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Lejos quedan las noches en vela
Los maletillas
El duro aprendizaje de los oficios que se desempe馻n en los ruedos ha cambiado de forma copernicana. Lejos quedan aquellas m韙icas noches de Tablada en las que Juan Belmonte so馻ba su revoluci髇. Las nuevas generaciones se forman en las Escuelas, que aportan sus aspectos positivos, pero que dif韈ilmente pueden transmitir cuanto de romanticismo y de sue駉s ten韆 la vida de los "capas" de hace 50 a駉s, cuando con el hatillo al hombro se iba por los caminos a la b鷖queda de esa oportunidad de "hacer la tapia" para aprovechar la primera ocasi髇 que se presentara. A todo ello dedica su art韈ulo Gloria Sanchez-Grande, que acaba de inaugurar un blogs que ya desde sus inicios apunta que es una de las p醙inas que hay que seguir: http://contraquerencia.blogspot.com.es/.
Actualizado 11 septiembre 2012  
Gloria S醤chez-Grande   

Esta noche me ha dado por escribir sobre los maletillas. Y alguno pensará: "Ya son ganas de tocar los costados ponerse a hablar de maletillas justo el día triunfal en que los toros han vuelto a la televisión pública tras seis años en el exilio". Pues sí. El asunto televisivo no me inspira, para qué andar con paños calientes. Ya advertí que en este blog se viene a remar a contracorriente y a picar en la contraquerencia. Demos, pues, ejemplo de ello. De cualquier manera, al final de esta reflexión también habrá unas líneas para Juli, Manzanares y Talavante, por lo que el descarrilamiento no será total.

Para los no iniciados en el planeta de los toros, hay que apuntar que esto de los maletillas no tiene nada que ver con maletas pequeñas. Javier Villán define así a un maletilla: "aprendiz de torero que con la esperanza de pegar unos muletazos en los tentaderos vagaba por caminos y dehesas, con una maletilla en la mano o un hatillo al hombro donde guardaba sus trebejos de torear. Hoy es una figura inexistente, pues las ambiciones del torero se canalizan a través de las escuelas taurinas. El maletilla o capa era una pasión existencial y taurina, producto del subdesarrollo y del hambre, bases sobre las que se asentaba la vocación de torero". Es decir: sólo las sociedades tiesas y caninas han producido grandes toreros.

¿Y por qué me he acordado de los maletillas? ¿Por la sempiterna crisis? Ni mucho menos. La razón ha sido un artículo de Paco Cañamero donde cuenta que varias ganaderías charras han sido asaltadas por "neo-capas" que se dedican a torear camadas completas de añojos dejándolas inservibles para su lidia en la plaza. Además de esta noticia, la otra fuente de iluminación para resucitar el tema de los maletillas ha venido de la gran luna llena del pasado 31 de agosto -la segunda en ese mes- que los modernos han bautizado como "Blue Moon". Y bajo la luz de aquella luna, que era de cualquier manera menos azul, recordé los comienzos de Juan Belmonte, a orillas del Guadalquivir, por la dehesa de La Tablada, con los cardos hasta las rodillas, toreando desnudo y armado con una endeble chaquetilla en plena noche hasta que la Guardia Civil intentaba echarle mano. Estas escenas tenían lugar a comienzos del siglo XX.

Años más tarde, en la década de los 40-50, el aprendizaje seguía siendo duro. Tras entrenarse en el campo, los maletillas se lanzaban al ruedo como espontáneos con el objetivo de llamar la atención o se anunciaban en plazas de carros y talanqueras. Lo explicaba de esta manera Antonio Díaz-Cañabate: "Había que salir en los pueblos, en las capeas, y en estas capeas pueblerinas el publiquito no estaba precisamente formado por socios de la Sociedad Protectora de Animales. Gente ruda. Algunos escritores sentimentales la calificaban de salvaje. Exageración evidente. Total: porque le gustaba la sangre, la sangre de los toros y la sangre de los toreros. Si no había sangre no se divertían. Hay que tener en cuenta que, por entonces, en los pueblos no existían muchas distracciones, y las mozas y los mozos, tenían necesidad de expansionarse una chispita una vez al año con ocasión de la fiesta del Santo Patrono de la localidad; las mozas eran peor que los mozos, más implacables, más chillonas, más crueles. Las pobrecitas gritaban a los toreros con sus voces dulces y acariciadoras, hechas para el arrullo maternal:

-¡Anda, ladrón, cobarde, déjate coger, que para eso te paga el Ayuntamiento!

