS Y AFICIONADOS DE CASTELLÓN (UTAC) cree que en la recientemente finalizada Feria de la Magdalena de Castellón se han ejemplificado todos los males que padece la Fiesta de los Toros a nivel interno. Es más, en los análisis que venimos realizando de nuestra Feria en las últimas temporadas, ya presagiábamos los deficientes resultados que se han manifestado en este 2011 tras un declive continuado, aunque ha sido ahora cuando ha despertado en el público y los aficionados un nivel crítico olvidado desde hacía años.

En el comunicado de prensa que emitimos previo a la Feria ya manifestamos las carencias que, bajo nuestro punto de vista, se daban en la cartelería confeccionada por Tauro Castellón S.L., realizando un análisis riguroso que, al final, en los resultados nos ha dado la razón.

Además seguimos pensando que no es atribuible a la crisis económica la falta de seguimiento de la feria castellonense, sino a una clara desmotivación del aficionado al que se le presentan todos los años unos carteles pensados para atar la temporada y sus compromisos por parte de los apoderados, toreros, ganaderos y empresarios. El gusto del aficionado no se tiene en cuenta y los toreros y novilleros –sean las figuras o los más modestos pero bien relacionados- como Matías Tejela, Rubén Pinar, Thomas Dufau, “El Cid”, “El Juli”, “El Fandi”, Cayetano… pasan por Castellón sin ningún compromiso, menospreciando a la Plaza y eligiendo unos toros que nos llevan al fiasco absoluto. Por cierto, una vez más, el enorme encarecimiento de las entradas no ha redundado proporcionalmente en la calidad de los festejos.

Los ganaderos tampoco pueden utilizar Castellón como banco de experimentos. Además no traen el trapío, ni la fuerza, ni las condiciones propias del toro de lidia. Y esto no es una cuestión de categoría de plaza, sino de la integridad de un espectáculo que empieza por la casta del toro y acaba en la punta maciza de sus pitones. No deben volver a esta plaza –tal y como adelantamos antes de la Feria- ni Fuente Ymbro, ni Jandilla, ni sus sucedáneos; tampoco Los Espartales. Especialmente las corridas de Lagunajanda y Manolo González esperamos que hayan sido objeto de los correspondientes análisis post-mortem.

¿Cómo se entiende que en los festejos populares los recortadores se pongan ante astifinísimos toros de Corbacho Grande o una corrida completa de Fernando Pereira Palha, y en cambio las figuras del escalafón vengan tan aliviadas?.

Si a esto añadimos las irregularidades que hemos observado durante las diferentes lidias y que están específicamente perseguidas por el Reglamento Taurino (presunto afeitado, ojos cubiertos de los caballos, la carioca en la suerte de varas, el derrote injustificado de las reses sobre los burladeros, el abuso en los rejones, toros reparados de la vista…), nuestra indefensión, tanto en la plaza como ante los antitaurinos, es manifiesta.

Nosotros apoyamos a los Presidentes de plaza siempre que hagan cumplir el Reglamento, pero la disparidad de criterios y la falta de rigor creemos que fue muy evidente en las corridas de los días de marzo 28, 30, 31 y 2 de abril. No se puede ceder al chantaje de los apoderados –y que haya baile de corrales porque tengan que retirarse toros para que la corrida salga más pequeña-; dar una vuelta al ruedo a una res que no ha sido demanda por la mayoría del público –como especifica la norma- por mucho que insista en ello un ganadero; o que se den orejas con facilidad a ciertas figuras mientras se ningunea a los menos mediáticos.

Finalmente queremos destacar los buenos detalles de la semana taurina, como la predisposición de los novilleros sin caballos –aunque fue en festejo fuera de abono- o a los toreros de plata, donde algunos banderilleros brillaron en muchas ocasiones más que sus propios matadores. Por cierto, poco puede decirse de la excelencia en la suerte de varas, prácticamente inexistente durante toda la Feria debido a la invalidez de la mayoría de las corridas y, a su vez, la consecuente desaparición de los quites.