Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La prohibición: Cuando la "rauxa" sustituye al "seny"
A la espera de lo que en su día diga el Tribunal Constitucional, el domingo 25 de septiembre se consuma la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, en aplicación de la Ley aprobada en su día por el Parlamento autonómico. Pero el debate sigue abierto y es más que previsible que así continuará. Si algo se echa en falta en todo ello es que el arraigado "seny" que ha caracterizado a la sociedad catalana se vea sustituido en demasiadas ocasiones por la "rauxa", el arrebato, de quienes no aceptan que otros piensen libremente diferente.
Actualizado 23 septiembre 2011  
Redacción   

En la cultura popular se aprende que el seny es una característica de la sociedad catalana que se fundamenta en un conjunto de costumbres y valores ancestrales que definían el sentido común en base a una escala de valores y unas normas sociales que imperaban en la Cataluña tradicional. Pero también se observa que en esa sociedad el debate entre el seny (la cordura) y la rauxa (el arrebato) viene a ser una manifestación de principios contradictorios en la persona; en el fondo, podría decirse que era el debate entre el bien y el mal.

Cuando se tiene la paciencia de releer los debates producidos a lo largo de los meses en Cataluña con ocasión de la ley por la que ahora se van a abolir los toros, necesariamente vienen a la memoria consideraciones como las anteriores. En aras de la libertad y la pluralidad, en realidad asistimos a un debate que se basa en la rauxa y margina al seny. Y casi da lo mismo si nos fijamos en el fondo que en las formas de ese debate; por cualquiera de esas vías se llega a la misma conclusión: frente al sentido común se impuso el arrebato.

Y la primera lección que de esa realidad convendría extraer es que quienes amamos la Fiesta y el Arte del Toreo no debiéramos incurrir en el mismo error de los abolicionistas. Nuestra respuesta a lo que consideramos el sinsentido de la prohibición no puede basarse en el arrebato, sino en la racionalidad, porque la razón no la tiene quien más grita, sino quien más fundamentos sólidos aporta al debate.

En este sentido, el debate de los prohibicionistas margina dos valores de gran importancia en cualquier Sociedad: la tradición y la historia. La apelación a ambos valores nunca puede entenderse como un mero aferrarse al pasado o como el recurso oportunista que obvia los valores de la modernidad. En el caso de Cataluña, resulta de toda evidencia que la tradición y la historia trabajan a favor de la Fiesta de los toros. Ya en 1559 la celebración de corridas de toros era “la forma habitual” de festejar grandes acontecimientos en la vida catalana [La Vanguardia,17 de julio de 1994].  Y muy en los comienzos del siglo XIX Barcelona ya cuenta con una plaza de toros: la de la Barceloneta se inauguró el 16 de septiembre de 1802.

Pero es que, además, no son precisamente pocos los intelectuales catalanes que se pronunciaron a favor de la Fiesta, precisamente contra los integrismos que provenían del absolutismo. El ensayo de Beatriz Badorrey que reproducimos en estas páginas es un buen ejemplo de ello, como igualmente ocurre con diversos escritos de Antonio de Capmany y Monpalau.

Cuando se asumen valores sociales como la tradición y la historia de poco sirve acudir –como ha hecho en los últimos días el alcalde de Barcelona-- a simples valores estadísticos sobre la asistencia de espectadores. Si aceptamos que tal criterio sirve para justificar una prohibición, la lista de actividades que habría que tachar del ocio catalán sería interminable, comenzado por el cine y por determinados deportes  --prácticamente todos, salvo el Barça--, todos los cuales tienen un menor índice de asistencia que los espectáculos taurinos.

Frente a estas realidades, la prohibición nace de una mayoría parlamentaria 55,28% de la Cámara, a la que no se le quita legitimidad alguna, pero a la que hay que recordar que cuando asumen las tesis de los denominados “animalistas” y las convierten en ley pueden aducir todos los criterios que consideran oportunos, menos uno: la razón social, porque la reivindicación que con tanto ardor han asumido representa --lo dijeron las urnas-- exactamente al 0,26% de la sociedad catalana.

La legitimidad parlamentaria no por ello está exenta de algunos elementos justificativos, que son ya de más dudoso fundamento real. Y así, en aquel 55% de los parlamentarios que dijeron “sí” a la prohibición hubo de todo --basta leer los debates para comprobarlo--, que va desde el simple oportunismo electoral a tesis más estrictamente política sobre el soberanismo.

El oportunismo electoral en la práctica no resultó muy rentable: quienes con más fervor defendían la prohibición son los mismos que tuvieron peores resultados en las siguientes elecciones. El argumento del soberanismo catalán como opción frente a la españolidad, falla en sus mismos orígenes. Cómo se explicaría, en otro caso, que habiendo sido una iniciativa de la metrópoli colonizadora el trasplante de la Fiesta de toros a los países americanos, cuando llega la hora de la independencia en las nacientes republicas  se ponen en cuestión y son abolidos mucho de los elementos llevados por los descubridores; casi todo, menos la Fiesta de los toros, sino que en cada una de esas naciones  el Arte del Toreo adquirió nacionalidad propia.

No se trata, en suma, en agotar en las breves líneas de este Editorial todas las razones que avalan la defensa de la Fiesta. Se trata, más modestamente, de relacionar algunos de ejemplos, entre los muchos que se pueden poner, tratando de llevar racionalidad al debate, de aportar algo de ese seny que tanto se ha echado en falta en esta cuestión.

Para algunos pueden parecer discutibles. Para los que nos identificamos con los valores culturales y artísticos que se encierran en el Arte del Toreo, en cambio, lo que nos resulta incomprensible es que frente a unas ideas y una cultura, quienes se oponen a ellas tengan como recurso la descalificación y los incidentes callejeros, como los que organizan los animalistas, hasta el punto de exigir medidas preventivas de seguridad.

En el fondo, todas esas reacciones no dejan de ser ejemplos de una rauxa llevada a sus últimos extremos. Nosotros siempre apostaremos por el seny que, aunque ello sea menos ruidoso socialmente, está fundamentado en la racionalidad y el respeto a quienes piensan de forma diferente, pero también en el respeto a su libertad. 

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 0
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. zTe ha gustado? zQué destacarías? zQué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Punto de vista
La interpretación animalista y el cumplimiento de la Ley
Ministerio de Cultura: la cosa sigue pintando mal
Ahora toca esperar al nuevo ministro que asuma las competencias taurinas
El estrambótico caso del Rector de Salamanca
Fernando Benzo se marca un gran documento en defensa de la Tauromaquia y los menores
El maratón de Madrid
El buen fin del abono de Sevilla beneficiaría sobre todo a la Tauromaquia
Zaragoza, de tumbo en tumbo, hasta el desastre final
La rueda echa a andar, a la espera de sorpresas
La trascendencia del recurso contra la ley antitaurina de Baleares
PUNTO DE VISTA
En la nueva gestión del ministerio de Cultura

La interpretación animalista y el cumplimiento de la Ley


No conviene ser de antemano pesimistas, hasta que se compruebe que la realidad es de tal naturaleza. Hay que dejar un margen de tiempo prudencial para comprobar cuales son la realdades que esperan a la Tauromaquia del nuevo Gobierno y, específicamente, el ministerio de Cultura. Pero los antecedentes no parecen favorables. Hay que respetar, como quienes integran la Tauromaquia siempre han hecho, que cada cual piense como entienda que le corresponde. Sin embargo, a quien ejerce el poder pensar diferente no el exonera del cumplimiento de la Ley. Y eso es lo que hoy toca requerir: que se cumplan en su integridad las leyes vigentes en materia taurina. Es lo que debiera esperarse del ministro Guirao.


Ortega y Gasset

ENSAYOS
Estudio del historiador José F. Coello Ugalde (1ª parte)


La historia taurina de México contada por Benjamín Bentura Remacha, "Barico II"


Entre los años 1953 y 1954, Benjamín Bentura Remacha –"Barico II" como firma taurina--publicó en las páginas del Semanario El Ruedo una amplia serie de reportajes sobre la historia taurina de México. Sobre la base de esos reportajes, el historiador mexicano José Francisco Coello Ugalde, firma habitual en Taurología.com, ha elaborado un detallado estudio, en la que pone en labor ese trabajo realizado "desde el otro lado del mundo" la serie de acontecimientos que destacaron en forma notoria entre el virreinato y por lo menos el primer tercio del siglo XIX, que concluye la serie de trabajos. Como se trata de un trabajo académico, prolijo en aparato crítico, por su extensión lo publicaremos en dos entregas, ambas en formato digitalizado.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2018 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |