Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La corrida del día de San Isidro de hace un siglo
¡Qué naturales los de Joselito!
Los cronistas no se puede de acuerdo. Unos afirman que fueron 6, otros en cambio habla de 7. Pero lo importante fue la calidad de los naturales que José Gómez "Gallito" cinceló a un toro de Gamero Cívico el día de San Isidro de ahora hace un siglo. Era el 1º de la tarde y el único que demostró bravura. El toreo del menor de los "Gallo" entusiasmó. Pero también alcanzó un triunfo redondo aquel día el mejicano Rodolfo Gaona con el que hacia 5º. En cambio, Juan Belmonte tuvo la tarde de espaldas. Rescatamos de las hemerotecas los escritos de dos cronistas de la época sobre esta jornada isidril: "Pensamientos", autor de uno de los célebres "Anuarios Taurinos" de la época, y el cronista de "La Lidia".
Actualizado 4 mayo 2016  
Redacción   
 Las 20 encerronas de "Gallito", la demostración de su poderío y su conocimiento de la lidia
 Cuando hace un siglo Joselito y Belmonte formaron un verdadero 2 de mayo en Madrid
 La triunfal tarde madrileña de "Gallito", la de "los siete toros en siete cuartos de hora"

Enrique Minguet, “Pensamientos

La corrida tuvo lugar el día 15 de mayo, festividad de San Isidro; entraron de los que hacen época, un lleno completo. La corrida celebrada fué la sexta de abono.

Se lidiaron seis toros de la antigua ganadería de Parladé, hoy propiedad del ganadero sevillano D. Luis Gamero Cívico. Los cornúpetos resultaron muy igualitos por lo que a la presentación se refiere; ahora bien, no todos estuvieron en posesión de sangre suficiente para considerarlos como toros bravos.

En conjunto, los seis se dejaron torear; el tercero y sexto fueron los más difíciles. ¡Suerte que tiene uno!, como diría Belmonte.

La corrida comenzó en medio de la más acerba protesta por parte de cierto publico intransigente y rabiosete, pues una y otra cosa hay que ser para tener el gusto de gastarse diez pesetas con el exclusivo objeto de pasar la tarde gritando, censurando y renegando de cuanto hacen los lidiadores. Hay gustos que merecen palos.

¡Con lo bien que por diez beatas se pasa la tarde en la Bombi, al lado de una de esas hembras dislocantes, con las que no queda otro remedio sino hacer faenas apretadas!

Ello es que algunos espectadores, dejándose llevar por las doctrinas que exponen algunos advenedizos, por los escritos (de algún modo han de llamarse) que publican algunos cronistas engreídos, e ignorantes los más, inteligentes teorías de unos o de otros, los aficionados están hechos un lio, resultando de todo ello verdadera Babel, en la que nadie se entiende.

Lo que ocurrió́ en esta corrida fué en extremo superiorísimo.

¿Quien fué el autor de la hazaña?, preguntaran aquellos que ignoraren los lidiadores que en la sexta de abono tomaron parte.

El lidiador que ejecutó la obra magna, la faena estupenda, no podía ser otro que José́ I; toreando, EL AMO; el tiene que ser quien haga las cosas más ajustadas, más a modo, quien haga las cosas mejores.

 ¡SEIS NATURALES!

A su toro primero le dio Gómez Ortega seis pases naturales; si el primero fue bueno, mejor fué el segundo, mejor el tercero, y así sucesivamente; canela pura, arte refinado, esencia del toreo rondeño.

Seis naturales que fueron un verdadero monumento, seis naturales ejecutados en terrenos del 10, y que quedaron allí́ para honra y prez del arte taurino; seis naturales ejecutados perfectamente, divinamente, extradespampanantemente bien.

El dinero de todos los multimillonarios norteamericanos no seria suficiente para pagar  aquellos divinos pases ejecutados a las cinco de la tarde del día 15 de mayo, en la Plaza de Madrid, por Cayetano Sanz, Lagartijo el Grande y Guerrita; tres personas distintas y cuyo arte y fina esencia posee en un todo y lo demuestra siempre que el de Geles lo desea, siempre que lo requieren las circunstancias.

¿Terminó con esto la magna labor de José́?

¡N0!

Salió su segundo toro, y le tomó también con la zurda, dominándole al medio minuto.

La faena, valiente; basta decir que entre toro y torero no había un metro de distancia.

Valor, arte, salsa cañí́.

A su primer toro le puso dos pares de banderillas y al segundo un cambio; ejecución y colocación que resultó admirable, según costumbre habitual en este privilegiado artista.

Matando estuvo breve: una estocada a cada uno de sus toros.

Fué una buena tarde la que tuvo Joselito, una t.4rde más de triunfo que ha de anotar en su libro de éxitos, repleto ya de anotaciones.

Gaona quedó bien.

E! mejicano salió́ a por palmas, y palmas escuchó. Cuatro pares de banderillas puso al cuarto cornúpeto y uno al quinto, todos ellos soberanos.

La labor de muleta ejecutada en este toro fué valientísima, buena de todas veras, labor definitiva; el publico ovacionó al lidiador justa, muy justamente.

Con el estoque propinó un pinchazo y luego una entera; arrodillase Rodolfo ante la cara del morito y agarrándose de un pitón le ayudó a bien morir. La ovación fué inmensa, grande, acompañada de la correspondiente petición de oreja, que el presidente no concedió́. En su toro primero quedó medianamente.

La tarde para Gaona fué de las definitivas, de las que hacen aumentar muy mucho la rica fama de un lidiador.

A Belmonte no le salió́ su toro y, por tanto, no vimos a Belmonte; únicamente se le aplaudió́ en alguno que otro quite, en varios lances y en algunos muletazos.

Esperemos; no conviene precipitarse; ya le saldrá́ su toro al fenómeno de Triana, y el día que eso suceda presenciaremos lo que otras veces: un éxito enorme, un éxito franco.

¡Qué seis pases naturales!

Salve, José I, rey del toreo contemporáneo, amo, dueño, señor; salve, torero enciclopedista, contra viento y marea de sabihondos de guardarropía y de aficionados de pandereta, salve.

Enrique Minguet Calderón de la Barca, “Pensamientos”. Anuario Taurino de 1916, editado por la Imprenta. De M. García y Galo Sáez.

La reseña de La Lidia

A excepción  del primero que resultó bravo, fueron los restantes, de Gamero Cívico, blanduchos aunque de presentación estuvieron bien.

Dos cosas extraordinarias hubo en dicha corrida, a saber: 7 PASES NATURALES inmensos y correlativos de  Joselito a su primer toro y la gran faena de Gaona en el quinto, inaugurada con un monumental pase de rodillas y acabada con una sobrinísima estocada que premió el público con la oreja de "Mojoso". ¿Qué el presidente no la otorgó? Que más da, si el público que pagaba dio su unánime voto a favor.   Se equivocan tantas veces los presidentes que por una más, ¿quién lo va a saber? Gaona puede apuntarse el galardón del apéndice en la plaza madrileña aunque el presidente no quiera.

Colocaron los dos banderillas y en unión de Belmonte hicieron quites artísticos y adornados. El trianero tuvo escasísima fortuna en sus dos toros y se amedrantó ante la hostilidad del público, no haciendo nada digno de pasar a la historia.

¡Ah! Se me olvidada: “Magritas” colocó un grandísimo par de banderillas al quinto toro.

La Lidia, 22 de mayo de 1916

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Hemeroteca taurina
Las Ventas hace 50 años: NO a una nueva plaza; SI a su reforma
Ser torero y hacer de torero
La Beneficencia de 1947, triunfo y cornada en la última tarde de "Manolete" en Madrid
La primera feria de don Livinio: cuatro corridas, cuatro llenos y Pepe Luís mató la de Miura
Miguel de Unamuno: Bárrurá, neure anájeák bárrura¡ (Adentro mis hermanos, adentro¡)
Los que van con el torero
Los trajes de luces y el sentido de la estética en los toreros
Luís Bollaín: El tono trágico del trágico arte del toreo
Alfonso Navalón: "Por tierras de Salamanca"
La alternativa de Cocherito de Bilbao, hace más de un siglo
PUNTO DE VISTA
¿Una Comunidad Autónoma puede regular la Fiesta?

La trascendencia del recurso contra la ley antitaurina de Baleares


El recurso de inconstitucionalidad del Gobierno contra ley del Parlamento balear, que trazaba una regulación desnatualizadora de las corridas de toros, reviste una importancia que va mucho más allá de este caso concreto. Lo que realmente está en juego es definir, a tenor de la Constitución, a qué instancia institucional corresponde la potestad de regular o desregular la Fiesta de los toros, si es al Estado, o también puede ser competencia de las Comunidades autónomas. Visto todo lo ocurrido, con una cascada de decisiones de las instituciones públicas que han pretendido entorpecer el camino de la Tauromaquia, la cuestión encierra mucha trascendencia. Por eso, sería muy de desear que el Alto Tribunal no necesite en este caso otros seis años para dictar su sentencia, como en el caso catalán.


Ortega y Gasset

DOCUMENTOS
Medio siglo después la conferencia sigue teniendo vigencia


Marcial Lalanda: "Cincuenta años viendo toros"


En todos sus pasajes fundamentales, la conferencia parece premonitoria de las circunstancias que hoy vivimos. Pero están dichos ahora va ya para medio siglo. Se trata de la conferencia que en marzo de 1967 pronunció Marcial Lalanda en la Peña "Los de José y Juan", bajo el título "Cincuenta años viendo toros". Traemos a nuestras páginas el texto íntegro de aquella disertación, en la que Lalanda se sincera de una forma directa, sin andarse con rodeos. Naturalmente, como corresponde a una conferencia, no estamos ante un tratado histórico; más bien habría que hablar de un relato de sus memorias, en las que no elude ningún aspecto. Llama poderosamente la atención como en aquel 1967, Marcial ya adelanta los riesgos por los que hoy atraviesa la Tauromaquia.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2017 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |