Lunes, 22 de julio de 2019
Perfil biografico
Antoñete, a pesar del toro blanco
Con toro blanco y sin toro blanco. Antoñete tiene un lugar de privilegio en los anales del toreo. Y lo alcanzó porque fue capaz de leer e interpretar todos esos misterios que encierra el Arte del Toreo. Un papel que siempre quedó en exclusiva para unos pocos privilegiados.
Redacción
 La opinión de Ignacio Sánchez-Mejías: Muere Antoñete

Nombre: Antonio Chenel Albadalejo
Natural de: Madrid
Fecha de nacimiento: 24 de junio de 1932
Debut en público: Madrid, 1949
Debut con caballos: Barcelona, febrero de 1951
Alternativa: Castellón, 8 de marzo de 1953, con Julio Aparicio de padrino y Pedrés como testigo, ante toros de Francisco Chica.
Confirmación: 13 de mayo de 1953, con Rafael Ortega de padrino, Julio Aparicio de testigo y con toros de Alipio Pérez-Tabernero Sanchón.

Con el toro blanco de Osborne y sin él, qué torerazo ha sido y es este Antoñete. Con una muñeca prodigiosa para llevar a los toros, con un asombroso sentido de la colocación para embarcarlos en esa media distancia tan difícil, con sentimiento verdadero al esculpir el toreo, ver triunfar al madrileño ha sido siempre un maravilloso privilegio. Todo lo demás cuenta poco, qué si los años son estos o aquellos, que si pudo haber hecho tal o cual cosa... Por eso, pasado con amplitud el rubicón de la lógica, todavía tenía tirón para levantar de su asiento a los aficionados. No puede extrañar, en consecuencia, que se le recuerde con admiración y con el respeto que exige estar ante una página gloriosa de la Fiesta.