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LA TAUROMAQUIA DE LOS GRANDES MAESTROS

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Allanó el camino a la llegada de la revolución belmontista

Manuel García "El Espartero", cuando se cumplen 130 años de su alternativa en Sevilla

Nacido en el popular barrio sevillano de la Alfalfa el 18 de enero de 1865, Manuel García Cuesta se anunciaba "Espartero", oficio al que se dedicaba su familia. Tan sólo 29 años tenía cuando en la plaza de Madrid se cruzó "Perdigón". Pero en tan corta carrera acreditó una rica concepción del toreo y tuvo tiempo para llevarse detrás a la afición sevillana. Como se recuerda en las distintas obras literarias que se hicieron sobre su vida --desde Blanco Ibáñez y su "Sangre y arena" hasta Fernando Martínez en "La tarde más larga"-- siempre le rodeó una aureola casi mítica, con "su más cornás de el hambre", o aquella otra de «que alegría tenía aquel toro, en menos de cinco minutos me tiró más de cincuenta cornás". Al cumplirse 130 de su doctorado, Carmen de la Mata documenta aquel día.


Sin la tragedia de Colmenar también sería una gran figura

José Cubero "Yiyo", 30 años después su tauromaquia sigue viva en el recuerdo

A veces nos preguntamos si hizo falta que ocurriera lo que ocurrió en Talavera, en Linares, o en Pozoblanco para que Joselito, Manolete y Paquirri entraran en los Anales imperecederos de la historia. Y la respuesta es clara: ninguna de aquellas tardes de drama hicieron falta porque las tres grandes figuras ya lo había hecho mucho antes. Lo mismo ocurre con José Cubero "Yiyo", que ya ocupaba un lugar de privilegio en el toreo cuando en su vida se cruzó "Burlero" en la plaza de Colmenar, ahora se cumplirán 30 años. De forma bien documentada Carmen de la Mata rememora en su reportaje aquella tarde de 1985, la tarde de su definitivo adiós, a la vez que sitúa en su lugar propio a la figura del gran torero madrileño.


Cuando ha puesto su punto y final

Ruiz Miguel, leyenda fundada de un torero que fue mucho más que un domador de "alimañas"

Tiene un lugar destacado en los Anales de nuestra Tauromaquia contemporánea. Nacida al arte de los ruedos junto al gran Rafael Ortega, el torero de la Isla, hace unas semanas cerró definitivamente su carrera profesional, con lo que anuncia que ha sido su última tarde vestido de torero. Desde sus comienzos como becerrista en 1967 hasta hoy, se ha escrito una historia intensa y, sobre todo, fruto de una inquebrantable afición. Como todos los que dejaron huella en el toreo, tiene sus momentos cumbres. No se pueden olvidar, por ejemplo, su tarde sevillana de 1971, la "corrida del siglo" o sus 10 salidas por la Puerta Grande de Madrid. Pero antes que todo eso, la de Ruiz Miguel ha sido la historia de un torero auténtico.


"La apuesta más cabal que hice durante mi carrera"

El Niño de la Capea y "Cumbreño", 30 años después sigue siendo una faena histórica

Años después, Pedro Gutiérrez Moya, El Niño de la Capea, recordaba que aquella del 4 de junio de 1985 fue uno de los momentos "más trágicos y angustiosos de toda mi vida". Sucedía frente al toro "Cumbreño", con el hierro de Manolo González. "El convencimiento y las agallas que eché con ese toro fueron el secreto de una de las faenas más emocionantes que he vivido en Las Ventas. Cuando me pusieron las dos orejas en la mano no cabía en mí de gozo. Fue la apuesta más cabal, más sensata y más torera que hice durante mi carrera". A rememorar aquella tarde grandiosa del torero salmantino dedica Carmen de la Mata un reportaje de documentación, con el que se puede revivir paso a paso tan histórica faena.


Algunas notas sobre el toreo a una mano (1)

De cómo deben correrse los toros y la forma ortodoxa de ejecutar las largas con el capote

El toreo de capa a una mano, en contraste con sus glorias pasadas, es una de las suertes que más han caído en desuso, si se excluyen las largas de rodillas al recibo del toro y de esas revoleras, las más de las veces pura violencia. Se comprende ya muy escasamente lo que es la el manejo del capote a una mano durante la lidia. Sin embargo, junto a tener una misión específica, puede estar dotado a su vez de una gran belleza y torería. Así como con una gran ligereza se ha prescindido de ese correr a los toros de salida a una mano, en cambio se abusa en demasía en convertir a las largas, ya de rodillas, ya de pie, en un lance casi mecánico, que en el fondo se limita a marcarle la salida al toro, no a llevarlo embebido en las telas en lo que debiera ser un verdadero lance.


De Manuel Jiménez a nuestros días

Antología sobre la chicuelina

Probablemente, la chicuelina es la suerte más practicada cuando se trata de realizar un quite a la salida del toro del caballo. Sin embargo, el lance que consagra Manuel Jiménez "Chicuelo" ni es un mero recurso, ni se trata de una suerte marginal. De hecho, comprobamos como su riqueza de contenido cuando observamos cómo no hay dos chicuelinas iguales. Cada torero la interpreta con un sello personal. Y así, como es escribió sobre el arte taurino "hay chicuelinas alegres y las hay austeras; una son vistosas y otras dramáticas. Hay chicuelinas con las manos altas y las hay con las manos bajísimas; unas se realizan citando al toro desde cerca y otras dándole distancia, dejándole venir e imprimiendo a la suerte una enorme carga emotiva".


Repaso histórico a través de las grandes figuras

El pase natural, la verdad siempre permanente en el Arte del Toreo

Decía Felipe Sassone que "el toreo al natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio". No es fácil matizar más con tan pocas palabras la realidad de una de las suertes fundamentales del toreo, como es el pase natural, que unión con el lance a la verónica conforman el verdadero núcleo duro del toreo de siempre. Aunque en la teoría taurina podemos remontarnos hasta Pepe-Hillo y sus continuadores, hay que reconocer que la realidad del pase natural tal como hoy lo conoceos arranca fundamentalmente de Joselito y de Belmonte, para luego ir adquiriendo una personalidad propia en el quehacer de las grandes figuras, que hicieron realidad esa definición de Sassone: además de la técnica, pusieron el corazón de por medio.


Texto íntegro de su conferencia en el Ateneo en 1950

Domingo Ortega: El arte del toreo

"En la lidia sólo hay dos verdades: o mandas tú o manda el toro". Muy probablemente este pensamiento forma parte de la médula de la concepción del toreo que siempre tuvo Domingo Ortega y que venía a ser el paso previo y necesario para su forma de torear, que algunos definieron como "la ciencia de parar, templar y mandar". Esto quizá explique la convicción popular de que Ortega a un toro malo lo hacía bueno. Ahora que se cumplen 25 años de su muerte, resulta oportuno rememorar su célebre conferencia en el Ateneo de Madrid en 1950, cuatro años antes de su definitiva retirada. Una conferencia que el torero escribió de su puño y letra y que viene a ser un compendio de su permanente Tauromaquia.


"El Juli" y su concepto de la plenitud del toreo

Tras su actuación el pasado Domingo de Resurrección en Sevilla "El Juli" se siente en plenitud, después de haber cuajado una tarde en la que dejó plasmado su concepción del toreo. Se trata de una plenitud que el torero engarza con buen criterio con la propia historia de la Tauromaquia. Dentro de ella, se identifica sobre todo con Joselito "El Gallo": "Me identifico mucho con su persona, con ese afán que tuvo de perseguir un toro cada vez más bravo con embestidas mejores". Ahora, cuando ha llegado a su madurez, el torero confiesa que es más cuando más disfruta de su profesión: "Lo que hoy persigo es que lo que hago en la plaza fluya de la manera más natural posible".


Paco Ojeda y ese terreno inverosímil que pisó en los ruedos

No se creía ni un nuevo Juan Belmonte, ni mucho menos el inventor del toreo. Pero tenía muy clara cual debía ser su meta. No hace mucho venía a decir que había visto que era ese el hueco que quedaba en el toreo de su época para poder destacar. Una modesta forma de explicarse, porque en realidad todo respondía a una concepción del toreo, una intuición quizás, que tuvo desde sus orígenes taurinos: hacerle al toro en la plaza de forma diferente a todos los demás aquello que era capaz de cincelar con las vacas en el campo, cuando ni siquiera tenía claro si iba a dedicarse al toreo.


El lance a la verónica en el toreo de Manolo Escudero

Fue Manolo Escudero un verdadero virtuoso a la hora de ejecutar el lance a la verónica, ese que cuando nacía hilvanado en una serie más parecía un ballet. Sus secretos iban desde la dimensión y la textura del capote hasta la forma de asentar los pies en el ruedo, con los movimientos armónicos de brazos y las muñecas construían el arte mismo sobre la trilogía más clásica, la de parar, mandar y templar.


Elegía al capote de Antonio Ordoñez

"La estética de Antonio Ordóñez toreando de capa no tiene término de comparación. Antonio Ordóñez con el capote es la estatua a la verónica", opinaba Gregorio Corrochano, tras verle lidiar a un toro del hierro de Benítez Cubero en la Real Maestranza. Y añadía: "Antonio Ordóñez soltó el temple que traía envuelto en su capote torero con unas verónicas modelo de serenidad y maestría, que me recordaban las últimas actuaciones de Domingo Ortega, visto desde Ronda". Y es que como testimoniaba en su "Tauromaquia fundamental" un aficionado tan cabal como Rafael Ríos Mozos "con el capote ha sido sin duda el que mayor número de toros ha cuajado".


La faena grandiosa de Silverio Pérez ante "Tanguito", un hito en el toreo mexicano

Entre los hitos que marcan la historia del toreo en las tierras de México, uno de los días más señalados es el del 31 de enero de 1943, cuando Silverio Pérez cuajó una faena que se considera inolvidable ante el toro "Tanguito", del hierro de Pastajé. "Uno por uno fue engarzando bellísimos muletazos coronando de gloria su magistral interpretación del toreo", escribió un crítico de la época. Y otros remató la efeméride con estas palabras: "Nadie ha hecho el toreo como este as de ases, a quien habría que levantarle no una placa sino una pirámide, una basílica o mejor aún, una montaña, para que existiese un monumento digno de su gloria".


Ahora hace un siglo

Joselito, en su alternativa

Rafael El Gallo dio la alternativa a su hermano Joselito en Sevilla, el 28 de septiembre de 1912, ahora se cumplirá un siglo. Como se sabe, la alternativa se tenía que haber celebrado en Madrid un día antes pero la corrida fue suspendida por el mal tiempo. Y José llega al escalafón superior con vocación de mandar en el toreo. Como aquello era otra época muy distinta de la actual, al día siguiente vuelve Joselito a hacer el paseíllo en Sevilla y el 1 de octubre acude a Madrid a confirmar su doctorado.


La saltillera de Fermín Espinosa "Armillita"

Invención del Fermín Espinosa, el iniciador de la larga dinastía de los "Armillita" que llega hasta nuestros días, la saltillera es un pase con el capote en el que su inventor se situaba de perfil de frente, con el capote a la espalda, para vaciar la embestida con un movimiento bastante similar a lo que luego fue la manoletina. La comenzó a instrumentar al final de su carrera profesional y de forma habitual solía darla por el pitón derecho, para acabar el quite con una revolera.


La profundidad del toreo en Manuel Jiménez "Chicuelo"

Cruzarse con los toros, hacerlo con una técnica depurada, pero además con un profundo sentido artístico, ahí radica una de las grandes verdades del Arte del Toreo. Manuel Jiménez "Chicuelo" fue un gran ejemplo de todo ello. Precisamente por eso, su figura tiene una trascendencia que en ocasiones no se la ha reconocido, perdidos en el cante de la pinturería y la sal. Lo dejó inmortalizado en su histórica faena a "Corchaito", que lo consagró en Madrid. Pero lo confirmó en muchas otras ocasiones. Por algo Joselito, tras coincidir con él en el ruedo de Écija, no dudó en afirmar: "Chicuelo es el torero más peligroso que he conocido".


Rodolfo Gaona y su gaonera

Ahora que en Madrid abundan los toreros mexicano, es buen momento der recordar a Rodolfo Gaona y su gaonera. Aunque se adjudica su creación al famoso banderillero Saturnino Frutos "Ojitos", que según la historia fue quien se la enseñó al mexicano Rodolfo Gaona, a éste correspondió luego darle forma en los ruedos. En sus orígenes pasó por ser un lance de toreros valientes, pero también de mucho lucimiento. En este trance, el cuerpo del torero no se ampara tras el capote, sino que deja el toro se arranque al costado del torero.


La faena histórica de El Viti al toro de Samuel Flores

Feria de abril del 1966. Segundo día de farolillos, el miércoles 20 de abril por más señas. Un público expectante asiste a la consagración en Sevilla de un torero de los grandes al que le costaba entrar en el corazón de Sevilla. Fue aquella recordada faena de Santiago Martín "El Viti", al sexto toro, con el hierro de Samuel Flores. Curiosamente la espada no le permitió pasear las orejas de ese toro, pero las dos vueltas al ruedo que los aficionados le obligaron a dar, marcaron un antes y un después. Y es que con todo fundamento se acababa de presenciar --de admirar habría que decir mejor-- una de las faenas históricas que permanecen desde aquel día en los Anales de las grandes obras taurinas de la Real Maestranza.


El 21 de junio de 1917

Juan Belmonte y "Barbero", cuando hace un siglo la Tauromaquia paró el tiempo de su historia

Conocida es la costumbre que tenía Juan Belmonte de quitarse el sombrero cada vez que pasaba por delante de la casa de la familia Concha y Sierra, entonces habitada ya por la viuda del creador de esta ganadería. Era su recuerdo y su homenaje a la histórica faena que le realizó en Madrid, en una corrida del Montepío de Toreros, al toro "Babero" lidiado en sexto lugar. Para el gran genio del toreo siempre fue el momento culminante de su vida taurina. Y en efecto, los Anales de la Fiesta la recuerda como algo absolutamente excepcional. Ahora se cumplirá un siglo de aqulel 21 de junio de 1917 y el cartel lo completaban Rodolfo Gaona y Joselito. Era la tarde en la que el público coreaba el grito de "los dos solos", refiriéndose a sus compañeros de cartel. Hasta que salió ese sexto toro.


La concepción del toreo en Manolo Bienvenida

Este año, en noviembre, se cumplirá un siglo del nacimiento de Manolo Bienvenida, el mayor de la dinastía fundada por Manuel Mejías Rapela y uno de sus exponentes máximos. La Tauromaquia de este Bienvenida, que en su breve carrera llegó a mandar en la Fiesta, encierra una concepción unitaria de cuanto se realiza en un ruedo, un factor que destaca sobre todos los demás que en su momento se le alabaron.


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