Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
Casi un siglo sorteando prohibiciones
La Tauromaquia y sus vaivenes en el Uruguay
La antigua plaza del Parque Central, en Montevideo
A pesar de prohibiciones múltiples la "fiesta brava" se las ingenió para dejar historias durante 180 años. Y así, en el Parque Central se organizaron festejos en 1940. Formalmente, la prohibición a la Tauromaquia se hizo realidad en 1918, en tiempos del Presidente Batle y Ordoñez, aunque en 1888 y en 1912 ya hubo iniciativas en este sentido. De una forma amena, el cronista Carlos Cipriani López ha resumida esta historia en un reportaje publicado el diario "El País", de la capital uruguaya.
Actualizado 8 mayo 2017  
Carlos Cipriani López   

Cada vez que las corridas de toros retornan a la agenda periodística se recuerda que en 1912 fueron prohibidas en Uruguay, durante la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez.

Pero en realidad, ya en 1888, con la ley 2017 hubo un intento de "disciplinar" el espectáculo estableciéndose que, a partir de 1890, sólo podría haber "parodias", es decir corridas sin muerte de los toros, aunque se aceptaba, por ejemplo, el mantenimiento de los banderilleros a cargo de excitar al animal.

Tal resolución tuvo por causa la muerte de Joaquín Sanz "Punteret", quien vestido de lila y oro, sufrió severas heridas al tratar de banderillear sentado en una silla al toro "Cocinero".

En el seguimiento legislativo aparece que tal práctica tendiente a suavizar las toreadas tradicionales también terminó siendo prohibida en 1918.

En abril pasado se cumplieron 99 años de esa ley (la 5657) que no permitió más las "parodias" (en las cuales el toro llevaba sus astas protegidas). Pero en aquella ocasión los legisladores dieron un paso más. Prohibieron asimismo "cualquiera que sea su forma o denominación, el tiro de la paloma, las riñas de gallos, y todo otro juego o entretenimiento a campo abierto o en locales cerrados que puedan constituir una causa de mortificación para el hombre o animales".

Sin embargo, las corridas perduraron, completando 180 años, con no demasiadas interrupciones. Y en verdad, hubo tiempos de revitalización de la tauromaquia a continuación de una nueva norma.

Mientras eran cerradas algunas plazas, otras abrían y el fin del fervor taurino solo llegó con la falta de toros bravos, como escribió Ernesto Daragnés Rodero, un memorioso taurino que documentó muy bien la "fiesta" española en Uruguay, respaldado por su descendencia de un empresario que organizaba corridas, por ser sobrino de toreros y toreras, y sobre todo gracias a que su madre Isabelita fue desde los 15 años de edad la cronista de este "deporte" que despertó pasiones en pocos países.

A la Unión en tranvía.

Entre los sitios en donde se organizaron actividades haciendo oídos sordos a la normativa, o gracias a decretos municipales y permisos especiales obtenidos por los empresarios, figura la plaza más importante que tuvo Montevideo, la del barrio de la Unión, inaugurada en 1855, reconstruida en 1909 y cerrada en 1923. Tenía capacidad para 12.000 personas sentadas en un anfiteatro circular, que quedó estampado en fotos y la plástica de Pedro Figari, así como en los papeles de las "toraidas" de Acuña de Figueroa.

El auge de los eventos estuvo vinculado a la historia del transporte; se dio a partir de 1868, al inaugurarse el tranvía a tracción a sangre a la Unión (primer vía férrea que tuvo el país). En tardes de corridas era reforzado con diez a doce "wagones".

Luego de ser demolida, en su lugar apenas quedó trazada en el espacio urbano una plazoleta entre las calles Purificación, Odense, Trípoli y Pamplona. En 1999 se la designó con el nombre de "Plaza de Toros de La Unión: Joaquín Sanz "Punteret", en tributo al torero español fallecido debido a heridas que sufriera en ese ruedo.

Del Cerro al Solís.

Otra plaza que no está, y en donde hubo corridas entre 1909 y hasta 1927, se ubicaba en el Cerro. Allí, la manzana conformada por las calles Japón, EE.UU., Patagonia y Filipinas, surge toda ocupada por viviendas.

En La Blanqueda, el campo del Parque Central, estadio de Nacional, fue escenario de corridas entre 1939 y 1941, siendo presidente Alfredo Baldomir, quien levantó las prohibiciones. Ahí llegó a actuar el matador de toros valenciano Manolo Martínez y el muy famoso peruano Adolfo Rojas.

De acuerdo a testimonios de cronistas españoles, años antes, en la década de 1920, en tierras donde se erigiría el Parque Central, toreó Joselito, meses antes de su muerte.

De 1761 a 1823, en su casco histórico, Montevideo albergó seis plazas de toros, tres de ellas en la Matriz. Más adelante aparecieron en los barrios, desde la Del Cordón, en donde hoy está el Mercado de la Abundancia (San José y Yaguarón), hasta una en Villa Colón, caracterizada por ser portátil. Otra en el Paso Molino apenas duró un año y estaba reservada a niñas toreras, que al parecer, ni eran niñas ni eran grandes toreras.

Pero el ruedo más curioso fue el armado en el Teatro Solís para funciones de la compañía Alegría y Enhart, desde fines del 1934 a febrero del 35, con un toro de carne y hueso, pero más de circo que de lidias.

Ilustres que con su pluma torearon.

Isidoro de María ha dejado coloridas crónicas acerca de las primeras fiestas bravas en Montevideo, que gozaban por cierto de gran popularidad.

Ya en tiempos del Uruguay independiente, Francisco Acuña de Figueroa, autor de la letra del himno uruguayo, le dedicó a las corridas sus crónicas en versos, que llamó "toraidas", con imágenes de este estilo:

"Sale un toro cargador,
De ancho morrillo y piel blanca,
Que ciego embiste a Palanca
Con endiablado furor.

Él le alumbra con valor,
Por si encandilado está,
Y hubo quien dijese ya
(Salvo su honor y decoro)
Que él alumbra bien al toro
Cuando algo alumbrado está".

Pasada la Guerra Grande, para fomento de lo que hoy es el barrio de la Unión, se resolvió construir allí una plaza de toros. Acuña de Figueroa saludó la iniciativa:

"A Don Norberto Larravide
Con grata satisfacción
Fuí, Larravide, informado
Sobre el circo proyectado
en la villa de la Unión.

Patriótico pensamiento,
Político y popular,
Que sirve a fraternizar
Dando a los pueblos fomento.

Con esto habrá actividad
Se aplanarán los caminos,
Reportando los vecinos
Ventajas y utilidad".

El primer intendente de Montevideo, Daniel Muñoz, también estuvo a favor de las corridas de toros.

© El País (Montevideo), 7 de mayo de 2017

Compartir:  Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooEnviar a Meneamé
  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |  
Comentar 1
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de taurologia.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Taurologia.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.


Alberto Fernandez Caceres
15/05/2017
Cooridas de toros en Uruguay.
Soy fanatico de los toros,y bien oriental!,y herrerista!. Estoy seguro,que al restaurar la Plaza de toros de Colonia,mucha gente del Uruguay y de Argentina, si se autorizaran las corridas,iriamos en masa!!!. Ay Pepe Batlle,cuanto mal nos hiciste!!
 Otros artículos de Retazos de Historia
"Chicuelo": un torero entre dos orillas
Rodolfo Gaona y el "pase del centenario".
Toreros mexicanos en los ruedos españoles
100 años de historia en la plaza de Albacete
El espectáculo de "El Bombero Torero" se retira de los ruedos
Los Vázquez: historia de una saga
El agosto apoteósico de "Luguillano" y "El Puri"
La faena grandiosa de Belmonte a un toro de Miura, que de salida sembró el pánico
Barcelona: La corrida de 12 toros, en la que Antonio Bienvenida sufrió la cornada del pase cambiado
Elegía a la muerte de un torero desconocido
PUNTO DE VISTA
¿Una Comunidad Autónoma puede regular la Fiesta?


La trascendencia del recurso contra la ley antitaurina de Baleares


El recurso de inconstitucionalidad del Gobierno contra ley del Parlamento balear, que trazaba una regulación desnatualizadora de las corridas de toros, reviste una importancia que va mucho más allá de este caso concreto. Lo que realmente está en juego es definir, a tenor de la Constitución, a qué instancia institucional corresponde la potestad de regular o desregular la Fiesta de los toros, si es al Estado, o también puede ser competencia de las Comunidades autónomas. Visto todo lo ocurrido, con una cascada de decisiones de las instituciones públicas que han pretendido entorpecer el camino de la Tauromaquia, la cuestión encierra mucha trascendencia. Por eso, sería muy de desear que el Alto Tribunal no necesite en este caso otros seis años para dictar su sentencia, como en el caso catalán.


Ortega y Gasset

DOCUMENTOS
Medio siglo después la conferencia sigue teniendo vigencia


Marcial Lalanda: "Cincuenta años viendo toros"


En todos sus pasajes fundamentales, la conferencia parece premonitoria de las circunstancias que hoy vivimos. Pero están dichos ahora va ya para medio siglo. Se trata de la conferencia que en marzo de 1967 pronunció Marcial Lalanda en la Peña "Los de José y Juan", bajo el título "Cincuenta años viendo toros". Traemos a nuestras páginas el texto íntegro de aquella disertación, en la que Lalanda se sincera de una forma directa, sin andarse con rodeos. Naturalmente, como corresponde a una conferencia, no estamos ante un tratado histórico; más bien habría que hablar de un relato de sus memorias, en las que no elude ningún aspecto. Llama poderosamente la atención como en aquel 1967, Marcial ya adelanta los riesgos por los que hoy atraviesa la Tauromaquia.


ESPECIAL TAUROMAQUIA
Especial Tauromaquia
José María Requena


© 2017 Docol Mediatica, S.L.   |   Enlaces   |   Hemeroteca   |   Quiénes Somos   |   Contacto   |   Política de Privacidad   |   Aviso Legal   |    RSS   |