-¡Ay, ay, ay, no corras, sinvergüenza! ¡Epifanio, dale un garrotazo en la mano a ese maula, pa que se suelte de los palos!

Y Epifanio obedecía y le soltaba al pobre torerillo encaramado en los palos de los tablados de la improvisada plaza dos garrotazos tremendos, y el torerillo se iba en busca del toro, como quien se acoge al mal menor. En las corridas de pueblo, el toro era lo menos peligroso".

En esto consistía la sacrificada vida del maletilla, impensable en nuestros tiempos. En 1958, Ochaíta y Valerio escribieron la letra de una canción en homenaje a estos personajes que, de forma magistral, interpretó Juanito Valderrama, "El Jilguero Torredelcampo":

"Arríen la bandera de la plaza,
apaguen ese sol que arriba arde,
que yo no quiero ver qué es lo que pasa
si sale el tercer toro de la tarde.
Quisiera no mirarlo y ya le veo,
oculto entre la gente al chavalillo
que sueña con la gloria del toreo
y ciego va a saltar,
va a saltar hasta el anillo"

Recordábamos antes que la figura del maletilla resulta impensable en las sociedades regidas por el AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos). En su defecto, el sistema ha creado una perversión: las escuelas taurinas. Una vez más, recurro a Díaz-Cañabate: "En estos tiempos que vivimos -él vivía en los años 60 cuando escribió este fragmento- se prepararan los niños que aspiran a ganar una fortuna toreando, de la misma manera que si fueran a seguir la carrera de Filosofía y Letras. Lo primero que estudian es una asignatura llamada administración. Después, aprenden a torear, muy científicamente, a saber: pasitos que hay que dar para llegar a la cara del toro; teoría de los veintisiete naturales unos detrás de otros. Inmediatamente, otra asignatura muy importante. Vengan derechazos. Luego otra, verdaderamente trascendental: de cómo mirar al tendido sin cara de susto. La capa no interesa. La espada tampoco. Resumen: administración, mucha administración".

¿Cuál es el producto más logrado de esta administración taurina? La "lopecina" (dícese del lance inventado por El Juli que consiste en ejecutar un arabesco imposible con el capote con dudosa finalidad y vistoso resultado). La "lopecina", la "poncina", la "luquesina" o la "talavantina" se expanden en las escuelas taurinas donde cientos de chavales formados en fila india ensayan los pases de sus ídolos, los importantes "toreros-artistas". Toreo en serie, al fin y al cabo, especializado en  "gurripinas". Según Villán, un pase superficial, que sería imposible con toros encastados y fuertes: "Eso parece indicar Vicente Zabala Portolés: en torno al toro de verdad no pueden andar más que los toreros de verdad. La gurripina, la espaldina, el banderazo y demás microbios hijos del utrero sin casta se mueren como por arte de magia".

No quepa la menor duda: en las escuelas taurinas nacen Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes, Pereras y Castellas en miniatura que, al igual que los originales, sólo juegan con media docena de ganaderías (no nos echemos, por tanto, las manos a la cabeza cuando salta al ruedo algún novillo que no responde al comportamiento "standard" y sucumbe el caos). El colmo sobrevino cuando el propio Juli abrió su propia escuela taurina en Arganda del Rey. De ahí procede el insigne novillero Fernando Adrián, una versión del Juli "en malo".

En el último opus de Terres Taurines publicado en Francia, el diestro sanluqueño Paco Ojeda reconoce en una entrevista: "On n´apprend pas à toréer. On aprend à donner des passes, mais pas à sentir le toreo. Il faui torèer comme l´on est. Aujourd´hui les toreros se copient les uns les autres". En resumen: no se aprende a torear, sino a dar pases. Hay que torear como se siente, como uno es; no crear calcomanías de toreros. Los jóvenes ya no sorprenden, sólo ejecutan pases técnicamente irreprochables. Hay cosas que no se pueden enseñar... También en Tierras Taurinas --en el opus dedicado a Cuadri--, pero con otras palabras, lo explicaba su paisano Pepe Limeño: "Ya no existe el embrujo ni la incógnita... se han destapado tanto las cosas que ya no hay misterio. No queda romanticismo. Ya no hay vuelta atrás".


►La versión original de este artículo puede consultarse en la dirección electrónica: http://contraquerencia.blogspot.com.es/2012/09/maletillas-i.html

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Gonzalo Ramos Aranda
27/08/2016
poema.
fjrigjwwe9r1_blog:comentario
创EL MALETILLA创

创Es Crist骲al y es Arenas, hay tauromaquia en sus venas.创

Bendecido por la Virgen,
orgulloso de su origen,
taur髆aco, muy taurino,
naci fiel a su destino.

En la cuna, el alma inquieta,
pa馻l, tela de muleta,
capote, sarape, manto,
mientras crece, entre tanto.

Es alumno de la Escuela
Hidalguense, que cincela,
创Jorge Guti閞rez创, llamada,
de ense馻nza, bien forjada.

Con becerros, tentadero,
se prepara con esmero,
descubriendo el arte fino,
el ni駉, diestro genuino.

Es Crist骲al y es Arenas,
ya lleva varias faenas,
le dicen 创El Maletilla创,
jovencito maravilla.

Intactos est醤 sus sue駉s,
pone todos los empe駉s,
pa que se hagan realidad,
no obstante tan corta edad.

Temple, valent韆, dechado,
Carlos Campos lo ha apoyado,
aspira a ser novillero,
su toreo es verdadero.

创Cinco Villas创, gran cortijo,
le brinda un buen cobijo,
tiene madera, futuro,
閤ito tendr . . . seguro.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
M閤ico, D. F., a 27 de agosto del 2016
Reg. SEP Indautor No. (en tr醡ite)
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Para salvar la situaciones cr韙icas, desde la Moncloa hoy se pr醕tica la doctrina del manguerazo de millones para salvar a algunos medios informativos, aunque sin la necesaria transparencia. Huelga decir que ah no est醤 ni por asomo los medios taurinos. No pod韆 esperarse otra cosa cuando ni siquiera pagan sus obligaciones sociales y dejan en el desamparo total a much韘imos profesionales precisamente por ser taurinos; mucho menos har醤 esfuerzo alguno en este caso. Pero sin ventanas al mundo la Tauromaquia dif韈ilmente sobrevivir; el compromiso de dotar a la informaci髇 taurina de un verdadero plan de rescate recae en todos aquellos que amamos la Fiesta.


Ortega y Gasset

ENSAYOS
Un elemento caracter韘tico de su trayectoria


Las 20 encerronas de "Gallito", la demostraci髇 de su poder韔 y su conocimiento de la lidia


Dejando al margen la que protagoniz como novillero en Zaragoza 杄n la que se qued s髄o en el ruedo por la cogida de Gaona--, hasta en 20 ocasiones se encerr en solitario Jos G髆ez Ortega "Joselito" con seis toros. Hubo una etapa de su carrera en la que era su f髍mula para concluir cada temporada. Y todas ellas "ofrec韆n un magn韋ico escaparate para desplegar la mayor variedad posible de suertes, tanto de capa, como con banderillas y muleta. El m醲imo exponente de ello fue la famosa corrida de Madrid". A estudiar este apasionante tema dedica un documentado ensayo el profesor Marcos Garc韆 Ortiz.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


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