Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Falleció en la tarde del pasado lunes
Peñuca de la Serna, el intenso sentimiento que se escondía detrás de unos ojos verdes
En la tarde del pasado lunes nos dejó para siempre. Se nos ha ido Peñuca de la Serna, una personalidad destacada en las artes y en el mundo del toreo. Formaba parte de una familia por tres generaciones entregada a cuanto representa el toreo. Y no se quedó atrás, porque ella supo trasladar la fuerza y el poder cromático de todo ese mundo a unos cuadros cada vez más cotizados, fruto de una verdadera "teoría del sentimiento", como escribió Javier Villán. En esta hora triste es momento de recordar la intensidad de una vida volcada en el arte, de una trayectoria personal intensa, de una huella que será imborrable para cuantos la conocieron y admiraron.
Actualizado 9 diciembre 2014  
A.P.C.   

Color, templanza y poder cromático”. Así definió un crítico no hace tanto tiempo las señas de identidad de la pintura de Peñuca de la Serna. Y todo ello guiado por un hilo conductor, que Javier Villa definió con precisión: “una media verónica de Peñuca de la Serna es más que un lance bien ejecutado; es una teoría del sentimiento”.

Pero frente a estas definiciones, Peñuca no se cansaba de repetir:  “El toreo es fuente de inspiración para todas las Bellas Artes, la cultura, la escultura, la literatura, el teatro...Y, entre ellas, es la más grande, porque un hombre se juega la vida creando belleza”.

En sus grandes trazos, bien podría decirse que esta es la biografía, la muy rica biografía, de la hija del mítico Victoriano de la Serna, el hombre que en su recia poesía del toreo plasmó como nadie el pase de las flores; de la hermana de dos toreros, Victoriano y José Ignacio de la Serna; la madre de un matador de toros y hoy empresario, Víctor Zabala de la Serna; de la mujer de uno de los grandes nombres  del periodismo taurino de todos los tiempos, Vicente Zabala Portolés; de la madre de dos periodistas de raza, dos compañeros admirables, como Vicente y Verónica Zabala de la Serna. ¡Que vida tan intensa fue la suya!.

Por eso, ahora que se nos ha ido para siempre, el recuerdo que nos deja es igualmente intenso. Una mujer grande, una artista llena de la mejor sensibilidad, como sus ojos intensamente verdes. Pero una mujer a la que aún le faltaba algo: contemplar y definir con sus precisos pinceles el azul inigualable de los cielos, para plasmarlos en esos nuevos cuadros que algún día, cuando nos reunamos todos en la jornada final, podremos admirar.

Como es conocido, su carrera artística comenzó́ en la Escuela de Cerámica de Madrid bajo la dirección de Jacinto Alcántara; estudió luego en la Escuela de Acuarelistas y Pintores de Lamadrid y fue discípula de Ceferino Olivé. Pertenece a la Asociación Internacional de Mujeres en las Artes y al Grupo Pro Arte y Cultura. Su obra cuelga en paredes de importantes museos de todo el planeta y en colecciones particulares de relevantes personalidades de nuestra sociedad.

Pero detrás de todo su trabajo la trayectoria de Peñuca de la Serna se remonta muy atrás. Su primera exposición tuvo lugar en 1992 en Cuenca, a partir de la cual se han sucedido sus muestras: 1994, en Madrid; 1995, en el Instituto Cervantes, de Túnez; 1997, 1998, 1999, 2001, 2002, 2003…  y así hasta aquel deslumbrante “Un nuevo amanecer” que nos regaló en 2011. Pero también formó parte del grupo de artistas españoles que participaron en Milán en la exposición de la Fondazione Metropolitan y en 2003 expuso en la Galería de Arte Extranjero de Sofía, Bulgaria.

Una especial resonancia tuvo la que exposición conjunta Peñuca de la Serna y Conchita Cintrón realizaron  en el Estudio Peironcely de Madrid, en mayo de 2006. Si para Peñuca era la confirmación de una etapa de especial relevancia artística, para Conchita constituía la primera muestra de su trabajo creativo con los pinceles.

Recordaba en aquella ocasión la que fuera gran rejoneadora portuguesa que “Peñuca, mi hada madrina, me ha abierto la puerta de la pintura, porque confieso que nunca había entrado en una galería. Entre mis obras, que son mis recuerdos, me siento como en casa. Me fascina todo lo bello, y la pintura es belleza y sentimiento”.

Completando las palabras de Conchita Cintrón, se podría escribir con toda propiedad que tambiéd del toreo plasmo como nadie yor asiduidad; otros porque supieron leer el mensaje de sus cuadros; otros, en fin, us ojos intensn por eso el arte del toreo es precisamente tan diferente, tan sublime, por los muchos matices que encierra, por ser un  crisol de texturas y formas que, junto con la impagable belleza del toro bravo, transporta al aficionado a otra época sin número ni fecha, un tiempo de eternidad como las Bellas Artes. Todo lo que Peñuca de la Serna supo vivir desde la cuna, para luego plasmarlo con un especial acierto en sus lienzos.

Por eso hoy sentimos que nos ha ido una persona de las que dejan su huella inconfundible. Unos porque la trataron con mayor asiduidad; otros porque supieron leer el mensaje de sus cuadros. Pero siempre, con admiración.

Descasa en paz, Peñuca. 

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Las Artes
Un siglo de historia taurina recordada en 30 capotes de paseo
Goya y Picasso, pasión común por la Tauromaquia
Los valores del cine taurino de ficción
La figura de "Manolete" vertebra el sanisidro cultural de este año
Exposición en Londres sobre la influencia de toros y toreros en la obra de Picasso
"Tauromachie. De l´arène à la toile": la visión de Ozvan Bottois sobre la pintura y los toros
200 tardes de Curro Romero en Sevilla
La Diputación de Valencia ha adquirido el archivo de la saga de fotógrafos "Finezas"
De alquimia y oro: regreso al futuro
Roberto Domingo, en la pintura y el cartel de toros
PUNTO DE VISTA
La opacidad no es buena compañera

La forma ancestral del negocio taurino


Muchas veces los aficionados se quejan de que la Fiesta de los toros se gestiona hoy con las mismas ideas y formulaciones del siglo XIX. Y es cierto que así ocurra. Las relaciones contractuales, la gestión de los pagos o las auditorías de las cuentas, por ejemplo, son elementos poco o mal conocidos en el Sector. Sin embargo, para encarar el futuro se necesita de una gestión actualizada y transparente. Es el hueso "duro de roer" que casi ninguno se atreve a resolver


Ortega y Gasset

DOCUMENTOS
Medio siglo después la conferencia sigue teniendo vigencia


Marcial Lalanda: "Cincuenta años viendo toros"


En todos sus pasajes fundamentales, la conferencia parece premonitoria de las circunstancias que hoy vivimos. Pero están dichos ahora va ya para medio siglo. Se trata de la conferencia que en marzo de 1967 pronunció Marcial Lalanda en la Peña "Los de José y Juan", bajo el título "Cincuenta años viendo toros". Traemos a nuestras páginas el texto íntegro de aquella disertación, en la que Lalanda se sincera de una forma directa, sin andarse con rodeos. Naturalmente, como corresponde a una conferencia, no estamos ante un tratado histórico; más bien habría que hablar de un relato de sus memorias, en las que no elude ningún aspecto. Llama poderosamente la atención como en aquel 1967, Marcial ya adelanta los riesgos por los que hoy atraviesa la Tauromaquia.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2017 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |