Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Desde una ejemplaridad a carta cabal
Dávila sin Miura
Eduardo Dávila Miura volvía ocasionalmente a Madrid, para matar la corrida de su Casa, al cumplirse su 175 aniversario. Volvía, nos dice aquí Juanma Lamet, "en busca de la heroicidad que no necesitaba, de la machada por la machada. Esa ejemplaridad a carta cabal, en una cita planteada sin fisuras, merecía ya el aplauso. Cuando uno torea en Las Ventas y frente a los toros de la legendaria divisa verde y negra, el vestido tiene que pesar tres kilos más". Pero luego "no hubo Miura, y sin Miura se nos apagó un poco Dávila".
Actualizado 11 junio 2017  
Juanma Lamet   

Eduardo Dávila Miura ha vuelto hoy a los ruedos porque sí. Sin más motivo que la efeméride del 175 aniversario de la ganadería de su familia. O sea, porque sí, que es el motivo más torero que hay. En busca de la heroicidad que no necesitaba, de la machada por la machada. Esa ejemplaridad a carta cabal, en una cita planteada sin fisuras, merecía ya el aplauso. Cuando uno torea en Las Ventas y frente a los toros de la legendaria divisa verde y negra, el vestido tiene que pesar tres kilos más.

Sombrerazo al gesto sin gesta, cómo no. Pero ocurre que el destino a veces baraja las cartas a mala fe, y sus dos miuras fueron devueltos. Entonces, a Eduardo, que ya no tenía nada que celebrar, se le debió de apagar un poco esa llamita que lo trajo a San Isidro. Sin Miura no hubo Dávila.

Habrá otras tardes, tiene que haberlas.

Se presentó Eduardo fino, con los surcos de la veteranía marcados en el rostro. El lunes tentó en “Tapatana” cinco novillos y se quedó a gusto. Vino preparado. Concienciado, aplomado. Masticando el miedo con la entereza del conferenciante que enseña a los demás a domarlo.

Sus alumnos del Club de Aficionados Prácticos Taurinos, sus familiares y sus amigos se hicieron una foto en la explanada de Las Ventas, frente al monumento al encierro. Allí los juntaron Nacho Moreno de Terry y Rafa Peralta Revuelta, la otra cuadrilla de Dávila. Ellos tres han logrado que el sueño de sentirse torero se convierta en un caladero de felicidad. Sus cursos merecen el Premio Nacional de Tauromaquia. O viceversa, más bien.

Rompió Dávila, asolerado, el paseíllo junto a dos toreros que han sido sus poderdantes, Rafaelillo y Rubén Pinar. La tropa empujaba lo suyo. Cómo será Sevilla que obligó a saludar a su torero en Madrid, acertaba Madueño (cronista de la feria junto a Barquerito, que no cuenta).

Dávila no pudo cumplimentar la efeméride porque a ´Africano´ lo devolvieron por flojo y manso. Salió ´Iluminado´ de Buenavista, tirando a zambombo pero bueno, y Eduardo no logró acoplarse, excepto en los pases de pecho por el izquierdo, monumentales. Se diluyó la cosa.

Tampoco el quinto mereció morir en el ruedo. Florito lo bordó, por cierto. Salió un sobrero de El Ventorrillo y Dávila, definitivamente sin Miura ya, lo intentó y se gustó, pero la faena no llegó a elevarse. La inactividad se notó hasta que Dávila tiró la ayuda y toreó al natural por el derecho. Apuntados quedaron dos muletazos notables.

Como apuntada queda la grosería atávica del Fondo Sur, que hizo todo lo posible por descentrar al diestro sevillano. Lo masacraron en una tarde aislada, con los miuras y sin nada que ganar. Qué bonito. Criticar es una cosa, el ´bullying´ es otra. Hubo dos o tres ´hooligans´ que gritaron al torero cuando entraba a matar al quinto. ¿Para qué? ¿Para que se equivocara? No abominar de eso tiene un nombre: síndrome de Estocolmo.

Lo intimidaron porque sí, pero él se había apuntado a la machada porque sí, y ambas cosas se contrarrestaron. No se arredró. Saludó desde el tercio en medio de una división de opiniones que delimitaba bien el ánimo de la plaza.

En fin, que no hubo Miura, y sin Miura se nos apagó un poco Dávila. Habrá otras tardes, tiene que haberlas.

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Bloc de notas
Un blues para Iván Fandiño
Dávila sin Miura
Por la contrarreforma del rejoneo
El pentecostés de "Hebreo"
La mano de Dios
Cuvillo desnuda al "7"
PUNTO DE VISTA
"Un insulto a la inteligencia"


El sudoku de 1 espectador cada 9 metros cuadrados


Hay cosas que no se pueden entender. Por ejemplo, en estos días, que a la pandemia, con la gravedad que tiene, se le combata con "ocurrencias" de expertos innominados. Pero ocurre y por eso el llamado "Plan de Transición a la Nueva Normalidad" no recibe más que críticas por parte de todos los sectores. La que afecta al mundo del toro es, como ha dicho Ramón Valencia, un insulto a la inteligencia. Pero la Vicepresidenta Teresa Ribera tiene la solución: "Al que no le gusta que no abra". ¿A eso se llama gobernar?


Ortega y Gasset

ENSAYOS
Un elemento característico de su trayectoria


Las 20 encerronas de "Gallito", la demostración de su poderío y su conocimiento de la lidia


Dejando al margen la que protagonizó como novillero en Zaragoza –en la que se quedó sólo en el ruedo por la cogida de Gaona--, hasta en 20 ocasiones se encerró en solitario José Gómez Ortega "Joselito" con seis toros. Hubo una etapa de su carrera en la que era su fórmula para concluir cada temporada. Y todas ellas "ofrecían un magnífico escaparate para desplegar la mayor variedad posible de suertes, tanto de capa, como con banderillas y muleta. El máximo exponente de ello fue la famosa corrida de Madrid". A estudiar este apasionante tema dedica un documentado ensayo el profesor Marcos García Ortiz.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2020 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |