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Pero sin hacerse trampas en el solitario
Elige vida
"Pasmoso" y "Cobradiezmos", dos niveles de bravura
"En el toreo elegimos (o deberíamos elegir) verdad: con su vida y con su muerte, del toro y del torero. Y no hay ninguna verdad en perdonarle la vida a un toro que no se lo ha ganado en el ruedo. Un gran toro, pero no un toro excepcional". Bien podríamos resumir así la tesis, muy ajustada a la realidad, que sostiene Juan J. Sánchez en su columna habitual. Un toro excepcional fue "Cobradiezmos". Y bajar de ahí, ya es otra cosa.
Actualizado 30 marzo 2017  
Juan J. Sánchez   
 No se defiende sola, ya no
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Ha sido uno de los mensajes más repetidos, incluso por reputados conocedores taurinos, tras el pasmoso indulto de “Pasmoso”: elige vida. Frente a la muerte, se supone, que elegimos los que no pensamos que el gran toro de Garcigrande se mereciera volver a la finca a padrear. Tal como está la sociedad, es muy positivo vender que elegimos vida, dicen. Claro.

Y  no se dan cuenta de que ese mensaje es en sí mismo una trampa brutal para el toreo. Elegimos vida con “Pasmoso”, pero no con sus 5 compañeros de camada. O sea que elegimos vida, pero poco. Y en el resto de las tardes de Fallas, por no irnos más lejos, elegimos muerte. Puf. Fatal.

Pero no es así, en el toreo elegimos (o deberíamos elegir) verdad: con su vida y con su muerte, del toro y del torero. Y no hay ninguna verdad en perdonarle la vida a un toro que no se lo ha ganado en el ruedo. Un gran toro, pero no un toro excepcional, como debe serlo un toro indultado. Como lo fue “Cobradiezmos”.

Es verdad que el indulto nos carga de argumentos de cara a la sociedad actual, es un mensaje que es fácil de vender. Pero no puede ser a costa de hacerse trampas al solitario. ¿Dónde ponemos el límite? Si elegimos vida, ¿por qué no la corrida sin muerte y todos contentos? No. Elegimos vida cuando toca y no escondemos la muerte. Así ha sido siempre y así será. Y cuando no sea así, habrá que llamarlo de otra forma. Porque será otra cosa. 

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